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Las gasolineras automáticas, hasta un 16,9% más baratas que las tradicionales

Competencia pide reducir las restricciones para abrir estaciones de servicio de este tipo y beneficiar a los clientes

Competencia pide reducir las restricciones para abrir estaciones de servicio de este tipo y beneficiar a los clientes.

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Repostar en una estación de servicio automática puede resultar hasta un 16,9% más barato que hacerlo en una tradicional. Así se desprende de un estudio de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el efecto de este tipo de gasolineras que no cuentan con personal ni para llenar el depósito ni para cobrar.

Competencia ha llevado a cabo un análisis del efecto competitivo que las gasolineras automáticas ha tenido en la Comunidad de Madrid, donde su penetración es del 9%, la mayor de España. Y su conclusión no puede ser más contundente.

Según asegura este organismo, los precios del gasóleo y de la gasolina pueden llegar a ser hasta un 16,9% y un 12,3% más baratos, respectivamente, en una estación de servicio automática de una compañía independiente –las que están al margen de las grandes petroleras- que en una gasolinera atendida de los conocidos como operadores verticalmente integrados –BP, Repsol y Cepsa-.

Junto al ahorro directo que proporcionan por ofrecer precios menores, las estaciones automáticas también benefician de forma inducida a los consumidores porque el resto de competidores de su entorno se ven obligados a reducir sus precios. En promedio, cuando se abre una gasolinera automática los precios de las atendidas que hay en la zona caen un 0,5% en el caso del gasóleo y un 0,21% en el de la gasolina, según la CNMC. Generalmente, son los operadores independientes los que reducen más sus precios.

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Traducido a números redondos, el estudio concluye que entre 2012 y 2016, el ahorro generado para los consumidores de la Comunidad de Madrid por la competencia de las estaciones automáticas osciló entre los 15 y los 24 millones de euros.

Al prescindir del personal, las estaciones automáticas soportan menores costes y requieren de menos espacio físico que las tradicionales, lo que les permite reemplazar a gasolineras tradicionales, reduciendo los costes de distribución y, al mismo tiempo, instalarse en zonas de menor atractivo para las estaciones tradicionales, intensificando la competencia y aumentando la densidad de puntos de distribución.

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A pesar de los beneficios que, según Competencia, proporcionan a los consumidores, las trabas para la implantación de este tipo de estaciones de servicio siguen siendo amplias. Por eso, el organismo ha instado a revisar las normativas para remover estas barreras. La CNMC admite que desde 2016 se han revisado algunas normativas nacionales y autonómicas. Sin embargo, lamenta que al mismo tiempo que se eliminaban algunos requisitos, se introducían otros