Legal tech: tecnología para mejorar las capacidades de los abogados

La tecnología cambia mucho más rápido que el derecho, y esto lo saben bien en China. El gigante asiático presentó a finales de 2019 un centro de litigios en línea llamado Tribunal de Internet de Pekín

La tecnología cambia mucho más rápido que el derecho
La tecnología cambia mucho más rápido que el derechoMal LangsdonReuters

El principal valor de los profesionales del sector jurídico reside en los conocimientos que han aprendido a lo largo de su carrera. Al menos, esto era así hasta ahora. El sector legal no es ajeno a los cambios tecnológicos que está experimentando el mundo, por lo que es necesario adoptar estos avances y adquirir nuevas habilidades relacionadas con la tecnología para ofrecer un mejor servicio a los clientes.

“La incorporación de la tecnología permite a los profesionales del derecho generar nuevos modelos de negocio gracias a la innovación constante y favorecer el emprendimiento. Además, en un mercado que sufre una gran presión en cuanto a los honorarios, el jurista con capacidades tecnológicas puede hacer su trabajo de manera más eficiente”, explica Eugenia Navarro, codirectora por parte de Esade en el Certificado Profesional en Legal Tech en la Era Digital que imparte MIT Professional Education (EE. UU.) en colaboración con la business school española.

La tecnología cambia mucho más rápido que el derecho, y esto lo saben bien en China. El gigante asiático presentó a finales de 2019 un centro de litigios en línea llamado Tribunal de Internet de Pekín, donde una inteligencia artificial (IA) con apariencia de mujer resuelve litigios simples. Aunque en su primera fase solo sirve de apoyo a los jueces de verdad para facilitar su labor. Además, esta IA es capaz de ‘estudiar’ casos anteriores y verificar la jurisprudencia en tiempo real.

También aterrizará la IA en los tribunales europeos, cuando se cierre una norma comunitaria. La Comisión Europea (CE), a comienzos este año, publicó su libro blanco con tres ideas clave: se precisa una regulación que no frene la innovación, es necesario incentivar la inversión y hay que proteger a su vez los derechos de los ciudadanos.

Para la profesora Navarro, la transformación digital no es opcional. “La digitalización de la profesión va a llegar para cambiar nuestros procesos y hacernos más eficientes de cara al usuario final. Es por ello que, en estos momentos de convivencia entre lo analógico y lo digital, la formación en Legal Tech abre nuevas puertas y permite a los profesionales diferenciarse del resto”.

El Legal Tech llama a las puertas del jurista. Hablamos de todo tipo de tecnologías, desde blockchain a inteligencia digital. Su aplicación en distintos procesos jurídicos facilita la labor de los profesionales, supone una gran oportunidad para mejorar los servicios y genera nuevos verticales de negocio. “Es fundamental que los juristas adquieran un amplio conocimiento sobre las tecnologías que más futuro tienen en nuestro campo”, apunta Navarro.

Un conocimiento que no obliga a estos profesionales a aprender a programar en un determinado lenguaje de programación, sino que consiste en conocer las posibilidades que ofrece la tecnología, las herramientas disponibles en el mercado y de qué manera se puede aplicar todo ello en un despacho para volverlo más eficiente. La tecnología, en definitiva, no viene a sustituir al jurista. De hecho, gracias a la utilización de las Legal Tech, el jurista podrá dedicar más tiempo y energía a la parte sustantiva de su trabajo.