El CDN desempolva las maletas

Antonio Gil, Olivia Molina y Tamar Novas encabezan el reparto. Carol López dirige «El viaje a ninguna parte», adaptación de la novela de Fernando Fernán Gómez sobre los cómicos de la posguerra

VIEJOS CÓMICOS. Rellán, Fernández, Novas, Molina, Gil, Viyuela y Herrera, en la obra

Cuando Europa abría casi los ojos al Barroco, ladrones, maleantes y prostitutas eran alejados de las ciudades.

Cuando Europa abría casi los ojos al Barroco, ladrones, maleantes y prostitutas eran alejados de las ciudades. En el Londres victoriano, todas las gentes de presunto malvivir permanecían en el perímetro de la capital, en barrios extramuros que eran lodazales insalubres y peligrosos. Metidos en el mismo grupo de personas de dudosa reputación estaban los actores, sobre los que, en la Inglaterra previctoriana, llegó a recaer una prohibición concreta: no acercarse a menos de una legua de la ciudad. Convertidos por el tiempo y el uso, pues, en «cómicos de la legua», su estatus no varió demasiado hasta bien entrado el siglo XX y, en algunos casos, persistió. En España muchos malvivieron durante décadas de pueblo en pueblo, haciendo bolos y arrastrando el sanbenito de faranduleros, golfos y vividores. Gente poco respetable, en definitiva. De todo eso, pero también del amor por una profesión incomprendida durante siglos, habló el gran Fernando Fernán Gómez en «El viaje a ninguna parte», novela esencial y muy divertida a ratos que el propio académico, actor y director llevó al cine en 1986, con él mismo y José Sacristán al frente de una cuadrilla de cómicos de posguerra que huye de la miseria y busca la dignidad en un momento en que el cine comenzaba ya a desplazar al teatro como entretenimiento popular. En esa «troupe» estaban Gabino Diego, Laura del Sol, Juan Diego, María Luisa Ponte... Novela teatral donde las haya, el texto revive casi tres décadas después, esta vez en el escenario del Teatro Valle-Inclán, dirigido por Carol López, talento consolidado de la nueva escena de Barcelona (en Madrid se vieron sus muy divertidas «Hermanas» y «El año que viene será mejor», de la que era codirectora) y adaptado por el dramaturgo Ignacio del Moral («Presas», «Fugadas»...). «El CDN ha querido rendir homenaje a este hombre integral, fundamental del teatro, adaptando esta novela, luego película, que precisamente ahonda en el tema del teatro en tiempos dificiles», explica el director del principal teatro público, Ernesto Caballero. Y añade Del Moral sobre la figura de Fernán Gómez: «Es un personaje proteico de nuestra escena al que echamos mucho de menos». Se trata de «una historia bastante conocida para una generación, sobre todo en su versión fílmica, y una historia que a mí me produce bastante emoción. Después supe que había sido también radionovela. El teatro parecía el destino natural». El texto, cuya situación histórica han respetado –«la obra es muy coherente, intentar trasladarla a otra época habría sido destrozarla»–, ayudó a este salto de un medio a otro, según explica Del Moral: «Se trataba de traer a flote lo mejor de aquella historia, buscarle una personalidad más escénica que narrativa, pero no fue difícil, porque la novela, escrita por un dramaturgo, ya contiene el germen de eso».

Cuenta Del Moral que «El viaje a ninguna parte» es «una metáfora del cambio de los tiempos, un homenaje al propio teatro, que a todos los que estamos aquí nos emociona. Pero .a la vez, nuestros personajes viven un cambio de época en su profesión, luchan por mantenerse a flote en una agonía. Y en estos tiempos, para muchos profesionales, pasa un poco lo mismo». Y asegura el escritor: «El espectáculo es conmovedor, humorístico y oportuno». Carol López lo corrobora: «Había visto la película, luego me leí la novela. Viéndola ahora, pensé: "Esto es algo más que cómicos, es la cultura''. El texto, hoy, adquiere otra dimensión». Y dice Andrés Herrera, uno de los protagonistas, que han formado «un pedazo de compañía maravillosa. Todos los que estamos aquí cada día nos inventamos una profesión que se está muriendo desde el día en que Medea fue inventada. De vez en cuando nos tenemos que encomendar a Medea o a san Fernando Fernán Gómez para saber dónde estamos». López explica que, «para contar esta historia, tan complicada de llevar al escenario, hemos optado por teatralidad absoluta». Y asegura que se trata de «lo más difícil que he hecho,porque es una función en la que hay múltiples espacios, saltos de tiempo, diversidad de personajes que doblan papeles... Tenía claro que lo primero que debíamos conseguir era un reparto que te lo creyeras, porque es una familia y esa alma hay que atraparla». Carlos Galván, primer actor de la compañía de cómicos (el personaje que interpretó Sacristán), tendrá el rostro de Antonio Gil, un gran «primer actor» de nuestros escenarios curtido junto a nombres como Peter Brook y Simon McBurney.

Una gran familia

Don Arturo, su padre y propietario de la compañía, era el totémico Fernán Gómez, aquí sustituido por un actor que ya se ha convertido también casi en institución, Miguel Rellán. Curiosamente, Rellán es el único del reparto que participó en el filme. Tamar Novas dará vida a Carlitos, el inseguro hijo del protagonista que ya no quiere para sí la vida en la carretera, al que todo el que vio el filme identifica con Gabino Diego; y Olivia Molina será la bella primera actriz Juanita Plaza, amor de idas y vueltas de Carlos Galván. Amparo Fernández, Andrés Herrera, José Ángel Navarro y Camilo Viyuela los acompañarán en este viaje polvoriento por los escenarios. «Los peronajes son compañía y son familia. Transmiten esa sensación de que estás siempre en una cena de Nochevieja en la que aflora el amor y el odio», explica Del Moral.

Un autor, con voluntad popular

Cuenta Tamar Novas que dar vida a Carlitos le hace especial ilusión, «porque Fernando Fernán Gómez (en la imagen) fue el primer actor que yo conocí en mi vida sin saber quién era. Hace poco, rebuscando en mis cosas, descubrí una foto firmada por él. Tiene muchísimo sentido estar aquí: es un viaje hacia algún sitio». Lógicamente, la película de 1986 está en la mente de todos, pero la compañía intenta alejarse del referente inmediato: «La había visto y lo que hace Gabino Diego me parece genial. Sin embargo, decidí no volver a verla. Con todo el respeto a su trabajo, esto es otra cosa...», añade Novas. Y dice Carol López: «No podemos trabajar con esa presión. Lo hemos resuelto siendo respetuosos, aunque también super libres. Hay mucha gente que la conoce pero otras que no. Existe una historia que está bien contada, y

hay que transmitirla para que la gente se pueda emocionar. Teníamos que olvidarnos de la película». Es, añade, un montaje «muy Fernán Gómez pero a la vez muy nuestro. Él era un autor con una voluntad muy popular, muy de llegar. Y ésta es una obra para todos los públicos».

- Cuándo: desde hoy hasta el 6 de abril. Martes a sábados, 20:30 h. Domingos, 19:30 h.

- Dónde: Teatro Fernán-Gómez. Madrid.

- Cuánto: de 14,25 a 24 euros. Tel. 91 505 88 01.