«El futuro»: Retorno al pasado

Director: Luis López Carrasco. Guión: Brays Efe, Luis López Carrasco y Luis E. Parés. Intérpretes: Lucía Alonso, Rafael Ayuso, Marta Bassols. Duración: 68 minutos. España, 2013. Drama.

El Jonás de Alain Tanner cumplió 25 años en el año 2000. Si los asistentes a la fiesta de «El futuro», que se celebra en los alrededores de la primera victoria electoral del PSOE tenían 25 en 1982, echemos cuentas, ahora tendrán ¿cuántos? ¿56? ¿57? ¿Estarán en puestos de poder? ¿Habrán muerto? ¿Habrán dejado de escuchar las caras B del pop de la Transición? ¿Serán una cara A o una cara B? Luis López Carrasco filma una fiesta que no es tan distinta a cualquiera de los «afters» caseros que se celebrarán este fin de semana en España. Filma, también, calles por las que no ha pasado el tiempo. El tiempo es, claro, el gran tema de «El futuro». El tiempo de los españoles, la electricidad estática de lo que quiere cambiar y no puede, el inmovilismo que sugieren las conversaciones que intuimos –la música pisa parte del diálogo y lo hace parcialmente inaudible– y que hablan de búsqueda de trabajo, de signos del zodiaco, de acción militante, de regresos a la infancia. Vemos el futuro con perspectiva histórica gracias al implacable, extraordinario dispositivo planteado por López Carrasco. Y el futuro, nos dice el cineasta, da miedo, porque será el presente, y así siempre. Y así las ojeras, los agujeros negros, los besos furtivos y cansados de la madrugada, el celuloide agotándose, filmando el revés de las cosas, visionario como en una sesión de espiritismo. Y todo se transformará en la imagen fantasma de nosotros mismos, que es también la de un cine español que lucha por levantarse de la tumba.