Naranja efervescente

Pese a no conseguir el «sorpasso», Juan Marín se postula como candidato a la Presidencia como abanderado del partido que más crece y al grito de «Ahora sí».

El candidato de Ciudadanos, Juan Marín, posa con su familia tras votar en su colegio electoral de Sanlúcar de Barrameda
El candidato de Ciudadanos, Juan Marín, posa con su familia tras votar en su colegio electoral de Sanlúcar de Barrameda

Pese a no conseguir el «sorpasso», Juan Marín se postula como candidato a la Presidencia como abanderado del partido que más crece y al grito de «Ahora sí».

«Los andaluces no entenderían que no nos pusiéramos de acuerdo si PP y Cs formamos un bloque de cambio». Bajo esta premisa fundamentó Juan Marín, presidente de Ciudadanos en Andalucía, su campaña electoral. La oportunidad de acabar con cuarenta años de socialismo en la Junta de Andalucía ha llegado, aunque con un tercer invitado con el que el líder de la formación naranja no contaba hace dos semanas: Vox. Ciudadanos se presenta ante el escenario de pactos que se avecina como el partido que crece exponencialmente frente a un Partido Popular en caída libre, pese a resistir el «sorpasso», y fuerza para liderar el cambio, si es necesario.

La formación naranja tiene datos objetivos para «vender» el éxito conseguido: es el único partido con representación parlamentaria que logra crecer (más de 289.000 nuevos votantes), duplicará con creces su representación de diputados (de 9 a 21), se convierte en la tercera fuerza por delante de la confluencia Adelante Andalucía (Podemos-IU) y vuelve a ser clave en la conformación futura de un Gobierno.

«Los votos de Cs no servirán para hacer presidenta a Susana Díaz», fue el mensaje con el que arrancó una campaña decidida y firme contra el bipartidismo y la corrupción. En 2015, en un escenario algo similar, no dudó en traicionar a sus votantes, cerca de 400.000 fueron entonces, con la justificación de contribuir a la necesaria estabilidad en la comunidad. Hoy el escenario cambia radicalmente. Marín, en la cresta de la ola durante las últimas semanas, llegó a decir que Juanma Moreno sería su vicepresidente llegado el día. La única suma que alcanza una mayoría de gobierno pasa por un tripartito. «Ahora sí» era el lema y el grito de guerra.

En Ciudadanos, que llegaron a creerse encuestas en las que triplicaban escaños –no tienen sondeos internos– , pensaban que alcanzar los 55 parlamentarios junto al PP sólo sería factible a través de una altísima participación que rozase el 70 por ciento. Desde primera hora se pudo comprobar que nada más lejos de la realidad. La movilización del electorado se redujo con respecto a la anterior cita con las urnas y, sin embargo, la sorpresa surgió cuando el voto que se quedó en casa era mayoritariamente de izquierdas.

Juan Marín compareció eufórico por un «día histórico» que permitirá acabar con cuarenta años de Gobierno socialista. «Le doy las gracias a todos esos andaluces que creían en este cambio. Le hemos dado una gran oportunidad a esta tierra y a nuestros hijos. Espero que Andalucía sea feliz», señaló entre vítores de sus militantes al grito de «¡ahora sí!» y «¡presidente, presidente!». Además, se postuló como único candidato legitimado para liderar el cambio por representar a una fuerza emergente. «Hemos pedido a los andaluces votos para el cambio, hoy hay diputados que suman para ese cambio en el que todos creíamos. A los que han estado cuarenta años viviendos de los andaluces se les acabó el chollo». «Adiós, Susanita», gritaban al unísino.