Los naranjas pierden fuelle

Los de Rivera se desinflan y se alejan del «sorpasso» al PP; no consiguen liderar ningún Ejecutivo y se tendrán que conformar con ser el apoyo de Casado.

Pese a llevar a Cataluña por bandera, Rivera votó ayer por primera vez en un colegio electoral madrileño. Foto: Alberto R. Roldán
Pese a llevar a Cataluña por bandera, Rivera votó ayer por primera vez en un colegio electoral madrileño. Foto: Alberto R. Roldán

Los de Rivera se desinflan y se alejan del «sorpasso» al PP; no consiguen liderar ningún Ejecutivo y se tendrán que conformar con ser el apoyo de Casado.

Las expectativas volvían a estar por las nubes, pero se tornaron en decepción. Aún resonaban en la sede madrileña de Ciudadanos los gritos de victoria de hace apenas un mes, los de unos comicios generales que resultaron históricos para la joven formación naranja. Sin embargo, en esta ocasión la euforia se quedó en un cajón. No hubo aplausos ni vítores. Todos los que tomaron la palabra repitieron un mismo discurso: el partido de Rivera sigue creciendo. Pero la realidad es que ninguna región ni ayuntamiento importante se ha teñido de naranja, Cs puede ser la llave que devuelva al bloque de derechas territorios clave que hasta ahora eran feudos del Partido Popular, pero no liderará ningún Ejecutivo. Entre ellas, Castilla y León, Murcia, Aragón o La Rioja y, sobre todo, Ayuntamiento y Comunidad de Madrid.

Una visión que no comparte Albert Rivera, que prefirió hacer un análisis optimista: «Cada vez que se abren las urnas Ciudadanos crece. La próxima vez gobernaremos España», aseveró al valorar los resultados acompañado por De Páramo o Arrimadas.

Con los datos en la mano, el crecimiento del partido naranja continúa respecto a los resultados de elecciones de 2015, pero las perspectivas no son tan halagüeñas si se comparan con el 28-A. En el punto de mira, Madrid. Ignacio Aguado y Begoña Villacís llegaban sonrientes pocos minutos después de que se cerrasen los colegios electorales. La segunda lo hizo acompañada de su tercera hija, Inés, nacida hace apenas una semana. Después de pasar gran parte de la noche con la calculadora en la mano y vivir a partes iguales momentos de esperanza y también de desilusión, finalmente parece que Villacís tendrá en su mano la investidura de Martínez-Almeida como alcalde de la capital, todo un golpe de moral para un PP en horas bajas. Lo mismo parece que le ocurrirá a Aguado con Díaz Ayuso: será uno de los dos bastones que sostendrán al gobierno del PP. «Madrid será la capital del constitucionalismo, del liberalismo, del sentido común y de Ciudadanos», dijo Villacís. «Sánchez se ha encontrado con un dique de contención que se llama Ciudadanos», remachó Aguado.

Mientras los «peces gordos» seguían el avance del escrutinio desde la quinta planta, en los corrillos se comentaba que todo lo que no fuera lograr el «sorpasso» al PP en alguna comunidad o ayuntamiento significativo se consideraría un «fracaso». Sin embargo, parece que esa rivalidad no es lo que reclaman los españoles. La prueba está en que ayer quedó probado que la suma de fuerzas entre derechas funciona. Y es que el mejor resultado se cosechó, sin duda, en Navarra, donde la coalición entre PP y Ciudadanos venció en apoyos.

Pese a que Albert Rivera se afana siempre en recordar que es, ante todo, catalán, muy pocas voces autorizadas dentro de su partido se acordaron ayer de la ciudad condal. Quizás fuese porque los resultados de Barcelona pel Canvi, el nombre bajo el que decidió enmascarar su marca Cs en la capital catalana, no fueron ni de lejos los que esperaba Manuel Valls cuando decidió dar el salto a la política española. En el resto de los Ayuntamientos de Cataluña se siguió la misma tónica; tampoco se reflejó el resultado de las últimas elecciones autonómicas, cuando se impuso la candidatura de Inés Arrimadas.

«¿Solo siete en Europa?»

A las elecciones al Parlamento Europeo, el «patito feo» en esta triple carrera, los simpatizantes de Ciudadanos dedicaron tan solo algunas miradas de soslayo. Los dos escaños que consiguieron en los comicios continentales en 2014, cuando Rivera era desconocido para la gran parte de la población, se convirtieron en siete con el equipo que encabeza Garicano. Pero no fue suficiente para los entusiastas que incluso veían cerca el «sorpasso» al PP. «¿Solo siete?», fue la pregunta más repetida entre los presentes en la sede de Cs cuando Celaá y Marlaska lanzaron los resultados cuando pasaban las once de la noche. En el caso de que Reino Unido saliese definitivamente de la Unión Europea, y según el nuevo reparto, los naranjas ganarían un diputado más.