El primer Dragón de serie, el VCR 8x8, comenzará a fabricarse a mediados de 2021

El Ejército de Tierra español tendrá su primer vehículo de combate sobre ruedas, con un altísimo nivel tecnológico, en 2022

Las empresas que desarrollan el futuro vehículo de combate sobre ruedas del Ejercito de Tierra español, el VCR 8x8 Dragón, necesitarán entre 10 y 12 meses para poder iniciar el proceso de fabricación del mismo y un año más para tenerlo listo. Es decir, el verano que viene comenzará la manufactura del primer vehículo, que saldrá de las líneas de producción en 2022.

Parece una barbaridad, un año entero para empezar el proceso de fabricación y otro más para tener el primer vehículo listo, pero lo cierto es que en un producto de las características y con el nivel tecnológico del Dragón no está nada mal. Es una empresa faraónica y, como tal, solo ponerla en marcha es un trabajo titánico.

El motivo es sencillo: el Dragón es algo nuevo, nunca se había fabricado uno y no es un vehículo cualquiera, es un sistema de sistemas, lo que significa varias cosas. Por un lado en su fabricación están implicadas, además de la contratista principal, Tess-Defence, decenas de empresas entre proveedores de materias primas, suministradores de componentes, subcontratas y demás. Por otro los elementos que lo integran son tan punteros que muchos ni siquiera existen aún más allá de un plano o un prototipo.

En el año aproximado que pasará entre la firma del contrato la última semana de agosto y el inicio de la construcción de la primera unidad, las empresas tendrán que modificar sus líneas de producción, ya que cada línea está adaptada a un determinado producto y mover una entera no solo implica reajustar la maquinaria, sino en algunos casos cambiarla entera o incluso diseñarla y construirla ex profeso. Luego hay que formar a la plantilla para que pueda trabajar en las nuevas líneas y con las nuevas tecnologías. Esto también afecta a los suministradores. Cualquier componente de última tecnología que la contratista principal utilice proveniente de terceros implica el mismo proceso allí donde se fabrique. Y no solo en productos complejos, incluso en la materia prima. Por ejemplo, Santa Bárbara Sistemas construirá las barcazas, pero para empezar necesita hacerse con el tipo de acero necesario. Y luego está el tema de los contratos, cada adquisición, colaboración, financiación… Todo conlleva un proceso burocrático y todo es tiempo que suma y suma.

Poner en marcha todo esto implica poner de acuerdo a decenas de empresas, tener dotados y listos los procesos de fabricación de los componentes, contar con la materia prima necesaria, implementar las líneas de producción y formar a la plantilla, es decir, de 10 a 12 meses de trabajo.

¿Pero qué es un sistema de sistemas?

El concepto de vehículo para defensa ya no es lo que era. Hoy en día este tipo de plataformas son concebidas como unidades compactas capaces de ser autosuficientes y trabajar de forma independiente gracias que portan en su interior toda la tecnología necesaria para hacerlo. Un ejemplo de sobra conocido de este concepto es el futuro sistema aéreo de combate europeo, el FCAS, que incluye un caza de última generación que a su vez controla remotamente vehículos aéreos no tripulados (UAV) y es capaz de comunicarse con otros sistemas aéreos, terrestres y navales. Es decir, ya no es un avión solo sino un sistema de sistemas. Con el Dragón pasa lo mismo. Más allá de blindajes, armamento y la posibilidad de comunicarse con otros sistemas, como los UAV, el vehículo es capaz de ofrecer datos a la tripulación para que se pueda agilizar el proceso de toma de decisión, toma de conciencia de situación y mejora de la sincronización. La tripulación poseerá toda la información necesaria para cerrar un ciclo completo de operación, desde la planificación de la misma hasta la ejecución o incluso la elaboración de un informe final.

El Ejército ha comparado siempre el 8x8 con un buque de la Armada en el sentido de la autonomía o de independencia táctica llegado el momento. De hecho, el Dragón será el eje del programa Fuerza 2035 donde hará las veces de pilar de la brigada del futuro. El concepto implica mucha tecnología.

Impulso a la industria nacional

El Ministerio de Defensa firmó la última semana de agosto con Tess-Defence el desarrollo del 8x8 y el documento incluye determinados puntos de impulso a la industria nacional que son de destacar. El primero es que la empresa se compromete a priorizar a cualquier compañía nacional frente a una extranjera a la hora de trabajar directa o indirectamente en el 8x8. En igualdad de producto se escogerá siempre a la española.

El otro gran punto es que la industria nacional consigue con este contrato el acceso directo, con un producto de la máxima calidad, al mercado internacional de este tipo de vehículos. Es decir, la industria desarrolla un producto a riesgo 0 porque España ya se lo va a comprar y, una vez desarrollado, habrá adquirido la experiencia y la capacidad para reproducirlo, según los requisitos de cada comprador, hasta donde lo demande el mercado.

“Es un proyecto país”, han llegado a definirlo en el sector. Y el Ministerio de Defensa está de acuerdo, considera que la industria nacional está lo suficientemente madura como para hacer un producto de vanguardia que tenga una vida larga y esté diseñado para crecer, evolucionar con cada nuevo desarrollo tecnológico que aparezca. Expertos como Enrique Navarro lo tienen claro: “Este es el contrato más importante de la historia militar moderna”, explica en el último artículo de opinión publicado en infodefensa.com.

Las empresas

Tess-Defence está integrada por Santa Bárbara Sistemas, Sapa, Escribano e Indra. Santa Bárbara hará las barcazas sobre la base del Piraña 5 y hasta en 13 configuraciones diferentes, Sapa hará el grupo motor, Indra el sistema de misión y Escribano las estaciones de armas. Son los cuatro pilares del programa, pero no están solos.

La plataforma del 8x8 que hará Santa Bárbara es un concepto modular que no solo le permite muchas configuraciones, sino esa flexibilidad necesaria para crecer y evolucionar. El motivo es que el 8x8 es un vehículo con muchos extras y la previsión es que lleve mucho más. Pero cómo son esos extras. Alguno como la ayuda a la conducción pueden sonar a utilitario, pero al ser un vehículo militar nada es como un utilitario.

También llevará un sistema de navegación, algo así como el TomTom del Dragón, pero es un TomTom a otro nivel. Se trata de un producto de GMV que se llama Isnav, y este no queda sin señal en ningún sitio. GMV también será responsable de la integración en el vehículo del sistema de detección de disparos Pilar V de la empresa francesa Metravid.

El 8x8 no tendrá un sistema de entretenimiento a bordo, pero sí habrá unas pantallas de última generación que está desarrollando Tecnobit. Su nombre es Comte y, según la empresa, su valor radica en “el excelente rendimiento con cargas computacionales altas como comprensión de vídeo o ejecución del BMS (Battle Management System), la disponibilidad de diversas entradas de ví­deo en diferentes formatos digitales y analógicos y la latencia extremadamente baja a través del puerto HDMI/DVI”.

El vehículo también tendrá radio, de combate obviamente, y aunque aún está por definir quién la hará finalmente, empresas como las propias Tecnobit o Indra, además de Thales, Elbit en colaboración con Telefónica, Harris o Bittium han ofrecido sus desarrollos más recientes.

Las ayudas al aparcamiento, por seguir con lo del utilitario, serían un circuito de cámaras que le permite tener una conciencia situacional de 360º y el vehículo también integrará un sistema de alerta por iluminación láser, aunque ambos son programas que aún no se han desarrollado. También hay variables según la configuración, el 8x8 de zapadores llevará una pala delantera y el de observación un sistema de cámaras y sensores instalado sobre una pértiga. Así hasta 13 configuraciones distintas.