La reputación de España se mantiene variable pese a la cuestionada gestión de la pandemia, según Elcano

El Real Instituto Elcano publica su informe anual sobre el prestigio internacional de nuestro país realizada en plena pandemia por lo que no analiza la gestión del gobierno durante el verano.

España está siendo uno de los países más golpeados por el coronavirus ya que es el país europeo donde la incidencia de la covid 19 durante esta segunda ola está siendo más virulenta. Pese a ello, y la falta de coordinación que denuncian muchas comunidades tras el fin de estado de alarma, la reputación internacional de España se mantiene variable. No en vano, el estudio se realizó durante los meses de marzo y abril, en plena pandemia, cuando los españoles estábamos confinados y aplaudíamos a nuestros sanitarios todas las tardes a las ocho., proyectando una imagen de solidaridad y unidad.

Según el informe “España: imagen y marca 2020. ¿Cómo nos ven, cómo somos?”, la reputación y el prestigio internacional de España no ha variado durante la primera oleada de la pandemia. En una escala que va de 0 a 100, España recibía en 2019 una puntuación global de 76 puntos y en el 2020 sigue recibiendo 76 puntos.

Es cierto que el estudio no recoge la gestión del gobierno durante este verano, cuando las prohibiciones de viajar a nuestro país por parte de otros vecinos europeos se multiplicaron y los datos de infectados se dispararon. No obstante, ya en marzo y abril, en medio del cierre de fronteras, la recomendación de viajar en nuestro país descendió un 3% mientras mientras que, por el otro lado, la recomendación de invertir en nuestro territorio, aumentó.

Según Carmen González Enríquez, una de las autores del informe, “la imagen de España no se ve afectada por los datos del virus. No en vano, no existe ninguna pregunta sobre este asunto" . Sin embargo, la experta asegura que la imagen de un país sí que puede “cambiar la decisión de viajar” . Por otro lado, Emiliano Lamo de Espinosa, director de este think thank, señala que la reputación de un país responde más a elementos históricos que coyunturales, por lo que la pandemia no influiría mucho en la imagen que proyectamos, por el momento.

España afronta la recuperación económica con importantes debilidades como un alto desempleo, un problema productivo basado en el turismo y un nivel previo de deuda pública que dificulta poner en marcha grandes estímulos. A esto hay que añadir una enorme debilidad política interna. Precisamente, la calidad de nuestro sistema político sigue siendo cuestionado por los españoles. En este sentido, el entorno político e institucional es una de nuestras debilidades. Según los expertos de Elcano es un problema que “se de detecta desde hace años, que comenzó con las crisis económica y que tiene que ver con la corrupción”.

España se sitúa, por lo tanto, en el puesto número 13 en el ránking de prestigio internacional, por encima de Italia (16), Reino Unido (18), Alemania (19) o Francia (20) y muy por delante de potencias como EEUU (puesto 34) o China (50). Este ranking está siempre encabezado por los 4 países nórdicos más Suiza, Nueva Zelanda, Australia, Canadá, Holanda, Irlanda y Japón, países que comparten varios rasgos: son economías ricas, democracias consolidadas y actores pacíficos en la escena internacional.

LLama la atención que, por primera vez, la reputación interna sube sobre la valoración externa. En este sentido, la autoestima de los españoles aumentó hasta situarse ahora en 77 puntos, tras un largo periodo, iniciado con la crisis económica, en que los españoles se evaluaban muy críticamente con puntuaciones muy por debajo de las recibidas desde fuera, llegando en su bajada hasta los 53 puntos.

Respecto a la imagen internacional de España, pese a ser globalmente muy positiva, tiene tradicionalmente más fuerza en los elementos “blandos” relacionados con la forma de vida, los mismos que atraen al turismo , como el entorno natural, el ocio, la seguridad o la simpatía de los habitantes. Sin embargo, la imagen española ha sido siempre más débil en los elementos más “duros”, los relacionados con la economía, la tecnología o las empresas. En este año el mayor aumento de prestigio se ha producido precisamente en aquellos elementos en los que tradicionalmente el prestigio español es más débil: la tecnología e innovación, la gobernanza económica o la ética y transparencia.