Ideas ilegalizadas (III)

Interesante debate el del martes en el Congreso acerca de la ilegalización de los partidos separatistas, que no es artificial a la vista de lo sucedido en Cataluña. El derecho comparado en otras democracias considera fuera de la ley a quienes tienen por objetivo la secesión de una parte del territorio nacional. En Francia –que es una democracia–, el Presidente Macron ha solemnizado que la República es indivisible, y el PM Cantex ya ha anunciado una ley «antiseparatista».

La argumentación en contra para oponerse fue la esperada, por reiterada: «No se ilegalizan ideas», algo llamativo cuando se anuncia una ley que pretende impedir pensar y escribir sobre el franquismo si no defiende que fue un régimen corrupto, genocida y totalitario.

Además, este motivo alegado genera más preguntas para la reflexión: si no se ilegalizan partidos por sus ideas, ¿serían legales un partido nazi o racista, si defendieran sus ideas sin violencia? Y con la anunciada ilegalización de la Fundación Francisco Franco, ¿no se ilegalizan ideas? Porque no creo que ahora nadie defienda su resurrección para liderar un movimiento político.

Un debate hasta ahora meramente formal, pero no descartemos que en el futuro haya que tomar medidas análogas a las de otras democracias. Pero, desde luego, tomar nota de que con nuestra Constitución «no se ilegalizan ideas».

Lo que sucede es que la «Memoria democrática» del Gobierno, es una ley de pensamiento único, obligatorio, ridículo y anticonstitucional.