«In hoc signo vinces»

El anuncio del Gobierno de avanzar con su proyecto de Memoria selectiva de la Historia, para transformarla por mandato legal en «democrática», incluye cuestiones, cual «trofeos de guerra» –y nunca mejor dicho–, porque parecen querer ganar la perdida en 1939.

Se trata de la ilegalizacion de la Fundación Francisco Franco y de la «reasignación» del Valle de los Caídos. Con esto último, algunos habrán empezado a vislumbrar los verdaderos motivos de la exhumación de Franco, que no se produjo para evitar dar un sesgo excesivamente político a un monumento que se hizo «con la ilusión de no herir a nadie» –como manifestó su arquitecto Juan de Ávalos y recogió el mismísimo New York Times– sino como cobijo de los caídos en ambos bandos, bajo los brazos de la grandiosa Cruz, en un abrazo inmenso de perdón y reconciliación. Por el contrario, vemos que su sepultura constituía un «katejón» –obstáculo– para conseguir su plan «resignificador».

Grave es la pretensión de desacralizar una Basílica pontificia que acoge los restos entremezclados de más de 30.000 caídos en nuestra contienda, entre ellos los de 68 beatos mártires de la fe. Además, dice Calvo que están pensando en volar la santa Cruz, que fue ideada por Casto Fernández-Shaw, y no por Franco –como muchos piensan– y es la más grande del mundo. La Cruz, «escándalo para los judíos y necedad para los gentiles, pero sabiduría de Dios» In hoc signo vinces: «Con este signo vencerás».