Dos personas distintas (II)

El ser humano “Sánchez” tiene dos personas distintas: la actual y la anterior

Antes se hablaba de la hemeroteca como una referencia de autoridad para contrastar lo que se hacía o decía en un momento determinado, con los compromisos adquiridos anteriormente. Ahora, en la era de la revolución digital, todo lo dicho queda registrado para la posteridad, y la consulta a la actual hemeroteca es instantánea con imagen y audio incluidos.

Es un retorno al pasado, con un chequeo demoledor en cuanto al respeto a la palabra dada por los candidatos, en especial por Sánchez e Iglesias. En las redes sociales –convertidas en el nuevo Areópago de nuestra civilización– algunas revisiones ya son virales: desde la rotunda promesa de Sánchez de no pactar con Podemos porque «ni él ni los españoles dormirían tranquilos», hasta los mítines de Iglesias, líder del 15-M, convocando a la «revolución pendiente» contra la «casta» dirigente.

Es tanta y tan rotunda la disparidad encontrada, que la solución es acogerse a un creativo autoinvento de la postverdad: la disociación de la personalidad. La idea de persona fue una conquista de la Filosofía clásica desarrollada con diversas escuelas de pensamiento y, conforme a la Ley, tenemos personas físicas, jurídicas, y no humanas o animales. Pero el Gobierno lo ha superado.

El ser humano «Pedro Sánchez» tiene dos personas distintas: la actual como Presidente y la anterior como candidato. Es el Misterio de la Santísima Trinidad en versión moderna: dos personas distintas en un solo Presidente verdadero. Así nunca hay verdad ni mentira en él: todo es según la persona de Sánchez que lo afirme.