El ex “número tres” de Podemos niega que agrediera a un agente: “Todo es un montaje policial”

La Fiscalía considera probado que el diputado Alberto Rodríguez le propinó una patada, pero rebaja de seis a tres meses de cárcel la petición de condena por dilaciones indebidas

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El diputado de Podemos Alberto Rodríguez ha negado que propinara una patada a un agente durante una manifestación contra la Lomce en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) en 2014 y ha atribuido su imputación a un “montaje policial”.

Así lo ha asegurado el “ex número tres” de la formación morada en el Tribunal Supremo en el juicio en el que se enfrenta a una petición de condena que la Fiscalía ha rebajado de seis a tres meses de prisión por atentado a la autoridad por dilaciones indebidas en la tramitación de la causa, que se ha demorado casi ocho años.

El agente supuestamente agredido por Rodríguez ha ratificado en la vista oral que fue el diputado morado quien le propinó la patada en su rodilla izquierda cuando junto a sus compañeros intentaba mantener un cordón policial alrededor de la catedral del citado municipio, a cuya inauguración había acudido el entonces ministro de Educación José Ignacio Wert, objetivo de las protesta contra la reforma educativa del PP.

El ahora político no fue detenido en ese momento, pero el agente ha ofrecido una explicación: “No fue una patada que me impidiera seguir trabajando y entonces consideré que agarrarle o impedir que se fuera era peor que intentar mantener la línea”.

Quien fuera responsable del operativo policial también ha comparecido como testigo. Tras asegurar que en ningún momento vio a Rodríguez en la protesta, explicó que en la concentración llegaron a reunirse entre 500 y 700 personas con una actitud “totalmente hostil” que se incrementó “progresivamente”. De las increpaciones verbales se fue “subiendo de tono” y algunos manifestantes terminaron lanzando a los agentes “todo tipo de objetos, algunos contundentes como piedras”.

“No estoy en esa concentración”

Pero según la versión del acusado, cuando él llegó al lugar donde se produjeron los altercados (la marcha partió de la plaza del Ayuntamiento), los incidentes ya habían concluido. “Cuando ocurre todo eso yo no había llegado, no estoy en esa concentración”.

Para el ex dirigente de Podemos, todo se debe a una confabulación policial. Así lo ha explicado: “Hay determinadas listas con perfiles visibles y, cuando hay una manifestación con este tipo con incidentes, a posteriori se dice a estas personas como las tenemos identificadas las metemos con calzador en un proceso con la intención de criminalizar la protesta”. Algo que según él ocurre “con desgraciada normalidad en el contexto de los movimientos sociales”.

Denuncia que ha sufrido ocho años de "calvario"
En su derecho a la última palabra, Rodríguez ha defendido su inocencia y ha asegurado que estos ocho años ha padecido “un calvario que se ha recrudecido porque el proceso se ha puesto en marcha otra vez, supongo que será casualidad, a raíz de que soy cargo público”.
El diputado de Podemos ha denunciado que a consecuencia de esta investigación judicial ha afectado a su reputación "personal y profesional" y ha originado una "persecución" en redes sociales tanto a él como a su familia.
"Lo que se está poniendo aquí en tela de juicio es el derecho de reunión y de manifestación en nuestro país", ha dicho antes de insistir en que "no hay ninguna prueba objetiva" para condenarle, "más allá de la mera declaración de un policía contra todo evidencia". "Si eso vale para someterte a un calvario judicial durante tanto tiempo y para se produzca una eventual condena estamos ante hechos gravísimos", ha concluido.

La fiscal -que considera que “ha quedado acreditado que esta persona en una manifestación, una algarada, propinó una patada a un agente”- ha ironizado al respecto en su informe final. Dirigiéndose al tribunal, que ha presidido el magistrado Manuel Marchena, ha señalado que Rodríguez “dice que hay una conspiración. Si ustedes se creen eso, decidan”. “¿Qué puede alentar a un inspector de Policia a venir al Tribunal Supremo a señalar a Alberto Rodríguez, que en 2014 no era una persona relevante en ningún aspecto?”, se ha preguntado de forma retórica.

“No estamos hablando de una cuchillada”

La representante del Ministerio Público ha defendido el valor de los reconocimientos médicos que atestiguan la contusión en la rodilla sufrida por el agente -”era una mera patada, que tampoco estamos hablando aquí de una cuchillada o de una agresión con una pedrada en la cabeza”- y ha restado de cualquier valor probatorio a los vídeos aportados por la defensa. Tras recordar que se presentaron hasta siete partes de lesiones por parte de agentes que participaron en el dispositivo, preguntó a los magistrados: “¿Han visto en el vídeo algún ataque de los manifestantes a los agentes? Yo no. Qué casualidad”. Por tanto, ha subrayado, concluir tras ver las imágenes que el diputado morado no estuvo allí “es mucho imaginar”.

Eso sí, ha justificado la aplicación de la atenuante de dilaciones indebidas porque la tramitación del procedimiento “se ha extendido casi ocho años sin causa justificada”.

Según ha explicado al tribunal el policía agredido, a Rodríguez le conocía porque “iba a muchas manifestaciones”. “Estábamos haciendo una línea porque había compañeros que estaban reduciendo a otros detenidos -recordó- y la intención de ellos era que se soltara a esos detenidos porque consideraban que no habían hecho nada y estaban intentando acceder a esos detenidos”. Fue en ese momento, ha dicho, cuando recibió el golpe en la rodilla.

“Cuando me quité el pantalón estaba un poco enrojecida y por la noche ya no tenía nada”, ha comentado, negando que necesitase cinco días de curación, como constaba en uno de los informes médicos a la espera de la evolución de la contusión. “Es lo habitual en contusiones leves que no han requerido una asistencia posterior”, ha defendido la médico forense. La Fiscalía ha avalado esa identificación “porque le conoce de otras algaradas y porque por su altura (mide casi dos metros) y características físicas son más reconocibles”.

La Fiscalía pide para el ex “número 3″ de Podemos seis meses de prisión y otros tantos de inhabilitación por delitos de atentado a agentes de la autoridad y lesiones leves por haber propinado supuestamente una patada a un agente durante una protesta contra la Lomce que tuvo lugar en La Laguna (Tenerife) el 25 de enero de 2014 con motivo de la presencia en el municipio del entonces ministro de Educación José Ignacio Wert.

Según el relato del Ministerio Público, en el transcurso del enfrentamiento entre manifestantes y los agentes encargados de la protección de las autoridades, Alberto Rodríguez habría propinado una patada a un policía ocasionándole una contusión en la rodilla izquierda, por lo que la Fiscalía pide que le indemnice con 250 euros.