La última hoja

Nos han dado un rejón de muerte en términos de democracia

Una persona escribe en una pizarra con un calendario en su domicilio
Una persona escribe en una pizarra con un calendario en su domicilio FOTO: Dos Santos Europa Press

Hoy dice el almanaque que se nos acaba el ejercicio, que nos quitamos doce meses de encima como quien se cambia de chaqueta, sin demasiado entusiasmo ni demasiada tristeza. Este 21 no ha sido como aquellos de hace nada, cuando daba pena despedirlo tomando las uvas frente al televisor. Lo empezamos con euforia y lo despedimos con histeria por culpa del virus, al que nadie sabe cogerle la medida, además muy poco de lo que esperábamos en el techo del calendario se ha cumplido. Haga la prueba y pregúntele a ése que le saludará mañana en el espejo, lo mismo le da hasta le contestas. Nos ha pasado por encima una pandemia pero también nos han dado un rejón de muerte en términos de democracia, que es casi lo mismo, porque este Covid no sólo se ha cargado a miles de españoles, también le ha doblado un poco más la muñeca a nuestra libertad. Sólo hay que ver los nuevos retos de seguridad a los que se enfrenta nuestro país según el Gobierno: un rosario de «desafíos» capitalizados por el populismo y las «fake news», ¿es que hay alguna diferencia? Con el Parlamento convertido en un gallinero y la política en un sainete, ya sin el libretista Iván Redondo, los zorros se ponen a cuidar de las gallinas para que no nos tomen el pelo, pero en este gazpacho nadie sabe realmente nada, ni el presidente de los Estado Unidos, Joe Biden con su informe, pero sí ha venido como de perlas para colocar una capa de barniz sobre la realidad gracias a la cloaca de las redes sociales, que es dónde ahora se juega eso de la libertad de expresión, y poniendo a la prensa contra las cuerdas.

Vivimos en un mundo como el de la Caverna de Platón donde sólo vemos sombras sin enterarnos muy bien qué pasa, 20 meses después del murciélago y el pangolín, más de dos años después de nada.