Aragonés exige una cesión de Sánchez antes de reunirse

Moncloa reconoce que es la Generalitat quien bloquea la cita por sus cuitas con Junts en el espacio independentista

Pere Aragonès y Pedro Sánchez.
Pere Aragonès y Pedro Sánchez. FOTO: Joan Mateu Parra AP

Dos semanas después de que Pedro Sánchez se comprometiera a reunirse con el presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, para reconducir su maltrecha relación, agravada por el “caso Pegasus”, la cita sigue sin concretarse. “Hay que resolver la situación y hay que pensar en los catalanes”, trasladaron entonces fuentes gubernamentales. Y tanto Gobierno como Govern mantienen la voluntad por reunirse, pero desde la Generalitat advierten de que no quieren una “foto”.

Por ello, fuentes del Govern explican que, antes de la reunión, el president quiere que el Gobierno haya hecho algún movimiento en alguno de estos tres ámbitos: asumiendo responsabilidades, aportando más transparencia para aclarar lo sucedido o desclasificando los documentos del espionaje. Sin alguna de esas tres cesiones, Aragonès no tienen intención de sentarse en una reunión. “Si no, el encuentro no servirá de nada”, advierten las mismas fuentes, que se sacuden toda responsabilidad del retraso en la celebración de la reunión.

Desde Moncloa mantienen que hay problemas “de agenda” y que siguen buscando una fecha. Sin embargo, en la sesión de control en el Congreso de este miércoles, el presidente ha lanzado un nuevo guante a ERC para intentar mantener vivo su compromiso. “El Gobierno está dispuesto a reunirse con Pere Aragonés o con la mesa de diálogo cuando la parte catalana quiera”, emplazó el presidente.

Fuentes de Moncloa sostienen que es la Generalitat quien está bloqueando la reunión y lo achacan a la guerra que libra ERC con Junts en el espacio del independentismo. “Ahora están en la expresión del malestar”, señalan desde el Ejecutivo, en referencia al contexto de crispación que se ha generado en Cataluña con el “caso Pegasus”. “Ellos están más pendientes de lo que implica la amenaza de Junts, de lo que implica la amenaza del Gobierno”, señalan fuentes gubernamentales, que leen cada movimiento de los republicanos en clave interna catalana.

De este modo, desde el Ejecutivo central se hacen cargo de que Aragonés “tiene sus tiempos” y muestran su “disponibilidad” para reunirse con Sánchez o incluso la “mesa del diálogo” para lograr reconducir una relación que bien vale la legislatura. Además, en el PSOE exhiben los últimos sondeos publicados, que refuerzan la posición del PSC y de ERC frente a Junts en la apuesta por una interlocución con el Estado.

No obstante, desde Moncloa muestran su convencimiento de que “más allá del malestar evidente” la cita “se producirá” y perciben que los republicanos han ido “rebajando el tono” de su crítica al Gobierno. Cómo afecta al PSOE una foto con el independentismo es otra variable que prefieren no valorar en el Ejecutivo, asegurando que se tratan de “planos distintos” y que “no supondrá ningún inconveniente” de cara a la campaña en Andalucía.

Lo cierto es que, en todo caso, la recuperación de las relaciones con el Govern tampoco va a ser del todo fácil porque Aragonès es consciente de que la crisis del espionaje es una buena oportunidad para presionar y mucho al Gobierno. Y ese enrarecimiento de las relaciones también se está plasmando en el Congreso, donde Moncloa está teniendo cada vez más apuros para que prosperen sus iniciativas con la mayoría de la investidura. No obstante, desde ERC también matizan que el caso de espionaje no ha influido en los últimos votos en contra de las medidas del Gobierno, sino que a los contenidos de las iniciativas.