Comunidad Valenciana

Ximo Puig: «La reforma de la sedición se podría haber avanzado ya»

En el 40 aniversario de la victoria del 82, arropa a Sánchez y avisa a sus críticos que los principios del PSOE de Sánchez son los mismos que los del PSOE de González

Marcó la agenda de Moncloa con la rebaja fiscal que obligó al Gobierno a rectificar su dirección, pero, durante la conversación, se cuida mucho de delimitar sus propios espacios sin usar la confrontación directa con el liderazgo nacional de Pedro Sánchez.

Andan ustedes celebrando el 40 aniversario de la histórica victoria electoral del PSOE del 82. ¿El PSOE debe asumir que la realidad social les exige renunciar a ser un partido de mayorías para apostar por la política de alianzas con otras fuerzas a la izquierda, con ERC, con Bildu y con nacionalistas?

El PSOE jamás renunciará a ser un partido de mayorías. Otra cosa es que los electores son los que deciden en las urnas cuál tiene que ser la composición de los gobiernos, y hay que atender a la realidad de las elecciones.

Los veteranos del PSOE critican que estén asumiendo las políticas de Podemos.

Pero eso no es así. Hay cuestiones que ha planteado Podemos y que son medidas absolutamente socialdemócratas. Ahora que estamos celebrando este 40 aniversario del 82 hay que recordar también que en aquel momento se insistía en decir que el Partido Socialista era un partido moderado. Y, efectivamente, el Partido Socialista hizo un programa moderado, pero rupturista. El PSOE aportó lo que necesitaba en aquel momento España: un proceso de consolidación de la democracia, de modernización del país en todas sus estructuras, y la consolidación del Estado del Bienestar. Además de la apertura a Europa, que ha sido crucial en nuestra historia.

¿En qué ha cambiado este PSOE con respecto al de González?

Ahora lo dirige Pedro Sánchez, pero los principios son los mismos, aunque sea necesario estar en una actualización permanente en función de lo que avanza la sociedad. Es imposible hacer ahora lo que se hizo en el 82, pero el legado ha permanecido: la igualdad, la fraternidad y el compromiso con la justicia social.

Entonces, interpreto que usted no entiende las críticas de González o de Guerra a la gestión que está haciendo Pedro Sánchez y hacia dónde ha llevado al PSOE.

Yo puedo entender que haya visiones diferentes, pero no se nos tiene que pasar por alto que los tiempos también son diferentes. Una de las ventajas de tener unos años es que me acuerdo perfectamente de las críticas que había contra las políticas que hizo Felipe González en su momento. Y, por supuesto, contra Alfonso Guerra. Y ahora recordamos aquella etapa como algo bueno para España y para el PSOE. Éste es un partido abierto y absolutamente democrático, y es normal que dentro de la socialdemocracia haya muchas miradas. La esencia de la socialdemocracia es que no hay un pensamiento único.

¿Le suma Sánchez en su campaña? ¿O prefiere, como otros barones, una campaña más autonómica?

Yo no estoy en campaña, pero estoy seguro de que cuando empiece la campaña el presidente del Gobierno nos sumará. Las elecciones son en primavera y hasta entonces tenemos muchas cosas que hacer, como aprovechar al máximo los fondos europeos. Cuando las previsiones económicas van a la baja es más importante que nunca el motor público, el acuerdo social con el diálogo entre sindicatos y empresarios, y la estabilidad. Todo eso es lo que me preocupa y es lo que ahora tenemos que priorizar.

Entrevista al Presidente de la Generalitat Ximo Puig.
Entrevista al Presidente de la Generalitat Ximo Puig. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

¿En qué explica el desgaste del PSOE en las encuestas? En su partido son muchos los que miran al liderazgo de Sánchez.

Las últimas encuestas hablan de una recuperación. Y si atendemos a las crisis que hemos tenido que gestionar, el Gobierno está aguantando bastante bien. Mire lo que está pasando en Gran Bretaña o en Francia.

En el debate de la Ley Trans, ¿se siente más cerca del feminismo socialista que lidera la exvicepresidenta Carmen Calvo o de la ministra de Igualdad?

Me siento feminista. No se puede ser socialista sin ser feminista. Y el problema más grande que tiene la sociedad en estos momentos es el de la violencia de género. Pero también considero que hay que preservar la dignidad de todas las personas y, por eso, el movimiento LGTBI es fundamental. En cuanto al debate por el que me pregunta, estoy seguro de que se llegará a puntos de acuerdo para que, efectivamente, haya una protección y un respeto a todas las personas por igual, sea cual sea su condición.

En la ley Trans, uno de los puntos más delicados es el de los menores y que puedan cambiar de sexo sin autorización judicial. ¿Usted qué piensa?

Hay que entender todas las miradas y hay que buscar un consenso atendiendo a la seguridad jurídica. El PSOE ha presentado unas enmiendas que exigen la autorización judicial para el cambio de sexo de los menores de 12 a 15 años y el debate está en manos del Congreso.

¿Teme que el hecho de que Moncloa ponga ahora encima de la mesa la reforma del delito de sedición le perjudique electoralmente?

Probablemente se hubiera podido abordar ya. Pero la convivencia es fundamental y de lo que se trata es de que los delitos de estas características estén homologados con nuestro entorno.

No es tan fácil establecer esa comparación. Hay países europeos con penas más altas.

Como le dije antes, creo que es una cuestión que, probablemente, se hubiera tenido ya que avanzar. No hay que olvidar que detrás de esta medida hay un cambio muy positivo en España respecto a la situación de Cataluña y no nos podemos equivocar en ese aspecto.

Hay quien lee esta decisión, igual que los indultos, como una cesión al independentismo que desprotege la Constitución.

En el tema catalán estamos mejor que estábamos, y aún tenemos que continuar buscando ese puente, esa capacidad de mirar al futuro, entendiéndonos como somos. A mí me gustaría que no hubiera tantas personas que apoyan a partidos independentistas en Cataluña, pero es su capacidad de decisión y, por tanto, no me queda más remedio que entenderles. Y, democráticamente, intentar convencerles de que hay otra vía más útil para todos, que es la vía federal.

¿Qué es la clase media?

La frontera entre clase trabajadora y clase media no es tan fácilmente objetivable. Pero, más allá de eso, todos somos conscientes de que en momentos de gran dificultad, como éstos, hay que dar respuesta a las rentas medias y bajas.

Le preguntaba porque, según sus socios, Compromís, su política protege a gente con buenos salarios, lo mismo que le critican al PP.

Nosotros tenemos un acuerdo de gobierno por el que desde el 1 de enero de este año van a beneficiarse de una rebaja fiscal todos los ciudadanos que lleguen a los 60.000 euros, de manera progresiva, y para el año 23 vamos a consolidar esta situación y avanzar también hasta los 75.000 euros. A partir de ahí, por supuesto también subiremos la aportación de las personas que pueden contribuir un poco más porque tienen rentas más altas.

Descolocó a Moncloa con su propuesta.

Mi obligación es hacer política social con la política fiscal, y es lo que estoy haciendo. Justo lo contrario de lo que hacen en otras comunidades.

Ha hecho también justo lo contrario de lo que defendía hasta entonces Moncloa. Ha sido el primer líder socialista en deflactar el IRPF, como también pide el PP. ¿Entiende que Moncloa no haga lo mismo?

La única diferencia con Moncloa es que nosotros hemos ido un poco más allá en cuanto a las rentas, y el Gobierno lo ha limitado más, pero la orientación es la misma. Nosotros, dentro de nuestro espacio fiscal, que es muchísimo más reducido, hemos actuado más allá, pero, insisto, la línea estratégica es la misma.

¿Qué sensación le deja que todos los organismos coincidan en decir que los Presupuestos Generales del Estado son irreales por sus previsiones de gasto, de ingresos y de crecimiento?

No creo que sean irreales. Los Presupuestos siempre son expectativas, y los Gobiernos tienen que formular expectativas que ayuden desde el espacio público a la generación de crecimiento.

¿A costa de falsear las cifras?

No se está falseando nada. Vivimos una etapa de enorme incertidumbre y, ante esta incertidumbre, se puede tener una mirada absolutamente catastrofista o intentar, desde el realismo, tener una visión más esperanzadora. Debemos apostar por ir por ese camino porque no se puede abdicar de la esperanza. Se ha demostrado, y en la Comunitat Valenciana de manera muy clara, que hay formas diferentes de abordar las crisis. Las crisis se producen, lo que cambia es cómo se gestionan, y nuestra respuesta es completamente diferente a la que se dio desde la Generalitat hasta 2015. Y por eso todos los indicadores económicos son mejores que los que hubo con el Partido Popular.

El índice de pobreza no ha mejorado. En 2021 aumentó hasta un 27,8 por ciento.

Las políticas sociales son la prioridad en la Comunitat Valenciana y en el Gobierno. Fíjese que la Comunitat Valenciana es el territorio con la tasa más baja de España de personas que viven en la calle, como recoge el INE. Y seguimos trabajando para mejorar la vida de la gente.

Decía antes que hay que huir de las posiciones catastrofistas. El Banco de España, la AiREF, Funcas…, ¿son catastrofistas?

Hacen unas previsiones a la baja que son razonables en el contexto internacional que hay. Pero también planteaban que el crecimiento en los últimos trimestres iba a caer mucho más de lo que lo ha hecho. También le digo que frente al catastrofismo no hay que implantar un triunfalismo absurdo, que no tiene ningún sentido. Estamos en una situación muy compleja, pero ante este entorno complejo hay que acertar en las políticas. Y por eso me da miedo cuando escucho al Banco Central Europeo decir que es más importante aplacar la inflación que el sufrimiento de la gente. Eso no puede ser, hay que apostar por un crecimiento que no exija sufrimiento.

Los economistas temen que entremos en un año en el que las elecciones lo condicionen todo, y los problemas sean mayores en el 24.

No hay que pensar en las elecciones, hay que pensar en los ciudadanos, en las personas. Y hacer bien las cosas no implica maltratar a la gente, como se hizo con los recortes masivos que se aplicaron en la crisis de 2010.

Los recortes también los tuvo que aplicar José Luis Rodríguez Zapatero, y es de esperar que, en algún momento, Europa nos exigirá acompañar ingresos y gastos.

Estamos en una situación en la que preservar la vida de las personas y el empleo es fundamental. Y de ahí no debemos apartarnos en ningún caso.

Entrevista al Presidente de la Generalitat Ximo Puig.
Entrevista al Presidente de la Generalitat Ximo Puig. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

¿Qué ha fallado para que se monte este lío con la gigafactoría de Volkswagen en Sagunto y para que la multinacional haya amenazado con retirarse de este proyecto?

Ésta es una gran operación industrial. Es la más importante que se ha generado en España, con una inversión prevista de 10.000 millones de euros, de los que 3.000 millones van a ser una inversión en la factoría de Sagunto. Hemos estado trabajando durante mucho tiempo la propia empresa, el Gobierno de España y el Gobierno de la Generalitat, y estoy seguro de que saldrá bien.

Pero en Volkswagen parece que se ha sentido engañados: se les prometió un dinero que no ha llegado y por eso se ha tenido que lanzar un segundo PERTE. ¿Quien ha fallado ahí? Se apunta al problema burocrático y de la gestión en Moncloa, por «monopolizar», dice la oposición, el control de los fondos.

Una inversión tan importante necesita apoyo de las Administraciones Públicas y necesita apoyo de los fondos europeos. Y se lo vamos a dar.

¿No ha habido entonces problemas en la gestión?

Hay que entender que el PERTE es un instrumento nuevo y vamos aprendiendo sobre la marcha. Hay que atender las condiciones que pone la propia Comisión Europea respecto a la aplicación de estos fondos y nuestras normas internas, lo que marca la Intervención General del Estado en el control de nuestros procedimientos. Hay una parte importante de fondos que no han sido asignados, la empresa está estudiando la definición final, y cuenta con todo nuestro apoyo porque este proyecto es fundamental para el desarrollo de la Comunitat Valenciana.

Después de las crisis vividas, la última la pasada semana, ¿aspira a seguir gobernando por la fórmula del Pacto del Botánico?

El Pacto del Botánico ha sido muy positivo para la Comunitat Valenciana. Ocho años, ocho presupuestos, en tiempo y forma. Todos los indicadores económicos y sociales están mejor que el año 2015 y con todas las dificultades añadidas a una situación normal, aparte de los problemas heredados de la etapa del PP en lo económico, en lo social y en lo reputacional. Estamos mejor, pero la Comunitat Valenciana tiene todavía unas enormes oportunidades y hay que aprovecharlas con la transición digital y también con la transición ecológica.

Entonces, ¿su proyecto para las próximas elecciones autonómicas es repetir la alianza con Compromís?

Yo aspiro a una mayoría social que respalde nuestro proyecto. Pero, al final, son los ciudadanos los que deciden y nuestra obligación es saber gestionar la diversidad. Esto es lo que hemos venido haciendo, a veces con tensiones, lógicamente, pero también existen tensiones en gobiernos de mayoría absoluta. Aquí ya pasó con el PP, cuando no se hablaban el presidente y el vicepresidente del Gobierno del Partido Popular. Hubo más disensiones internas que las que ha habido ahora, que, efectivamente, también las hemos tenido. Pactar es más difícil que no pactar, y lo que está haciendo el Partido Popular con el Consejo General del Poder Judicial es una indecencia institucional porque pone en cuestión el funcionamiento de las instituciones democráticas.

¿Por qué cree que ha sido imposible el acuerdo?

Se ha demostrado la debilidad de un liderazgo de Feijóo, que, teóricamente, venía a implementar una mayor fortaleza y un cambio en el principal partido de la oposición. A la hora de la verdad, hay que estar firme en el timón y no lo ha estado frente a las presiones que ha recibido.