Arrimadas: «El 21-D se verá la gran mentira: nunca hubo mayoría soberanista»

Tira de caramelos porque su voz está en las últimas. Tiene las encuestas de cara, pero no se fía: «La de verdad son las urnas», repite. Casi tanto como la palabra «reconciliación»

Inés Arrimadas
Inés Arrimadas

Tiene las encuestas de cara, pero no se fía: «La de verdad son las urnas», repite. Casi tanto como la palabra «reconciliación».

Usted parece el oscuro objeto de deseo. Todo el mundo la ataca.

–Es que vamos muy bien en las encuestas.

–Entre los ataques destacan los Comunes de Xavier Domènech. Afirma que usted es la candidata de Aznar.

–No debe haberse enterado que soy la candidata de 740.000 personas que nos votaron en 2015. Ahora nos van a votar muchas más.

–¿Las entrevistas de los medios de comunicación de la Generalitat han sido como un tercer grado?

–Estoy acostumbrada a este trato. Acudo a todas las entrevistas. También a las difíciles porque quiero expresar mis ideas, aunque no me dejen.

–El actor Toni Albà le dedica poemas en twitter dónde llamándole «mala puta».

–Sobre ese tuit, TV3 dijo que era un poema satírico. Es cobarde Albà con su actitud. Habla de Inés y de votos, y dice que no soy yo. Ya que insulta, al menos que dé la cara.

–¿No está cansada de hablar del pasado y apenas hablar del futuro?

–Estoy «deseandito» dejar el 1714 atrás y que hablemos del 2114.

–¿Qué espera que pase el día 21?

–Que sea la fecha de caducidad del procés y el primer día del futuro de Cataluña.

–¿Habrá un nuevo escenario, al margen del resultado?

­–El cambio de marco político será espectacular. No podrán seguir con sus dinámicas y con su procés, tal y como lo hemos vivido hasta ahora. Podremos gobernar o no, pero hoy, antes de las elecciones, ya nadie se cree en Europa que Cataluña es mayoritariamente independentista ni las mentiras de Junqueras o Puigdemont. El 21 constatará en las urnas lo que se ve en las calles.

–¿Es posible el diálogo con los independentistas?

–Tendremos que hablar de otras cosas, no del procés. Tampoco podremos gobernar con ellos, pero cuando gobernemos claro que hablaremos. De políticas sociales, sanidad, educación, economía, infraestructuras.......a ver qué les parece.

–¿Si es presidenta qué hara primero?

–Se me acumularán las cosas en los primeros días. Encargaré una auditoría para detectar todo el gasto superfluo del procés y destinarlo a políticas sociales; diseñaré un plan de choque para el retorno de empresas, una prioridad porque cuánto más tiempo estén fuera más difícil será su retorno, e impulsaré un pacto por las políticas sociales. Y claro, llamaré a Mariano Rajoy porque tenemos mucho pendiente y mucho que cambiar.

–¿Qué espera encontrar tras esta auditoría?

–Ufff, muchas cosas. Después de 40 años de nacionalismo nadie sabe lo que podemos encontrar debajo de las alfombras. Por eso, quiero levantarlas, abrir las ventanas. Quiero arrojar luz sobre todo lo que ha pasado. Quiero empezar bien porque estamos en un momento muy complicado y que los recursos vayan a políticas sociales y económicas.

–¿Qué le dice el mundo empresarial que se ha ido de Cataluña?

–Que la situación era insostenible y demandan que se hagan las cosas de forma diferente, reconstruyendo la seguridad y la tranquilidad, tomando decisiones acertadas. Nuestro plan de choque es fundamental para que vuelvan. Quiero que vuelvan y si ganamos, se lo digo con seguridad, volverán.

­–En 2015 el independentismo se movilizó. ¿Es la hora de los constitucionalistas?

–Estoy convencida. Vamos a llenar las urnas como llenamos las calles de Barcelona. Era impensable y fue posible. Ahora, espero una movilización igual en las urnas. Las encuestas nos dan buenos resultados, pero no hay que confiarse. No hay nada hecho. No hay que relajarse, hay que salir a la calle y votar. Podemos enviar un gran mensaje al mundo. Que un partido plenamente constitucionalista gane las elecciones para hacer patente la gran mentira: que nunca hubo en Cataluña una mayoría independentista. Y además de ganar, lo importante es sumar con las fuerzas constitucionalistas. Si sumamos y Ciudadanos es la primera fuerza, será una imagen demoledora para el procés y esperanzadora para la convivencia y la democracia.

–Se sentará con Iceta y García Albiol. ¿Qué les planteará?

–Claro que nos sentaremos. Si ganamos los constitucionalistas, nuestros votantes no nos perdonarían que no nos pusiéramos de acuerdo para hacer realidad el cambio. No me asusta pactar, no me asusta ceder. Tiraré adelante este pacto.

–Se ha referido varias veces a Oriol Junqueras. En el mitin central de Junts per Catalunya no hubo ninguna alusión.

–Hemos de ganar centrándonos en lo que hacemos nosotros, no mirando lo que hacen los independentistas. No pasan por su mejor momento, están en una guerra interna. No saben qué ofrecer a los catalanes: todo lo que prometieron era mentira. Está en nuestra mano acabar con el procés votando en masa, porque ellos no pueden seguir gobernando.

–¿Usted es el cambio?

–Yo no, nosotros. El cambio es el fin del procés. Cs, sin complejos, ha defendido los valores democráticos y del futuro de Cataluña. Sabemos gobernar, pactar, estamos en el centro político, sin mochilas. Llevamos 11 años advirtiendo de lo que pasaba. Otros hicieron tripartitos con Esquerra y les dieron la educación. Hay que aprender de los errores y sumar. El cambio será fruto de un pacto y ya veremos cómo se visualiza. Eso no es importante ahora. Otros tienen que decidir si quieren pactar con ERC. Nosotros somos un voto nítido y a favor de un gobierno constitucionalista.

–¿Cómo valora la petición de indulto que realizó Miquel Iceta?

–Me quedé de piedra. Parecía el inicio de un tripartito, aunque espero que no sea así. No me puedo sumar a un indulto, cuando partido está en contra de los indultos. El procés ha fracturado la sociedad y a todos los afectados que lo padecen en sus negocios, en sus trabajos, en sus familias nadie les indulta. ¿Por qué vamos a indultar a quién los ha provocado?

–¿Y los pasos a la reconciliación?

–No tiene por qué ser éste. Pasos es pactar y sumar. Renunciar, respetar a todos los catalanes. Ejercer el gobierno con sensibilidad hacía todas las ideologías. Ser conscientes que hay muchos ciudadanos favorables a la independencia. Reconciliar es centrarnos en lo que une y no lo en lo que separa. La solución no es hablar de indultos.

–En esta reconciliación, ¿la educación será importante?

–Sin duda. Necesitamos una educación que enseñe a pensar y no que enseñe a qué pensar. Es importante construir un nuevo proyecto educativo para tumbar el intento de politizar la educación. No es tarde para trabajar por una educación plural.

–La veo optimista. Antes de entrar en el mitin un padre paseaba con su hijo y ante la insistencia del crío por conseguir un globo naranja le dice «son fascistas camuflados. Que no te engañen».

–Esto es la reproducción en la calle de lo que los políticos nacionalistas han dicho en las instituciones durante años. Han repetido hasta la saciedad que los diferentes somos fascistas y eso ha calado. El cambio quiere lo contrario: fomentar el respeto entre los catalanes. Sólo si nos respetamos despertaremos de nuevo el respeto y la admiración por Cataluña en el resto de España y en Europa. Los soberanistas han roto Cataluña y destrozado su imagen fuera. Lo que usted me cuenta dice que claramente que no tenemos un problema entre Cataluña y el resto de España. Es un problema entre catalanes. Lo peor que puede hacer un gobernante es romper su sociedad.

–¿Si le pregunto, como hizo Mónica Terribas, quién mandará en la Generalitat si gana, usted o Albert Rivera, que pensaría de mí?

–Que me conoce muy poco.