Cristina Segui: «Significarme políticamente ha tenido un alto coste para mí»

Cristina Segui / Consultora digital en Tribus digitales e «influencer». Ha enseñado a su hijo que España es su casa y para él no quiere un país partido en dos.

Cristina Segui
Cristina Segui

Directa, valiente y comprometida. Así fue la presidenta de Vox en Valencia, abandonó la formación aunque dice que nunca se ha alejado de la política. Traductora y diseñadora gráfica, hay quien la denominó «la musa de la derecha española».

De niña soñaba con ser verterinaria de caballos, pero confiesa que decidirse por las ciencias fue un error absoluto: «La física y la química se me indigestaban». Uno de sus lugares favoritos es el Museo del Ejército del Aire. «Siempre me gustaron los aviones y admiro la generosidad, entrega y esfuerzo de las Fuerzas Armadas».

Ahora que es madre, asegura que ha aprendido a valorar más a la suya y que con ella nunca se ha encontrado sola. «Admiro su incondicionalidad».

–¿Cómo le ha explicado a su hijo qué es España?

–Mi hijo es muy pequeño todavía, sólo tiene 3 años, pero a esa edad, ya va identificando los símbolos, colores y formas libres de cualquier ideología. Reconoce perfectamente la bandera española cada vez que la ve porque le he ayudado a comprender que sus colores representan seguridad, hogar y orgullo. Que la rojigualda reprensenta a España, y que ésta es su casa. Cada vez que la ve, grita: «¡Mira mamá, España!». En el momento oportuno, le explicaré que la unión, la superación, el esfuerzo y, en definitiva, el sentido de patriotismo forman también parte de esa bandera, y que todo ello forja el espíritu, no la ideología.

–¿Le han hecho alguna oferta para volver a la política?

–Nunca he dejado la política y sólo tengo palabras de agradecimiento para las personas y medios que seguís dándome espacio para hacerla desde una radio, un periódico o una televisión, a pesar de no representar unas siglas. La política parte de la sociedad civil. Volvería a la política en el momento en que encontrara un partido que mirara de dentro a fuera, y no de puertas para dentro. Que defendiera la libertad individual y dejara de usar el término «bienestar social» para blindar y subvencionar sus privilegios. Uno que entendiera que la política social es la creación de empleo y no de rentas básicas previamente sacadas del bolsillo de las clases medias trabajadoras. No contaría si algún partido me ha tentado porque seguro que eso se habría dado en alguna conversación privada.

–¿Se arrepiente de algo?

–Afortunadamente, no. He cometido algunos errores, y todos me han ayudado muchísimo a evolucionar hasta convertirme en la mujer que soy. Alguien normal, llena de pequeños defectos que intento gestionar para conservar a la gente que quiero y que me quiere.

–¿Qué le ha supuesto personalmente defender la unidad de España?

–En primer lugar, mucho orgullo. Como madre, tengo muy claro el país que quiero para mi hijo. En ningún momento puede ser un país partido en dos, donde el revanchismo y la doctrina se han convertido en una herramienta de trabajo de los actuales partidos de izquierda que, ante la ausencia de programa y la incapacidad de gestión, pretenden retrotraernos a las medidas más totalitarias. Soy autónoma, tengo una pequeña empresa de gestión y posicionamiento de empresas en redes, y le puedo asegurar que la sobreexposición y significación política han tenido y tienen un alto coste para mí, pero también lo tiene no hacer nada ante nuevos gobernantes que pretenden blindar sus privilegios con la falsa excusa del bienestar social cuando son incapaces de crear puestos de trabajo, incapaces de respetar a la empresa privada que es quien paga los privilegios políticos y lo público. Dicen respetar lo público mientras lo utilizan para pagar favores, y si no hay suficientes cargos, los crean engordando la administración a costa del contribuyente, empresas privadas y clases medias. ¿Queremos seguir así? Yo no...

–¿Habría algo de lo que hablar con Juntos por el Sí?

–Podemos hablar cuando respeten la legalidad, pero sabemos que nunca la han respetado. Han dispuesto de dinero público para sembrar el odio entre españoles, odio que de ninguna manera existe, pero es un odio que permitirá que su negocio esté legitimado e inmunizado frente a la legalidad.

–Usted, como valenciana, ¿teme que las ansias independentistas vayan a la anexión de lo que llaman los «Països Catalans»?

–Por supuesto. Es su intención y trabajan en ese sentido. Hoy por hoy es imposible, pero Puig ya les ha regalado lo primero que exige el nacionalismo: la educación.

–¿Qué supondría?

–Quiénes y qué serán nuestros hijos dentro de 30 años. De momento y si nadie lo remedia, producto elaborado del nacionalismo catalán en vez de personas competitivas y a la altura del proyecto europeo. La historia de un país y una comunidad no se cambia, pero por supuesto que puede taparse bajo el sustrato de años de doctrina ideológica nacionalista.

–¿En Valencia ahora existe una propaganda tan grande en las escuelas y la administración como en Cataluña?

–Absolutamente. En primer lugar y para que la gente entienda la gravedad de la situación: Compromís gobierna por decisión estricta del actual PSOE «valenciano», y lo entrecomillo porque siempre ha atentado contra los intereses de Valencia. Su sistema de infrafinanciación decidido por Zapatero, la ley del suelo, el despropósito del trasvase del Ebro que ha acabado con la vida de tantas familias que vivían del campo... No en vano el PSOE aquí se denomina (Partido Socialista del País Valenciano). Puig se negó a votar a favor de la unidad de España en las Cortes Valencianas y aún no ha explicado por qué, Vicent Marzá, conocido radical de la izquierda catalanista es el actual Consejero de Educación.

–Usted, que es traductora, ¿sabe en qué idioma hablan los políticos? Porque parece que la gente no les entiende...

–Eso es porque el único horizonte discursivo es el de alcanzar el poder y el cargo público. Es legítimo, pero sin pasión, vocación y autenticidad, te conviertes en un peón de partido. La gente no percibe soluciones, sino consignas. No percibe gestión, sino doctrina. No encuentra mensaje sino propaganda.

El lector

«Leo la prensa, en papel los sábados y domingos. Me encanta hacerlo con tiempo y con el primer café de la mañana. Entre semana me dejo tentar por la inmediatez del formato digital. Siempre me entretengo con los artículos de opinión y sección de España e Internacional. Los artículos de Alfonso Ussía me parecen un privilegio que sólo puede ofrecer LA RAZÓN», asegura Seguí