Cae el último jefe de ETA

Mikel Irastorza fue detenido ayer en la localidad francesa de Ascain tras una compleja operación conjunta de la Guardia Civil y la DGSI que se ha prolongado durante meses

El terrorista  tras ser detenido en la casa en la que vivía con un matrimonio
El terrorista tras ser detenido en la casa en la que vivía con un matrimonio

Mikel Irastorza fue detenido ayer en la localidad francesa de Ascain tras una compleja operación conjunta de la Guardia Civil y la DGSI que se ha prolongado durante meses

Una operación conjunta de la Guardia Civil y de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) francesa concluyó ayer con la detención, en la localidad gala de Ascain, del máximo cabecilla de ETA Mikel Irastorza, que prácticamente dirigía los dos «aparatos» de la banda, el «político» y el «logístico-militar» aunque se apoyaba en algunos, no muchos, colaboradores directos.

Este individuo, junto con otros elementos procedentes de Ekin, el comisariado político de la organización criminal, se había hecho con el control de ETA tras el arresto de anteriores dirigentes, formados en la propia banda a lo largo de los últimos años, algunos de los cuales militaban con anterioridad al anuncio del supuesto fin de actividades terroristas.

Irastorza se escondía en una casa en la que le daba cobertura una pareja formada por un español de 59 años y una francesa de 56 años, que también fueron detenidos.

Los cabecillas han optado desde hace tiempo por utilizar este tipo de escondites que les evitan tener que alquilar casas con documentación falsa o utilizar coches robados para sus desplazamientos. Este tipo de actividades clandestinas son impensables en una Francia castigada por el terrorismo yihadista y en la que la seguridad se ha convertido en un factor prioritario.

Los «caseros», pertenecientes al separatismo radical vasco, cobran una cantidad convenida para dar alojamiento y comida a los cabecillas; llevarles de un sitio a otro en los pocos movimientos que realizan y, en su caso, servir de «tapadera» para el envío o recepción de mensajes.

Los dirigentes terroristas no precisan de más infraestructura para la actividad que realizan, al no estar en activo los «comandos» (a los que habría que impartir órdenes y dotar de armas y dinero) ni celebrar reuniones del «co mité ejecutivo», ya que las decisiones se toman de una manera más sencilla sin que sea preciso un debate en torno a una mesa.

Cuando ETA se convenció de que Mariano Rajoy no iba a negociar nunca con ellos y los representantes designados para las conversaciones (David Pla e Iratze Sorzábal) fueron expulsados de Noruega, optaron por una clandestinidad sobre la base de casas particulares «a la espera de acontecimientos».

Lo que ocurre es que esos «acontecimientos» son siempre los mismos.

Llega la Policía francesa, conducida por la Guardia Civil, y les detiene. Tantas precauciones no les sirven nada ante las investigaciones conjuntas de la Benemérita y de la DGSI, como queda demostrado en los últimos años en que los cabecillas han sido arrestados uno tras otro.

Desde el mismo momento en que fueron capturados los responsables del «aparato político», los citados Pla y Sorzábal, la Guardia Civil, al tener conocimiento, gracias a la información obtenida en la operación, de que Irastorza era el «sucesor», puso en marcha un dispositivo para tratar de localizarle. Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, ha sido una operación compleja, de la que no se deben dar más detalles, ya que se confía que con el tiempo permita nuevos arrestos de etarras.

En la actualidad, gracias a la eficacia de las Fuerzas de Seguridad, la banda no cuenta con otra «cantera» que la llamada «generación Ekin» para cubrir las vacantes dejadas por los jefes formados en el seno de la banda una vez que son arrestados. Uno de los «lugartenientes» de Irastorza, Mikel Barrios, podría ponerse al frente de ETA, que aún cuenta con varios zulos en Francia en los que esconde armas y explosivos suficientes como para, llegado el momento, poner en marcha el entramado terrorista. La operación ha sido titulada como «Nerín» en honor a un agente de la Policía francesa asesinado por ETA en marzo de 2010.

En honor a un policía

Jean-Serge Nerín, de 53 años, padre de cuatro hijos, resultó herido en el tórax. Llevaba chaleco antibalas pero la bala pasó bajo la axila y le hirió mortalmente.

Desde que el 20 de octubre de 2011 las páginas web de los diarios «Gara» y «Berria» publicaran un comunicado de ETA en el que anunciaba el «cese definitivo de su actividad armada», la banda trató de configurar una nueva estructura interna ya que, como ha quedado demostrado, no tenía la más mínima intención de disolverse ni entregar las armas y explosivos.

El 20 de julio de 2014, los terroristas anunciaban públicamente que habían acometido esa reestructuración interna, con el desmantelamiento de su entramado «logístico-militar», la creación de una nueva rama «técnico-logística» encargada del sellado de sus depósitos de armas y el reforzamiento de su «aparato político». Todo ello sin suprimir las estructuras necesarias para su funcionamiento interno.

Por ello, la operación «Nerín» representa un duro golpe a las estructuras de ETA ya que supone la pérdida de liderazgo y la eliminación de su estructura de dirección encargada de controlar la gestión del arsenal armamentístico y explosivo que aún esconde en Francia, según fuentes del Ministerio del Interior.

La razón por la que mantiene dichas estructuras es que no ha renunciado en ningún momento a la consecución de un País Vasco independiente de España y Francia, que tendría como forma de Estado una «república socialista y euskaldún (vascoparlante)».

Con la detención de Irastorza, según las citadas fuentes, «se debilita al conjunto de ETA y hace que vuelva a perder su punto de referencia en un plazo de un año, lo que dificulta que la banda terrorista pueda alcanzar cualquiera de sus objetivos».

«Una vez más, la cooperación policial internacional, entre la Guardia Civil y la DGSI permite asestar otro golpe a la organización terrorista y dificulta sobremanera que ETA pueda perpetuarse como un agente influyente en el escenario político y social en el País Vasco, Navarra y sur de Francia». En definitiva, la «operación Nerín» se enmarca dentro de las investigaciones que desarrolla la Guardia Civil sobre las estructuras clandestinas de la organización terrorista ETA y supone otro importante paso hacia el desmantelamiento definitivo de las mismas», añaden.

- Oroitz Gurruchaga

El número uno del «aparato militar» y de captación fue detenido el 27 de mayo de 2012 en Cauna (Francia).

- Izaskun Lesaka

Jefa del aparato «militar», fue arrestada por la Policía francesa cerca de Lyon el 28 de octubre de 2012.

- Iñaki Reta de Frutos

Responsable del «aparato logístico». Detenido en Osses (Francia) el 7 de julio de 2015.

- Xabier Goienetxea

También responsable de la logística de ETA, fue detenido junto a Iñaki Reta de Frutos.

- David Pla

El último golpe a la cúpula de ETA fue el 22 de septiembre de 2015 con la detención de Pla en Saint Ettiene de Baigorry.

- Iratxe Sorzábal

Considerara la máxima responsable de ETA junto a Pla, fue detenida junto a éste en territorio francés.