Duran, a Rajoy: una ponencia constitucional para salvar Cataluña

La Razón
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Con el objetivo de recuperar el espíritu de consenso del año 78: una ponencia especial dentro de la Comisión Constitucional del Congreso para solucionar el conflicto de Cataluña y adecuar el texto de la Carta Magna al siglo XXI. Es la propuesta que le hizo Josep Antoni Duran Lleida al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en su larga entrevista del pasado martes en La Moncloa. Fuentes democristianas y del Gobierno coinciden en que fue un encuentro «con altura de miras», entre dos políticos muy veteranos de la Cámara Baja, diputados y compañeros en todas las legislaturas desde la Transición. Ambos se conocen desde hace muchos años, con una buena sintonía personal pese a los escenarios políticos, lo que les llevó incluso a comentar temas cercanos como una molesta dolencia estomacal que le da bastante lata a Duran y la nueva dieta seguida por Rajoy. La prudencia y moderación es algo inherente en ellos. «Serenos, responsables y legales», aseguran dirigentes de Unió y del entorno presidencial en Moncloa.

Según fuentes de Unió, la propuesta de Duran ha sido muy meditada y es similar a la ponencia constitucional que en el año 78 presidió el entonces diputado de UCD, ya fallecido, el valenciano Emilio Attard. En aquellos históricos debates participaron dos catalanes, Miquel Roca por CiU, y Jordi Solé Tura por el PSUC, que cristalizaron en la actual Constitución. Treinta y siete años después, las cosas no pueden seguir igual. Por ello, el líder democristiano aboga por la creación de una ponencia dentro de la Comisión Constitucional que salga del nuevo Congreso tras las elecciones del 20-D y que, de ser elegido diputado, estaría presidida por él mismo. «Un catalán para salvar Cataluña», opinan dirigentes de Unió, pero también diputados del PP y el PSOE que ven en su figura al eterno hombre-puente del diálogo entre Madrid y Barcelona desde hace tanto tiempo.

«Lo voy a intentar con todas mis fuerzas», asegura Duran, cabeza de lista por Barcelona en las elecciones generales. Si resulta elegido, como ahora vaticinan todas las encuestas tras el fiasco existente en Cataluña, la Ponencia trabajaría en una salida política que incluiría una disposición adicional a la Carta Magna con tres premisas: reconocimiento de la «realidad nacional» catalana, respeto a la lengua y cultura, y solución al pacto fiscal. «Prudencia, paciencia y pacto» es el lema de los futuros trabajos. Según fuentes de Unió, el presidente Rajoy le escuchó atentamente y, aun siendo muy prudente hasta después de las generales, «lo vio viable». En similares términos se pronuncian dirigentes socialistas, que ven en la fórmula de Duran un buen punto de encuentro entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Entre el federalismo invocado por el secretario general del PSOE y el discurso más igualitario de la presidenta andaluza.

Antes de su encuentro con Mariano Rajoy, Duran ha mantenido muchas reuniones con juristas, políticos de todos los ámbitos y líderes internacionales desde su posición como presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso. Con relaciones muy estrechas con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el propio presidente Obama, que le pidió opinión sobre las conversaciones con Irán tras un viaje de Duran a este país, el líder democristiano ha tejido toda una red de contactos en Europa sobre el problema catalán. Frente a los desaires sufridos por Artur Mas, que no ha sido recibido por ningún mandatario europeo, Duran sí se ha entrevistado con todos ellos en Berlín, Bruselas y Luxemburgo. En su calidad de presidente de la Comisión de Exteriores y alto dirigente de la Internacional Democristiana, su mensaje siempre ha sido el mismo: encaje de Cataluña en una España y Europa modernas. Defensa de la diversidad y plena soberanía desde la moderación frente a la independencia. Son las grandes apuestas de Unió Democrática de Cataluña en su aventura electoral en solitario, tras la ruptura con Convergència. Un divorcio que los democristianos ven ahora más claro que nunca ante «Una hoja de ruta plenamente entregada al secesionismo», aseguran.

El auténtico caos que vive la política catalana, las profundas fisuras del independentismo y las exigencias de los antisistema de la CUP avalan las tesis de Unió de que, en las generales, pueden lograr una buena representación en el Congreso. «Unió va a luchar para que España entienda la diversidad catalana, el encaje hay que organizarlo bien», aseguran. Y añaden que el voto hacia el catalanismo moderado es el único que puede salvar «el barranco» entre Cataluña y el resto de España. «La locura del separatismo y el auge de los populismos radicales antisistema de la CUP son consecuencias de la política errónea de Mas», advierten los democristianos, que atisban un incierto escenario de investidura de Artur Mas. Con la frontal oposición de la CUP, si no existe un «tamayazo» de algunos tránsfugas en segunda vuelta, ningún candidato lograría la mayoría necesaria.

Aun en el supuesto de que Raül Romeva y Oriol Junqueras decidieran optar a la investidura, necesitarían los votos de los treinta diputados de Convergència. «Algo imposible», afirman dirigentes de Juntos por el Sí, camino de una ruptura latente. Según fuentes de ERC, el horizonte de unas nuevas elecciones está cada vez más cerca y la estrategia de Junqueras pasa por ganar tiempo, lograr unos buenos resultados en las generales de diciembre y defender la desconexión de España desde el Congreso de los Diputados.

Tal vez, desde esa ponencia invocada por Duran Lleida donde todo diálogo sea posible. Numerosos dirigentes de partidos catalanes coinciden en que la situación está encallada y en un túnel sin salida: «Con Mas no hay salvación». Para colmo, fuentes jurídicas indican que en los próximos días pueden aflorar nuevos casos de corrupción sobre la familia Pujol y Convergència. El «sálvese quien pueda está servido».