El Gobierno alega la «nula intención de integración» de Zouhier para expulsarlo

Considera que el ex confidente, que ha sido trasladado a Tánger nada más dejar la prisión, es una amenaza para el orden público.

La Subdelegación del Gobierno en Cádiz se mostró favorable a la expulsión de Rafa Zouhier, condenado a diez años de cárcel en el juicio del 11-M y expulsado esta noche a Tánger tras salir en libertad, porque lo considera una amenaza para el orden público y por su «absoluta falta de arraigo social y nula intención de integración dentro de las costumbres, forma de vida y sistema político y social de nuestro país». Asimismo, en la propuesta de expulsión, la Brigada de Extranjería de la Policía hace referencia a que su integridad podría peligrar en España por su condición de ex confidente de la Guardia Civil. El letrado de Zouhier rechazó todos esos argumentos en un escrito de alegaciones remitido el pasado día 8 a la comisaría del Puerto de Santa María (Cádiz) en el que consideraba la posible expulsión, y la consiguiente prohibición de entrar en España por un periodo de diez años, «una condena adicional a la que ha cumplido íntegramente». Y dado que supondría «la separación de facto de su cónyuge» (con la que contrajo matrimonio por poderes estando en prisión el pasado septiembre), quien «como española tiene en nuestro país su trabajo y todas sus relaciones sociales y familiares», la medida, añade, «conculca el Derecho a la Familia establecido en el artículo 39 de la Constitución».

Respecto a las cartas cruzadas entre Zouhier y dos de los condenados por el 11-M, Jamal Zougam y Rachid Aglif, Alberca afirma que «sólo desde posiciones totalitarias se puede calificar a una persona de amenaza para el orden público sólo porque ha mantenido contacto mediante carta con personas condenadas por terrorismo, sin tener en cuenta el contenido de dichas cartas». No era, insiste, una correspondencia «de carácter político, ni religioso, ni terrorista, ni delictivo», por lo que en su opinión «no cabe concluir que Zouhier es un peligro grave para nuestra sociedad», puesto que tampoco fue condenado «por tener ideas radicales y estar integrado en ninguna organización terrorista» y, al margen del 11-M, «no ha sido condenado por ningún otro delito».

Su abogado asegura que el ex confidente «siempre ha dado muestras de arrepentimiento» y de «no querer causar dolor a las víctimas, a las que ha escrito pidiendo perdón», de modo que no ve «ningún atisbo» de que constituya «un peligro para la sociedad democrática». Zouhier, subraya, «no ha mantenido en estos diez años contacto alguno con organización o grupo terrorista».

Respecto a su falta de arraigo, Alberca recuerda que su cliente lleva residiendo en España más de veinte años, más de la mitad de su vida, «contando incluso con un permiso de residencia permanente» y que en su país de origen, Marruecos, «no tiene arraigo» (pese a que en el país alauí viven su padre y varios hermanos). Por contra, añade, en España «se encuentra su familia más cercana» (esposa, madre y hermana), por lo que «se ha solicitado cita para que pueda tramitar tarjeta de residente comunitario». «Habla y escribe perfectamente» en español, continúa, «viste de forma occidental» y está casado con una española. Por todos estos motivos, insiste, «está absolutamente integrado social y culturalmente en la sociedad española».