El PP asume el «error» por dar una baza a la «demagogia socialista»

Cree que no fue oportuno que Cañete justificase que no fue duro con Valenciano por ser mujer

En Génova admiten que hubo algún un «error» en el planteamiento del debate con la candidata socialista, Elena Valenciano, y ven como un «traspiés», mas importante las declaraciones del candidato, Miguel Arias Cañete, en Antena 3, en las que justifica su actuación en el «cara a cara» en el argumento de que no quiso ser duro con ella para que no le acusasen de machista. No por el fondo que hay detrás de estas manifestaciones, que se comparte, sino por la oportunidad, ya que asumen que con su ejercicio de naturalidad y sinceridad le han dado una «baza» a la «demagogia socialista».

En cualquier caso, no le conceden demasiada trascendencia y señalan que entra dentro de los altibajos típicos de la campaña electoral. Lo que no quita para que admitan, al mismo tiempo, que el ex ministro ha dado ventaja sin querer a Valenciano con su entrevista en «Espejo Público» y que lo ha hecho en uno de los «talones de Aquiles» del PP, el del voto femenino. «Es una torpeza seguir meneando mucho este asunto», explicaba ayer tarde un veterano diputado popular.

Dicho esto, el PP defiende a Arias Cañete y va a cerrar filas con rotundidad en su defensa. No estamos ante un escenario parecido al que se dio cuando el debate entre el entonces vicepresidente del Gobierno socialista, Pedro Solbes, y Manuel Pizarro, como «número dos» de la candidatura de Mariano Rajoy a las elecciones generales del año 2008. Entonces, la dirección popular «compró» el argumentario de que Pizarro había perdido el «cara a cara», dejándole más solo que la una.

Estrategia electoral

En este caso es que ni siquiera en el PP creen mayoritariamente que Arias Cañete haya sido vencido por Valenciano. La interpretación más generalizada es que el fallo es de estrategia electoral, y miran al mismo punto al que miran siempre en las filas populares ante situaciones parecidas, al sociólogo Pedro Arriola y a su afición por imponer el perfil bajo en las campañas para no movilizar al adversario. Que tiene resultados probados, pero también algún que otro fracaso sonado.

Con esta instrucción acudió el ex ministro a TVE. De hecho, sus asesores le habían documentado con contradicciones, errores, meteduras de pata y otras cuestiones privadas de las que no habla Valenciano en público. Pero Arias Cañete prefirió limitarse al ajuste de cuentas con la etapa de Rodríguez Zapatero y a contrastar cifras y balances, con muchos números, cuadros y datos.

Es muy posible que con otro «alter ego» enfrente, la estrategia hubiese variado, pero lo justo para no salirse de un guión marcado por la pauta de que el candidato debía primar la imagen de gestor solvente, de político serio, y dirigirse a su nicho de votantes sin generar tensión en el de la izquierda.

Arias Cañete habló para su objetivo electoral: los votantes tradicionales del PP que pueden estar barajando la abstención. Dicen en el PP que Valenciano no ganó, pero que la estrategia conservadora de su candidato, ese estar siempre a la defensiva siguiendo los consejos del «estratega», sí dio ventaja a la rival socialista. Pero sostienen también que es un acto más de una campaña en la que los candidatos no determinan el voto, sino el clima general de opinión pública. En suma, la conclusión es que falló la «comunicación», que es más grave el «tropezón» de las declaraciones de ayer, pero que lo más probable es que no afecte en nada al resultado electoral.

De momento, la decisión es no variar la campaña ni el discurso de Arias Cañete y mantener la estrategia basada en hablar mucho de recuperación económica y en tener mucha presencia en la calle. Y de lo de ayer, la decisión es «pasar página y a otra cosa».