Rajoy reajustará el PP en el Congreso Nacional que hará en febrero

Se regirá por los estatutos actuales, por lo que votarán los compromisarios y no los militantes

El lunes de la próxima semana, Mariano Rajoy convocará formalmente para febrero el Congreso Nacional del PP. Como el domingo informó este diario, una vez cerrada la composición del Gobierno, el siguiente paso por parte de Rajoy es definir la estructura del partido y del grupo parlamentario para la nueva etapa política, lo que hará en ese cónclave. En el PP preveían que tuviese lugar en enero, sin más dilaciones, porque es habitual, además, que aprovechen ese mes tradicionalmente inhábil parlamentariamente para celebrar los congresos o cualquier otro cónclave nacional. Pero la situación política excepcional de los últimos meses tiene también consecuencias en ese hábito. En enero sí habrá actividad parlamentaria, porque si se cumple la hoja de ruta con la que trabajan en Moncloa estará en plena efervescencia el proceso de tramitación de los Presupuestos Generales del Estado para 2017. A principios de diciembre llegarán al Congreso, y luego hay un periodo de un par de semanas sin actividad para que la oposición tenga tiempo de estudiarlos y preparar sus enmiendas. En Moncloa creen que una vez pasada la prueba de la investidura es muy poco probable que el proyecto presupuestario sea devuelto al Gobierno por falta de apoyos. Incluso contando con la hipótesis de que el PSOE presente una enmienda de devolución, sabiendo por adelantado que no prosperará porque el Ejecutivo cuente con el respaldo de C’s, del PNV y del diputado de Nueva Canarias, Francisco Quevedo.

En relación con el próximo Congreso del PP, desde el poder, y con un margen político acortado por el acuerdo con Ciudadanos, la noticia de ese congreso afectará básicamente a las personas. Si sigue o no en la Secretaría General María Dolores de Cospedal y los otros cambios que haga Rajoy en el modelo de partido, en su organigrama y en los estatutos para acabar de ajustar las piezas a una realidad marcada por la necesidad del pacto y de mantener una buena interlocución con Ciudadanos y, a ser posible, también con el PSOE. Los «peones» que él colocó en la comisión de negociación de su pacto de investidura con la formación naranja los ha situado en puestos clave de su Gobierno (Fátima Báñez, que ya estaba, y Dolors Montserrat y Álvaro Nadal han entrado nuevos). Fernando Martínez Maíllo está llevando el peso del partido y ahora en el PP tienen puesta la atención en qué funciones asume el que ha sido hasta ahora secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, uno de los hombres de confianza de la vicepresidenta.

Al cónclave nacional sólo se presentará la candidatura de Rajoy. Y aunque hay debates pendientes de otros congresos, como la limitación de mandatos, también tendrán en cuenta que si aprueban esa resolución en esta ocasión, al inicio de la segunda legislatura de Rajoy, lo convierten en la práctica ya de salida en eso que los americanos llaman un «pato cojo». Habrá otro congreso si se agota la legislatura, salvo que haya elecciones anticipadas, y, por tanto, estudiarán si lo concretan ahora o más tarde. En cualquier caso, es un punto del pacto que firmaron con Rivera.

Por otra parte, el vicesecretario de Organización del PP medió ayer en la polémica por la resistencia de María Dolores de Cospedal a dejar la Secretaría General en su condición de ministra de Defensa. Una posición mal vista dentro del partido y también en medios militares. «No puedes salir del cuartel para ir a Génova a defenderte de la Gürtel, o de cualquier otro asunto polémico, y como eso, con todo», sostienen. Ayer, Cospedal asistió a la reunión del Comité de Dirección pero tuvo que ceder el puesto en la comparecencia ante la Prensa a Martínez Maíllo. En el pasado, tanto Francisco Álvarez Cascos como Javier Arenas ya simultanearon las funciones en la Secretaría General con las del Gobierno, pero nunca desde una cartera de Estado como es el caso de Defensa.

El «número dos» del PP no negó que exista esa compatibilidad en teoría, si bien advirtió de que «aún no hay candidato oficial» a la Secretaría General y habrá que esperar hasta el Congreso, ya que es el presidente quien elige entre su lista de 30 miembros para el Comité Ejecutivo. El presidente del PP vasco, Alfonso Alonso, también ha terciado para exigir prudencia a Cospedal.

Maíllo explicó que si se revisa el sistema de elección de los cargos del partido no se pondrá en marcha hasta los cónclaves regionales, ya que el congreso nacional se debe regir por los estatutos actuales. La revisión estatutaria afectará a los siguientes cónclaves. «El actual sistema representativo de compromisarios es tan democrático como el modelo de las primarias». En el PP hay urnas, mientras que el «suflé de las primarias se está desinflando», concluyó.