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El PP enfila la remontada

Encuesta NC Report

Los populares, con el 33,9% de los votos, volverían a ganar las elecciones y aventajarían en 10,5 puntos al PSOE (23,4%)

Los de Pablo Iglesias serían la tercera fuerza con el 15% de los votos

  • El PP enfila la remontada
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

01 de septiembre de 2014. 03:55h

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Madrid. 1/9/2014

Comienza la cuenta atrás. Sólo resta poco más de un año para las próximas elecciones generales y con las urnas de las municipales y autonómicas a la vuelta de la primavera los partidos inician el nuevo curso pasando lista a su votantes. Éstos, sin embargo, tienen muy presentes los últimos tres años de legislatura y rediseñan un nuevo escenario político en el que la irrupción de Podemos disgrega las opciones de la izquierda como alternativa de Gobierno. Si hoy se celebrasen elecciones generales, el Partido Popular revalidaría su triunfo electoral, con un PSOE en caída libre, como segunda opción, que le seguiría a 10,5 puntos de distancia. Así se desprende de la última encuesta de NC Report elaborada para LA RAZÓN, según la cual el PP volvería a ser el partido mayoritario con el 33,9% de los votos, seguido del Partido Socialista –23,4%– y del fenómeno Podemos –15%–, que frenaría la principal baza de los socialistas para recuperar el poder, el «efecto Pedro Sánchez».

El Partido Popular se mantiene, tres años después, como la primera opción de Gobierno para los españoles, con el 33,9% de los votos, y aunque las medidas adoptadas por el Ejecutivo le han restado apoyos –cede 10,7 puntos respecto a los comicios de 2011–, el 66,7% de los que le votaron en las elecciones del 20-N volverían a hacerlo ahora. La principal fuga de electores se debería a la abstención, que le resta el 20,3% de sus votantes, otro 4,5% elige el cambio de voto a Podemos y el 3,8% a los partidos de Rosa Díez y Albert Rivera.

El PP sería la opción política mayoritaria en todos los segmentos de edad, salvo entre los jóvenes de 18 a 29 años, horquilla generacional en la que se impone por dos puntos Podemos.

Mariano Rajoy inicia la recta final de su mandato marcando distancias con los resultados de las europeas, en las que sólo recabaron el 26% de los sufragios, y subiendo 1,3 puntos en intención de voto, respecto al mismo barómetro de marzo. El dato negativo para los populares viene con la merma de su grupo parlamentario, que pasaría a componerse por entre 132 y 138 diputados y perdería, por tanto, la mayoría absoluta (176 diputados).

El PSOE, por su parte, no ha sido capaz de levantarse del suelo histórico que marcó en las europeas de mayo –23%–, ya que apenas recupera cuatro décimas desde entonces. Aunque los comicios europeos no sean extrapolables al ámbito nacional, los resultados que forzaron la salida de Rubalcaba no mejoran con el lavado de imagen al frente de la dirección de Ferraz. La encuesta, elaborada un mes después del Congreso Extraordinario de los socialistas, deja patente que el «efecto Sánchez» no ha calado en los votantes.

A pesar de la catarsis interna, el PSOE conserva el 70,3% de los votantes que lo apoyaron en noviembre de 2011. El porcentaje restante se reparte entre la abstención de un electorado desencantado con el proyecto –13,1%– y el trasvase a opciones más a la izquierda como Podemos–11,7%–entre otras.

El retroceso de los socialistas se cifra en 5,4 puntos en comparación con los resultados de las anteriores elecciones generales –pues pasan del 28,8% al 23,4%– y en 3,3 puntos respecto al mismo barómetro de marzo de 2014. El declive socialista también quedaría patente en el Parlamento, donde verían reducida su representación de 110 a entre 89 y 93 diputados.

Podemos es el gran beneficiado del retroceso socialista y recoge los apoyos que pierden las principales formaciones políticas. Su crecimiento le permitiría alcanzar el 15% del voto válido, un dato que prácticamente dobla el obtenido en los comicios europeos –7,9%–. El espectacular ascenso de la formación de Pablo Iglesias marcaría un hito en democracia ya que, con menos de ocho meses de vida, se convertiría en la tercera fuerza política por delante de Izquierda Unida y UPyD. Los 3,2 millones de votos que conseguiría en las urnas y los entre 56 y 60 diputados en la Carrera de San Jerónimo le dotarían de la llave de una posible coalición de izquierdas, imposible –por su disgregación– sin el favor de Podemos.

Pero el PSOE no es la única víctima del terremoto Podemos, Izquierda Unida (5,6%) cede 1,3 puntos en relación con sus resultados de las últimas generales y más de cuatro respecto a los cosechados en los pasados comicios europeos del 25-M.

Ante semejante sangría electoral los de Cayo Lara han adoptado la máxima de «si no puedes con tu enemigo únete a él», y ya piensan en una posible coalición para enfrentar las próximas citas electorales.

En sólo cinco meses, respecto al mismo barómetro de marzo, IU habría cedido 6,4 puntos en intención de voto, lo que le colocaría como el partido que más apoyos pierde en este escaso periodo de tiempo.

Quien también ha sentido la irrupción de Podemos es la formación de Rosa Díez. UPyD se estanca y pierde fuerza de cara a las generales, con sólo un 4,4% de intención de voto. La formación magenta, inmersa en un cisma interno y con un Congreso Extraordinario en ciernes –en el que tratarán la posible coalición con Ciutadans–, pierde apoyos respecto a las elecciones europeas, en las que obtuvo un 6,5% de los votos.

Si esta unión entre UPyD y Ciutadans prosperase, su candidatura podría alcanzar entre 11 y 16 diputados en el Parlamento.

Podemos, Ciutadans y Vox son las formaciones de reciente creación que concurrirán por primera vez a las generales. Los de Albert Rivera marcarían un 2,6% y los de González Quirós, un discreto 0,8%.

Además del populismo, hay otro ingrediente que altera el escenario político. La aventura secesionista en la que Artur Mas ha embarcado a Cataluña hace un flaco favor a su partido. CiU se desploma y perdería hasta 7 diputados en la Carrera de San Jerónimo. A la salida de Josep Antoni Duran Lleida como secretario general, Convergencia tiene que añadir también la de parte de su electorado, pues pierde 1, 4 puntos con respecto a los resultados obtenidos en las generales de 2011.

Los siete diputados que perdería CiU los recogería ERC, que pasaría de tres a diez. Los republicanos catalanes están sabiendo sacar réditos electorales de la deriva soberanista en Cataluña y doblan sus cifras en intención de voto, del 1,1% de 2011 al 2,2% que le otorgaría el citado barómetro.

Sube la participación

La inminencia de los comicios despierta el interés de los votantes, que se muestran más proclives a la participación electoral. Un 61,3% acudiría a las urnas de celebrarse hoy las elecciones, respecto al 58,7 por ciento del pasado mes de marzo. A pesar del repunte, la participación es la asignatura pendiente de los españoles, pues seguimos a diez puntos de la registrada en las elecciones generales de 2011, y registraríamos el porcentaje de participación más bajo ante unas elecciones generales. Hasta ahora el peor resultado lo ostentaban las de 1979, cuando la participación llegó tan sólo al 68%, esto es, 7,7 puntos superior a la que muestra este barómetro.

La abstención se ceba principalmente con el bipartidismo y se cobra, en el caso del PP, el 20,3% de sus votantes y en el del PSOE, el 13,1 por ciento. Las candidaturas mayoritarias son también las más perjudicadas respecto a los comicios de 2011. Retroceden tanto en número de votantes como en porcentaje de voto y ven mermadas sus bancadas hasta el punto de necesitar llegar a acuerdos para gobernar.

Una coalición sin consecuencias

El pacto Podemos-IU no lograría superar al PSOE

La posible unión de las candidaturas de IU (5,6%) y Podemos (15%) para concurrir a los próximos comicios electorales, no tendría consecuencias efectivas a nivel nacional, más allá de la suma de apoyos, pues el 21,6% resultante de su coalición no desbancaría al PSOE como segunda fuerza política, que se mantendría con el 23,4% de los votos. Según los datos del barómetro de NC Report, los de Pablo Iglesias no se moverían de la tercera posición, mientras que IU sí se vería reforzado pues escalaría un puesto hasta la tercera fuerza, con la unión. Esto hace que desde la formación de Cayo Lara vean con buenos ojos la asociación, mientras que Podemos lo someterá a sus bases.

La prueba de fuego de esta hipotética coalición serán los comicios municipales, si deciden concurrir juntos.

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