Sánchez buscará La Moncloa de la mano de los soberanistas

No convocará elecciones inmediatas, como le exige Rivera, porque “antes hay que recuperar la normalidad y regenerar las instituciones”

No convocará elecciones inmediatas, como le exige Rivera, porque “antes hay que recuperar la normalidad y regenerar las instituciones”

La moción de censura del PSOE a Mariano Rajoy es ya una realidad. Los socialistas tiraron ayer de estrategia y actuaron rápido. Ni siquiera esperaron a que se reuniera la Ejecutiva extraordinaria, convocada expresamente para dar plácet a la iniciativa parlamentaria. A las 10:30 horas la portavoz del PSOE en el Congreso, Margarita Robles, registraba casi de forma furtiva la moción de censura para, según fuentes de la dirección, cortar el paso al Gobierno y evitar que Mariano Rajoy disolviera las Cortes y convocara elecciones anticipadas ante la amenaza de verse derrocado. Con la medida en el registro, esta facultad queda suspendida hasta que se resuelva la moción y el PSOE pasa así la carga de la prueba a Ciudadanos, que deberá retratarse y decidir entre seguir sosteniendo al PP o apostar por la regeneración y apartar a los populares de las instituciones. «¿Cuál es nuestra responsabilidad?». Esta es la pregunta que se ha hecho el PSOE y que lanzaba también al resto de formaciones políticas ante la sentencia de la «trama Gürtel». El líder socialista defendió una «respuesta serena, firme, de Estado y constitucional», una moción de censura «constructiva» para «garantizar la gobernabilidad».

«Constructiva», no «instrumental». Sánchez se ha propuesto constituir un «gobierno del PSOE» en solitario que impulse una «agenda social, que cumpla y haga cumplir la Constitución y que garantice la convivencia y el ordenamiento constitucional». Un «gobierno del PSOE», reiteró, «que convocará elecciones» sí, pero éstas no serán de carácter inmediato, como le exige Albert Rivera para apoyarle, sino que dicha convocatoria estará supeditada a conseguir, previamente, «recuperar la normalidad y regenerar las instituciones». El líder socialista reivindicó que el PSOE «está preparado para hacerlo» y pidió a los 350 diputados del Congreso que actúen con responsabilidad y antepongan la regeneración a los intereses partidistas.

La moción estará abierta a todos los partidos sin discriminación. Esto supone una importante novedad discursiva respecto a lo que Sánchez había mantenido hasta ahora y lo que había trasmitido a los dirigentes autonómicos, a quienes aseguró que no se contaría con los votos de los independentistas. El veto a los apoyos soberanistas se remonta al Comité Federal del 28 de diciembre de 2015, que trazó las líneas rojas que Sánchez no podía traspasar en su política de pactos para llegar a la Moncloa. El líder socialista hizo suyo este compromiso y hasta ahora el PSOE había sostenido que «no daban los números para una moción de censura» porque en plena crisis en Cataluña no estaba dispuesto a ser investido con los votos de los partidos separatistas. Esta tesis ha cambiado de manera radical y del «no seré presidente a cualquier precio», Sánchez pasa a loar las bondades de la «democracia parlamentaria». El líder socialista tomó como ejemplo que la candidatura de la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y los Presupuestos Generales del Estado salieran adelante con los votos de los partidos nacionalistas. No obstante, Sánchez quiso dejar claro a renglón seguido que «el Gobierno del PSOE defenderá la convivencia y la integridad territorial», como garantía de que no cederá ante los intereses de los separatistas.

El líder socialista informó al jefe del Estado de la presentación de la iniciativa y ha convocado un Comité Federal para el próximo lunes en el que explicará a los cuadros de la organización los pormenores de la estrategia que va a seguir el PSOE con la moción de censura. En privado, algunos de estos cuadros evitan valorar el viraje hacia los partidos independentistas y emplazan a no renunciar a la «vía Ciudadanos» y de los partidos constitucionalistas para acabar con una situación que califican de «dramática», en un momento «trascendente» y ante la «alarma social» que ha causado un escándalo de corrupción de «tal magnitud» que ha deteriorado la imagen de España.