Firmeza contra el yihadismo y defensa del modelo de convivencia

El Monarca ensalzó la labor de las Fuerzas Armadas y puso a los militares como «extraordinario ejemplo de patriotismo»

Los Reyes de España Felipe VI y Letizia, durante la Pascua Militar.
Los Reyes de España Felipe VI y Letizia, durante la Pascua Militar.

El Monarca ensalzó la labor de las Fuerzas Armadas y puso a los militares como «extraordinario ejemplo de patriotismo»

Si la tradicional Pascua Militar de 2015 se caracterizó por ser la primera de Felipe VI como Rey, la de este año ha estado marcada por la inestabilidad política y por celebrarse con un Gobierno en funciones. Sin embargo, Don Felipe evitó hacer referencia alguna a la situación y pronunció un discurso puramente castrense en el que, por un lado, ensalzó la labor de las Fuerzas Armadas y puso a los militares como «extraordinario ejemplo de patriotismo» y, por otro, exigió una «reacción valiente y decidida de unidad y firmeza» frente al terrorismo yihadista. A apenas una semana de que comience su ronda de contactos con los líderes políticos, el Monarca prefirió evitar cualquier guiño al escenario abierto tras el 20-D, a la necesidad de alcanzar acuerdos o a la incertidumbre que también se vive en Cataluña. Así que, como capitán general de las Fuerzas Armadas, optó por centrarse en ellas como «servidoras de la sociedad española».

Poco antes de hablar ante los representantes de los dos ejércitos, la Armada y la Guardia Civil, Don Felipe, acompañado por la Reina Doña Letizia, llegaban a la plaza de la Armería del Palacio Real. Eran las 12:00 y con una temperatura de apenas cinco grados eran recibidos por el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Fernando García Sánchez, y los ministros de Defensa e Interior, Pedro Morenés y Jorge Fernández Díaz, respectivamente. Tras los honores protocolarios –con salva de 21 cañonazos, como corresponde al titular de la Corona, el Rey, con uniforme del Ejército de Tierra, pasó revista a las tropas justo antes de saludar a las diferentes comisiones militares presentes en el acto.

Ya en el salón del Trono, Don Felipe recibió de manos del JEMAD la bengala de capitán general en un gesto que supone no sólo un gesto de deferencia por parte de la cúpula militar, sino también de despedida ante el posible relevo de la misma con la llegada de un nuevo Gobierno. Y con una referencia a este distintivo arrancó su discurso asegurando que «lo acepto con gran honor y con la alta responsabilidad que representa».

El Rey no quiso pasar por alto las amenazas a las que se enfrenta el mundo, en especial el yihadismo, y se refirió a la «embestida brutal del terrorismo, que ha llevado la muerte a tantas ciudades del mundo y ha golpeado cruelmente, de manera ruin y cobarde, arrebatando la vida a ciudadanos de países amigos y compatriotas nuestros». Por ello, dejó claro que «frente a estas agresiones no cabe el desaliento» y animó a los militares y guardias civiles a «encontrar una reacción valiente y decidida de unidad y firmeza en la defensa de nuestro modelo de convivencia», el cual los terroristas se afanan en atacar.

Don Felipe también habló de las misiones en el exterior en las que participan las Fuerzas Armadas «para garantizar la paz y la estabilidad internacionales» y recordó su visita a Líbano el pasado año –la primera como Rey– en la que comprobó «la eficacia y profesionalidad» de los militares, «merecedores de la admiración y el reconocimiento de los ejércitos con los que colaboráis». En este punto, se centró en la misión de Afganistán, ya prácticamente finalizada «después de 14 años de duro y abnegado trabajo dedicado a pacificar y reconstruir ese país», en el que fallecieron dos policías nacionales en el atentado contra la embajada española. A ellos y al resto de caídos en acto de servicio les dedicó unas palabras de «admiración y gratitud».

Pero si hay algo destacado este año que arranca para las Fuerzas Armadas son las nuevas responsabilidades que afrontan en el marco de las misiones. Por ello, Don Felipe puso de relieve la «capacidad de liderazgo internacional», el cual «tendremos la oportunidad de demostrar este año en el seno de la Alianza Atlántica» con el mando del componente terrestre de la Fuerza de Respuesta Aliada, la Fuerza de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN o la Policía Aérea del Báltico. Unos compromisos y colaboraciones, dijo, que sitúan a España «como un socio responsable, fiel y leal».

Ya en el orden interno, el Rey habló del nuevo sistema de enseñanza militar, de la Unidad Militar de Emergencia y su décimo aniversario o de la adaptación de las Fuerzas Armadas a los diferentes escenarios y riesgos. Y, sobre todo, se refirió a la petición del ministro de Defensa de «adecuar las disponibilidades presupuestarias a las necesidades».

Para finalizar, Felipe VI quiso poner a los militares y guardias civiles como «ejemplo extraordinario de patriotismo, de solidaridad y de compromiso», apuntando que «con su trabajo están labrando un futuro mejor para nuestra patria».