El terrorismo de ETA ha pervertido las relaciones en Euskadi

Según un estudio de la Universidad de Alicante realizado por el profesor universitario Pablo Díaz Morlán, sobrino del superintendente de la Ertzaintza Carlos Díaz Arcocha, asesinado por ETA en 1985

El etarra Juan María Múgica Dorronsoro, trasladado hoy desde Francia, acusado de intentar atentar en 2001 contra José María Aznar.
El etarra Juan María Múgica Dorronsoro, trasladado hoy desde Francia, acusado de intentar atentar en 2001 contra José María Aznar.

La actividad terrorista de ETA ha pervertido las relaciones mercantiles, laborales, políticas y culturales en Euskadi, según el profesor universitario y estudioso del tema Pablo Díaz Morlán, de la Universidad de Alicante (UA).

La actividad terrorista de ETA ha pervertido las relaciones mercantiles, laborales, políticas y culturales en Euskadi, según el profesor universitario y estudioso del tema Pablo Díaz Morlán, de la Universidad de Alicante (UA).

Díaz Morlán, profesor de Historia Económica en la UA y sobrino del superintendente de la Ertzaintza Carlos Díaz Arcocha, asesinado por ETA en marzo de 1985, ha ofrecido hoy en Bilbao una conferencia sobre "Los efectos de la extorsión y del terrorismo en la economía vasca".

La charla ha tenido lugar en el marco de un seminario de trabajo sobre esta materia organizado por el Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto.

Para el profesor Díaz Morlan, la perversión de dichas relaciones económicas, laborales, políticas y culturales en la sociedad vasca es una de las consecuencias "más profundas"de la actividad terrorista de ETA que debe "colocarse en lugar preferente"a la hora de analizar el coste que la existencia de ETA ha supuesto para la sociedad vasca.

"El empleo de la violencia -sostiene el estudioso en la materia-, ha provocado víctimas pero también beneficiarios que han tratado de aprovecharse de la extorsión terrorista forzando la toma de decisiones que les favorecían".

Considera que esta situación se ha dado tanto en las negociaciones entre sindicatos y empresarios, como en algunas transacciones mercantiles, en el apoyo social a causas aparentemente culturales y en la consecución de "determinados objetivos políticos".

Lo que ha calificado de "prácticas mafiosas, extendidas por la geografía vasca y navarra con un éxito acorde a la presencia mayor o menor de la amenaza terrorista de ETA", han "emponzoñado", a su juicio, las relaciones sociales en Euskadi y, a la larga, "suponen un peligro y un coste superior al de cualquier otro concepto".

El sobrino del que fuera superintendente de la Ertzaintza ha recordado en su conferencia que "durante al menos tres décadas y media, entre 1975 y 2009, ETA ha extorsionado a miles de empresarios, directivos y profesionales vascos y navarros para que pagaran el que eufemísticamente llamaban 'impuesto revolucionario'".

"La banda terrorista ha ejercido sobre estas víctimas de persecución una fuerte presión chantajista que se ha traducido habitualmente en amedrentamientos a sus familiares, atentados sobre sus bienes o sus personas, secuestros y, en ocasiones, asesinatos, provocando un enorme sufrimiento a un círculo amplio de población", agrega el estudioso universitario.

"Las personas afectadas por esta práctica extorsionadora eran las que habitualmente dirigían las empresas del País Vasco y Navarra y sus decisiones de inversión se vieron condicionadas por su convivencia habitual con el terror", ha mantenido.

El especialista en Historia de la Economía ha manifestado que "la paralización de proyectos empresariales y la huida de negocios y de personas a otras geografías más amables ha causado un enorme daño económico, así como la pérdida de oportunidades de inversión provenientes del exterior, pues el ambiente de miedo que se respiraba no era propicio para atraer a inversores".

"Proyectos fracasados, como el de la central nuclear de Lemóniz, o encarecidos, como algunas infraestructuras relevantes (la autovía de Leizarán), también han supuesto un altísimo coste económico, al que hay que sumar la dificultad de aprovechar al máximo el potencial turístico de la región y la posible influencia perniciosa sobre la vocación empresarial de la juventud, que se traduce en un número menor de emprendedores", ha resumido.

Díaz Morlán ha reconocido, por último, que "no resulta una tarea sencilla aglutinar todos estos factores de coste económico y traducirlos con exactitud en un porcentaje de PIB perdido para la economía vasca y navarra", como consecuencia de la actividad terrorista y extorsionadora de ETA.