El Tribunal de Cuentas insta a los partidos a no vivir por encima de sus posibilidades

La Razón
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El presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Alvarez de Miranda, presenta este viernes al Parlamento la fiscalización de los estados contables de los partidos políticos en los años 2009, 2010 y 2011, un trienio que acabó con 17 formaciones 'en quiebra' a las que la institución recomienda controlar los gastos porque tampoco los partidos pueden vivir "por encima de sus posibilidades".

En ese informe, el Tribunal de Cuentas eleva a 17 el número de partidos políticos que al cierre de 2011, año electoral, presentaban un saldo negativo en sus cuentas anuales, una cifra que ha ido creciendo desde 2009, cuando había 10, y 2010, que eran 13. A la cabeza de la lista de las formaciones 'en quiebra' se sitúan la coalición CiU y su parte democristiana (Unió), que suman 21,47 millones, e Izquierda Unida federal y varias de sus federaciones, con un total de 14,07 millones de euros de salgo negativo.

En declaraciones a Europa Press, Alvarez de Miranda dice que la institución ha observado "una evolución desfavorable"en la situación financiera y patrimonial de determinadas formaciones políticas, "con patrimonio neto negativo y, en ocasiones, por importes muy significativos".

A su juicio, "estas formaciones deben ajustar su nivel de gastos e inversiones a los recursos, públicos y privados, disponibles a su favor, que por otra parte es lo que hace cualquier gestor en una situación similar, y todos los días los ciudadanos". "No se debe vivir por encima de nuestras posibilidades", resume.

El mencionado informe también se refiere a la deuda de los partidos, que se cifra en 275,3 millones en 2011, una cuantía por debajo de las subvenciones otorgadas ese año a las formaciones políticas, que sumaron 458 millones. Desde un punto de vista global, "puede parecer que no es un nivel de endeudamiento excesivo, al ser prácticamente recuperable con la financiación pública anual", pero al detenerse en algunos partidos se aprecian graves riesgos en caso de que un día fallen las subvenciones por un revés en las urnas.

"Muchos de los partidos políticos soportan, en general, un volumen elevado de gastos fijos que, en caso de una disminución significativa de sus recursos -por ejemplo, por unos malos resultados electorales- puede afectar a su capacidad de reembolso", avisa el Tribunal.

Son esos partidos con gastos estructurales muy elevados los que presentan riesgo de que estalle la 'burbuja', ya que "son más vulnerables a la pérdida de recursos públicos en el supuesto de que obtuvieran peores resultados electorales respecto a los previstos".

Por ello, "el Tribunal de Cuentas hace hincapié en sus informes en la necesidad de que los partidos políticos ajusten su gestión y acomoden su endeudamiento de forma que adecuen los gastos a los niveles de ingresos previstos, especialmente cuando estos proceden fundamentalmente de la financiación pública".

En cuanto a la financiación privada, Alvarez de Miranda lamenta que hay algunas "deficiencias que vienen de antiguo y aún subsisten", como la falta de identificación del donante o las aportaciones recibidas a través de la fundación vinculada, donde "los límites legales son algo más laxos".

Está también el caso "peculiar"de aquellas formaciones que reciben unos donativos que el banco acepta sin identificar al donante, con lo que a la formación política ya no le sirven por ser anónimas y tampoco se pueden devolver por la misma razón. El Tribunal de Cuentas espera que se regule el destino de ese dinero e incluso apoyaría dedicar estos ingresos a fines humanitarios.

En todo caso, el Tribunal de Cuentas sigue apostando por mantener el actual modelo de financiación mixta (pública y privada) de los partidos políticos, pero "con un mayor grado de transparencia". Eso sí, aconseja a las formaciones políticas "una contención en su volumen de endeudamiento"y "hacer un esfuerzo en la reducción de sus gastos generales y de estructura".

Alvarez de Miranda no cree necesario publicar 'listas negras' de partidos que incumplen las reglas de financiación, pues le basta con las menciones que figuran en sus informes de fiscalización. Además, considera que la reforma de financiación de partidos llevada a cabo el pasado año ya subsanó "bastantes"de las deficiencias en relación con la capacidad sancionadora del Tribunal.

Lo que sí reclama es que los partidos se comprometan a cumplir con el Tribunal de Cuentas facilitando con tiempo toda la información que se les pide y en toda su amplitud: "Quizás donde cabría hacer especial hincapié es en la obligación de rendir cuentas, tanto por parte de los partidos como de sus entidades vinculadas, y que además lo hagan de manera completa y en plazo", remacha el presidente.