¿Es posible otro 11-M?

Las medidas legislativas y los refuerzos policiales activados tras lo ocurrido en Madrid alejan la posibilidad de que se repita

Las medidas legislativas y los refuerzos policiales activados tras lo ocurrido en Madrid alejan la posibilidad de que se repita.

Un atentado con goma 2, con explosivo robado dentro de España, transportado por los terroristas con aparente facilidad hasta el lugar en el que lo convirtieron en las mochilas bombas, como ocurrió el 11-M de 2004 en Madrid, parece impensable por las medidas de control que se han adoptado desde entonces, tanto sobre materiales como personas susceptibles de poseerlos. Los 193 muertos, el peor atentado yihadista sufrido por Europa, han marcado un antes y un después.

Quedó demostrado en las acciones criminales de agosto de 2017 en Cataluña. Los criminales tuvieron que fabricar el explosivo, el TATP, triperóxido de triacetona, con materiales comprados en el mercado libre, y solo una serie de errores en cadena, al no comunicar los Mossos a la Guardia Civil la explosión que se había producido en el chalet de Alcanar, permitió que terroristas siguieran con sus planes adelante, aunque de forma parcial. Si todo les hubiera salido como pretendían, la cifra de víctimas mortales hubiera sido similar a las habidas en la capital de España.

Una nueva amenaza

Al Qaeda, la banda que perpetró el 11-M. sigue activa y, tras unos años en un segundo plano, parece haber resurgido. Lo que ocurre en el Sahel es una prueba de ello. Pero el mundo se enfrenta con otra amenaza que, en contra de lo que algunos puedan pensar, está, desgraciadamente, ahí...

Incertidumbre. Es la palabra que utiliza un mando de la Guardia Civil experto en la lucha contra el yihadismo para definir el futuro al que nos enfrentamos. «No sabemos cómo se va a modelar Daesh tras la pérdida del “califato”, de los territorios que había conquistado en Siria e Irak a partir de 2014; si se va a quedar en la insurgencia, a esperar a que pase el “chaparrón”, o va a hacer otra cosa. Lo que está claro es que ante esa amenaza, ahora somos más fuertes que en 2004». La amenaza ha evolucionado desde entonces, en que era Al Qaeda la que llevaba la «voz cantante», con su sistema de militancia «nuclear», mediante la selección de los militantes de la banda yihadista. Ahora, con Daesh y la utilización masiva del ciberespacio para captar, de manera indiscriminada, a nuevos adeptos, mediante la generación de una dinámica yihadista, de odio a los «cruzados», a los «infieles», la amenaza es «espontánea, individual e imprevisible» (actores solitarios, los llamados “lobos”)», agrega.

Esto no quiere decir que no puedan cometer «megaatentados», como los del 11-S y 11-M, que de hecho han sido perpetrados en Francia, Alemania, Reino Unido y, en agosto de 2017, en España, en las localidades de Barcelona y Cambrils.

Pero lo que preconiza Daesh es «universalizar» la amenaza y utiliza de forma masiva el ciberespacio, donde también se lucha contra los terroristas. «Daesh está ahí, no ha desaparecido, con su amenaza. Ha podido perder el territorio, pero no la dinámica terrorista para seguir atacando a occidente. No sabemos cómo se va a organizar a partir de ahora, si optará por trasladar su estructura de mando a algún país como Afganistán, o se organizarán en la insurgencia». En definitiva, al haber sido derrotado en la guerra convencional, dedicarse ahora a la guerra subversiva.

Prueba de las intenciones de los terroristas está el llamamiento lanzado recientemente por la banda en la revista «Shabaak al Khilafah» (Jóvenes del Califato) para que individuos adolescentes, o que superan con poco los 18 años, se conviertan en «lobos solitarios». La publicación pretende la captación de los jóvenes con el fin de que se unan a la banda yihadista y, para ello, insertan en las páginas de la revista, que se difunde a través de internet, en especial Telegram, imágenes «impactantes» más que largas peroraratas teóricas.

Los cabecillas saben que los jóvenes, sobre todo si tienen escasa formación, no son partidarios de leer largos textos que a la postre les aburren.

Manuales del terror

Los mensajes les entran mejor a través de imágenes o titulares que son interiorizados con facilidad, lo que contribuye a la fanatización de los individuos a los que va destinada la revista. Les llenan la cabeza con historias, reales o no, de supuestos «héroes» que, pese a su juventud, ya han cometido atentados suicidas y se han ganado el paraíso, con su componente de mujeres vírgenes, manjares de todo tipo y los tópicos al uso ya conocidos.

Más recientemente, ha sido difundido un manual del «Emirato Islámico de Afganistán» en el que se anima a los yihadistas a seguir utilizando las redes, a las se considera tan importante como las armas en el campo de batalla. Se trata, explican, de hacer la yihad por otros medios, con una adecuada cobertura mediática que permiten la «penetración» en la opinión pública. En definitiva, el adoctrinamiento y contrarrestar los ataques de los «infieles» a través de esas mismas redes. «El trabajo yihadista es estar en la brecha. Las dimensiones del jihad mediático» son fundamentales y no se pueden limitar a meras traducciones o «buenas palabras», agrega el manual. «No estás aquí para estar sentado en una silla, sino para gestionar el trabajo y difundir el mensaje de los muyahidines, el llamado de los musulmanes. Y para incitarlos a la yihad por el bien de Allah». «Eso es trabajar para Dios. Hay cientos de personas que esperan ser educadas. Así que trabaje y preste atención a Dios y será recompensado por su diligencia», añade. Cientos o miles. Eso es lo que tienen en la cabeza los dirigentes yihadistas.

Estos dos ejemplos ponen de manifiesto las intenciones de Daesh que, sin embargo, al aparecer en 2014, logró un efecto positivo en la lucha a nivel mundial contra esta amenaza.

Entonces había países que no tenían en su legislación la figura del terrorismo, por extraño que parezca. Siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas y de la Unión Europea, se han reforzado dichas legislaciones y distintos países se sumaron a la Coalición Internacional para acabar territorialmente con el «ejército» del «califato».

En 2014, Al Qaeda era una referencia que se combatía en cada caso, pero Daesh es hoy una amenaza global, los países occidentales se han convencido de ello.