España, en la «fábrica» de soldados malienses

114 militares españoles participan desde hace un año en la misión de entrenamiento del Ejército de Mali

KOULIKORO (MALI)- El teniente Issa Sanou es un hombre espigado, serio y tranquilo. Sujeta con firmeza su kalashnikov y, convencido, asegura que «estoy aquí para servir a mi país y defenderlo». Y añade, clavándote la mirada: «No tengo miedo». Su patria, Mali, sufre desde enero de 2012 la amenaza y la violencia de grupos islamistas que atemorizan al norte, lo que llevó a Francia a lanzar la «Operación Serval» para controlarlos y evitar su avance hacia el sur. Y el teniente Sanou, junto con otros 2.800 hombres, se adiestran –o se han adiestrado– en paralelo en el sur con militares europeos para luchar contra los insurgentes.

Desde abril de 2013 se instruyen en el marco de la misión «EUTM-Mali», una especie de «campamento de verano» militar de 12 semanas en el que aprenden, en muchos casos, desde cero. Cerca de 560 efectivos de 23 países participan en la misión, de los que 120 están en el cuartel general de Bamako y el resto en el campo de entrenamiento de Koulikoro. Y entre todos ellos, España está, junto con Francia, a la cabeza en número de efectivos con 114, de los que 8 están en el cuartel general, 105 en el campo de entrenamiento y otro en la célula de apoyo, en Bruselas. De hecho, el segundo jefe de la misión es el coronel Félix Eugenio García-Cortijo.

La pieza clave de esta operación se sitúa en el acuartelamiento «Boubacar Sada Sy» de Koulikoro, una pequeña localidad a 60 kilómetros de Bamako, donde cada país aporta diferentes capacidades y conocimientos, y, en el caso de España, son 10 instructores de operaciones especiales, 12 de artillería y morteros, 82 de la Fuerza de Protección y uno de apoyo. Han contribuido a la graduación de tres batallones (de 700 efectivos cada uno) y en la actualidad se encuentran en la fase final de la instrucción del cuarto y último, el «Balanzan».

«Son muy disciplinados y lo de ir a combatir al norte lo llevan con mucha moral», asegura el capitán Ivorra, uno de los instructores en el área de operaciones especiales. Su jefe en este equipo, el comandante Jorge Mariano Pérez, lo confirma señalando que «su nivel es más que aceptable». Es la tónica de los comentarios del contingente español, que incluso se atreven a compararlos con los afganos y no dudan en asegurar que con los malienses «es mucho más fácil». Eso sí, como recalca el teniente José Mayorgas, instructor en la línea de piezas de artillería, «también hay que tener mucha paciencia».

Pero, ¿cómo es el día a día del entrenamiento en Koulikoro? Son 10 semanas intensivas ( 45 horas de lunes a sábado al mediodía) y otras dos previas de preparación. Todo empieza con una evaluación durante los 7 primeros días en la que se analiza el nivel de los malienses y, tras este primer contacto, comienzan dos semanas de instrucción general. Después vienen cuatro semanas con las diferentes especialidades: infantería, unidades ligero-acorazadas, ingenieros, logística, tiradores, reconocimiento, control aéreo, primeros auxilios, transmisiones, derecho internacional, artillería y morteros, y operaciones especiales, encargándose de estas dos últimas los efectivos españoles.

Las siguientes dos semanas se dedican al adiestramiento inter-armas a nivel compañía y, por último, realizan un ejercicio final a nivel batallón para poner a prueba todo lo aprendido. Pocas semanas después combatirán en el norte.

En cuanto a los instructores españoles, 10 provienen del Mando de Operaciones especiales y 12 de la Brigada Paracaidista (BRIPAC). Los primeros, al mando del comandante Jorge Mariano Pérez, entrenan a 36 malienses en técnicas de comandos, mientras que los segundos, dirigidos por el capitán David Ferrera, a 47 en artillería y morteros.

A las 6:30 horas comienza la jornada con la formación en el patio y, tras la gimnasia, empiezan las clases de cada especialidad. Hoy, en el campo de operaciones especiales, lo primero es combate cuerpo a cuerpo y los instructores españoles enseñan diferentes ejercicios, desde rodar por el suelo a reducir a un enemigo. Lo siguiente es el asalto a una vivienda, supervisado por el sargento primero Corona; conducción 4x4; procedimientos para actuar ante emboscadas, bajo la atenta mirada del teniente Óscar Hernando, y una clase de navegación con GPS, en la que cuentan con algún que otro instrumento bastante moderno. En este punto, el sargento Víctor Domínguez destaca que «la mayoría no ha ido a la escuela, pero son gente con ganas. No son ni mucho menos tontos», sentencia. Incluso comenta cómo alguno «pide horas extras para practicar».

En otra parte del campamento 10 españoles adiestran a 47 malienses en apoyo de fuegos (artillería y morteros). No sólo se trata de disparar, pues también tienen que hacer cálculos y la teniente Almudena Viedma se encarga de que aprendan y no desesperen, aunque alguno se lleva las manos a la cabeza cuando ve una regla de tres. «Han aprendido y pueden hacer un cálculo en 15 minutos», asegura. Por último, en Bamako, tres tenientes coroneles españoles asesoran a más alto nivel a las Fuerzas malienses en organización, cooperación regional y preparación de operaciones.

Pero, además de la instrucción, España también participa en la Fuerza de Protección hispanobelga, en la que también hay unidades polacas, holandesas y luxemburguesas. Son 82 efectivos de la Compañía de Esquiadores Escaladores del Regimiento de Cazadores de Montaña «Galicia» 64 y sus misiones son proteger a los instructores, dar seguridad al campamento, escoltar a los convoyes y formar parte de la Fuerza de Reacción Rápida.

Así, día a día, España contribuye a formar un Ejército más regular y, tal y como confirma el teniente coronel José Manuel Vivas, «los informes son muy buenos y los batallones operan muy bien». El teniente Sanou también lo tiene claro: «Es muy bueno que nos enseñen los españoles. El nivel de entrenamiento es el mejor que hemos tenido».

«Yo me fiaría de ellos».

Todos los instructores españoles coinciden en que los militares malienses son muy disciplinados y aprenden rápido. El sargento primero David Reina lo tiene claro: «Yo me fiaría de ellos para llevarlos al norte».

El futuro

Dos años y cuatro batallones más

En mayo arranca la segunda fase de EUTM. Durante 2 años se adiestrarán otros cuatro batallones y se «reciclará» a los anteriores en sus cuarteles de origen.