ETA demuestra con la «kale borroka» que tiene el control de la violencia

Los ataques son un aviso a la izquierda abertzale por su desatención a los presos

Estado en el que quedó el tranvía de Bilbao tras el ataque del sábado
Estado en el que quedó el tranvía de Bilbao tras el ataque del sábado

MADRID-Los ataques de terrorismo callejero («kale borroka»), que se producen en las últimas semanas en el País Vasco responden a una orden directa de ETA, según expertos consultados por LA RAZÓN. Los cabecillas han decidido utilizar este tipo de violencia para que la sociedad en general, y la izquierda abertzale (Bildu, Amaiur y Sortu) en particular, visualicen el descontento que existe por la poca presión que se ejerce en el asunto de los presos.

Tal y como adelantó este periódico, la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, por la que se anulaba la «doctrina Parot», iba a tener a corto plazo efectos indeseados para ETA y su entramado. La cifra de presos ha descendido, lógicamente, pero se sitúa por encima de los 500, incluidos los que cumplen condena en España y Francia.

Los que han salido de la cárcel lo han hecho más o menos en silencio, con algunas excepciones, no sólo para evitar la acción de la Justicia por si se organizaban «ongis etorris» (recibimientos), sino para no soliviantar a los familiares de los que se quedaban en prisión.

El asunto de los reclusos lo lleva directamente ETA y ha cortado de plano cualquier posible ingerencia de la citada izquierda abertzale. Los terroristas tienen capacidad para adoptar iniciativas, de mayor o menor grado de dureza, pero han optado por la «kale borroka», sabedores de que en un País Vasco al que supuestamente ha llegado la paz definitiva este tipo de ataques causan una gran alarma. Además, los que hasta hace pocas semanas daban como seguro un desarme de los terroristas, ahora dicen que el tema va para largo.

Las fuentes consultadas han subrayado la necesidad de abordar el problema en todo su alcance, ya que no se puede confiar en la manida afirmación, que la izquierda abertzale repite un día sí y el otro también, de que el alto el fuego es irreversible.

Lo ocurrido el sábado en Bilbao, mientras se celebraba el tradicional mercado de Santo Tomás, con asistencia de miles de personas, no fue una mera pintada en un tranvía, como pretendían transmitir ayer los medios de la izquierda abertzale. Se trató de un acto de guerrilla urbana, a plena luz del día (eran las dos y cuarto de la tarde), protagonizado por una docena de individuos que, con la mayor impunidad, la emprendieron a golpes, con barras de hierro, contra el convoy, en el que viajaban numerosos ciudadanos, hasta lograr detenerlo. Después hicieron las pintadas de «amnistía» y «jotake» («pega y fuego»). Sin ningún tipo de problema y sin que interviniera ningún agente de la autoridad, se fueron por donde habían venido, no sin antes tirar a la ría el material utilizado durante el ataque.

Los expertos creen que ETA cuenta con un grupo de «kale borroka», perfectamente estructurado y entrenado, en la provincia de Vizcaya. Las órdenes que se les han dado es que aprovechen los momentos en que sus ataques puedan tener mayor eco, como el mercado de Santo Tomás, para dejar la «tarjeta de visita» de que «sin la liberación de los presos, mediante una nueva amnistía, no va a haber solución». La izquierda abertzale está superada por los acontecimientos y sin margen de maniobra.