Francia condena a ocho años al etarra Asier Eceiza por un robo de explosivos

La justicia francesa condenó hoy al etarra Asier Eceiza a ocho años de cárcel por participar en abril de 2005 en un robo de sustancias para fabricar explosivos durante el que varios miembros de la banda mantuvieron secuestrado al vigilante de la empresa atacada, en el centro de Francia.

El Tribunal Correccional de París se basó para dictar sentencia contra Eceiza Ayerra en que se encontró su ADN en el manillar de una bicicleta que estaba en las instalaciones de la compañía Quadripack de Saint Benoît, en el departamento de Vienne, de donde un comando etarra sustrajo 3,5 toneladas de clorato de sodio en la noche del 22 al 23 de abril de 2005.

Los jueces consideraron a Eceiza, de 35 años y natural de San Sebastián, culpable de los cinco cargos que pesaban sobre él: pertenencia a una organización terrorista, y en concreto a ETA, robo de explosivos, secuestro, complicidad en falsificación y receptación de un coche robado.

Además de la condena penal, también dictaron contra él la indemnización del vigilante secuestrado, Claude Lefebvre, con 7.000 euros en concepto de daños y perjuicios.

Se trata de la tercera vez que es condenado en Francia, ya que había sido sentenciado a cinco años en noviembre de 2009, por hechos vinculados a su pertenencia a ETA en 2003-2004, y una segunda vez en noviembre de 2012 por su implicación en la banda desde 2006 y hasta su captura el 26 de julio de 2008 junto a la también etarra Olga Comes en Montmançon, cerca de Dijon (este de Francia).

El tribunal determinó que, como no tiene más juicios pendientes en Francia, la habitual fusión de penas de carácter "correccional"se traduzca en el periodo máximo de prisión en estos casos, lo que significa que en total permanecerá entre rejas diez años.

Eceiza, que se negó a intervenir durante todo el proceso, fue juzgado en solitario por la acción a mano armada que se llevó a cabo en las instalaciones de Quadripack, en la que Lefebvre permaneció secuestrado durante alrededor de tres horas.

Aparte de su ADN, los investigadores no lograron explotar ningún elemento que pudiera llevar al banquillo a alguno de los otros miembros del comando, que pudieron haber sido cinco o seis en al menos dos vehículos, según el testimonio de Lefebvre, quien en una serie de reconocimientos fotográficos creyó haber identificado al etarra Bernard Sansebastián, pero sin darlo por seguro.

Hoy, el vigilante -que se había constituido en acusación particular- relató cómo los etarras le amenazaron con atacar a su familia, a la que le advirtieron que tenían vigilada, si no les daba acceso al interior de las instalaciones, donde cargaron el clorato de sodio mientras él permanecía encadenado y encapuchado.

El fiscal, Guillaume Portenseigne, dijo que ese robo de sustancias explosivas en abril de 2005 se enmarcaba en "una lógica de aprovisionamiento"para compensar el desmantelamiento de varios arsenales etarras en el suroeste de Francia el año anterior, pero también con vistas a la negociación con el Gobierno español en la tregua que la organización terrorista declaró en 2006.

Una tregua que, hizo notar Portenseigne, terminó precisamente con un atentado con una fuerte carga de explosivos en el aeropuerto de Barajas el 30 de diciembre de 2006 que causó la muerte de dos personas, además de cuantiosos daños materiales.

El fiscal recordó que Eceiza lleva vinculado a ETA muchos años, y así contó que las fuerzas del orden españolas lo tenían fichado por su participación en hechos de violencia callejera desde 1994-96.

Sobre su actividad en Francia, indicó que perteneció a la estructura logística del aparato militar, pero que a partir de la documentación incautada a la dirección etarra en octubre de 2004 se deduce que ese año había sido transferido al aparato logístico, cuyo jefe había pasado a ser Ramón Sagarzazu.

El representante del Ministerio Público también dijo que desde 2006 y durante un tiempo no determinado estuvo apartado de la banda, entre otras cosas porque fue sancionado por la dirección, sanción muy criticada por Garikoitz Aspiazu Rubina, "Txeroki", y Mikel Carrera Sarobe, "Ata".

Según ese relato, Eceiza fue reintegrado en la estructura operativa, en un contexto en que "Txeroki"y "Ata"ascendían en la jerarquía de la organización terrorista.