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Granados, al juez: «No he cobrado comisiones. Marjaliza mintió»

El supuesto cabecilla de «Púnica» niega una fortuna oculta y rechaza la «caja B» del PP.

El exconsejero madrileño y exdirigente del PP Francisco Granados
El exconsejero madrileño y exdirigente del PP Francisco Granadoslarazon

El supuesto cabecilla de «Púnica» niega una fortuna oculta y rechaza la «caja B» del PP.

No había más que ver la cara de pocos amigos del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, instructor del «caso Púnica», nada más terminar ayer la declaración de Francisco Granados, para cerciorarse de que el ex secretario general del PP de Madrid no había dado pistas sobre el paradero de su supuesta fortuna oculta. Tras solicitar una nueva comparecencia ante el juez instructor y las fiscales Anticorrupción Carmen García Cerdá y Teresa Gálvez, Granados sabía lo que tenía que hacer para evitar pasar sus terceras navidades en prisión. Pero, lejos de dar razones del paradero del «elevadísimo patrimonio» que le atribuyen el magistrado y la Fiscalía Anticorrupción, el ex consejero de la Comunidad de Madrid negó la mayor desde el minuto uno. Su declaración, desde ese momento, quedó desnaturalizada y finalmente se despachó en apenas dos horas y media, muy lejos de las trece horas que empleó su ex socio David Marjaliza en desmigar ante el juez los entresijos de la «trama Púnica».

Minutos antes de su comparecencia, Granados ya anunció, por boca de su nuevo abogado, Carlos García de Ceca, que no iba a «tirar de la manta». Y no lo hizo. El ex consejero madrileño negó la existencia de una «caja B» en el PP y atribuyó las anotaciones de su agenda, no a apuntes contables sobre supuestas entregas de dinero, sino a una relación de actos y congresos del partido e incluso al número de asistentes a los mismos.

«Lo estoy pasando muy mal»

El supuesto cabecilla de la «trama Púnica» –la red de corrupción que extendió sus tentáculos por varios municipios de la Comunidad de Madrid– elogió la gestión de Esperanza Aguirre al frente del Gobierno autonómico, pero se mostró menos benévolo con su antiguo socio, llegando a tachar al empresario David Marjaliza de «mentiroso», según fuentes presentes en su declaración.

Marjaliza puso contra las cuerdas a Granados en junio del pasado año cuando contó al juez Velasco que su antiguo socio se embolsaba el 20% de las operaciones inmobiliarias en Valdemoro, municipio madrileño del que fue alcalde antes de dar el salto a la Comunidad de Madrid. Granados negó ese extremo y explicó al magistrado que era imposible que pudiera amañar las adjudicaciones de viviendas porque era una mesa de técnicos, y no él, la que tomaba esas decisiones. De hecho, no tuvo reparos en criticar, «con mucha educación, eso sí», la actuación de funcionarios de peso del Ayuntamiento de Valdemoro.

Granados se mostró, según testigos presenciales, «más entero» que en su anterior declaración judicial. «Es un buen comunicador», recalcan antes de incidir en que se comportó como «un buen orador». Durante su comparecencia, tuvo tiempo para contarle al juez que lo está pasando «muy mal» y que sigue sin entender las razones de su situación procesal.

Únicamente reconoció, como ya había hecho antes, que el millón de euros descubiertos en un altillo de la casa de sus suegros le pertenecía, pero insistió en que su procedencia es legal, fruto de su trabajo como analista del Banco Sociéte Générale. «¿Y desde 2007 lo mantuvo oculto en ese maletero?», le preguntó irónico el juez Velasco. Granados asintió, y cuando el instructor quiso saber por qué no lo había declarado antes, se cruzó de brazos. «Nadie me había preguntado...».