Política

Habrá cuatro majestades

La Razón
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Una de las preguntas que ronda la cabeza de los españoles, en este momento de cambio de titular de la Corona, es quiénes constituirán ahora la Familia Real y qué títulos y tratamientos ostentarán. Conviene inspirarse en lo que hicieron nuestros antepasados y quienes nos han precedido. La Monarquía es tradición –aunque lidere también la modernidad– y la referencia al pasado es obligada.

El 6 de noviembre de 1987, el Rey Don Juan Carlos firmó un Real Decreto (1368/1987, de 6 de noviembre) sobre «Régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes». En esencia, ese decreto podría estar perfectamente vigente en el futuro, aunque precise algunas modificaciones. Presumimos que el nuevo Rey se querrá denominar Felipe VI; así se he venido repitiendo por doquier, aunque podría añadir el segundo de sus nombres, Juan, quedando como Felipe Juan, igual que su padre fue Juan Carlos y no Juan, evitando escoger entre el ordinal III ó IV, según se considerase o no a Don Juan de Borbón y Battenberg, Conde de Barcelona, como Juan III. En todo caso, Don Felipe VI tendrá el título de Rey de España, con los demás que componen el título largo de los reyes de España, y el tratamiento de Majestad. Su consorte, Doña Letizia, será Reina de España con idéntico tratamiento. El art. 1 del citado Real Decreto dice que el titular de la Corona podrá utilizar «las otras dignidades nobiliarias que pertenezcan a la Casa Real». Se refiere, por ejemplo, a la soberanía de la Ínclita Orden del Toisón de Oro o al gran maestrazgo de las cuatro órdenes militares españolas de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa. Precisamente hace pocos días, el Rey nombró a Don Pedro de Borbón Dos Sicilias y Orléans presidente del Real Consejo de dichas cuatro órdenes, verdadero signo de confianza en este hijo del anterior presidente, el Infante Don Carlos, primo hermano del Rey Don Juan Carlos.

Si se sigue la costumbre belga, el monarca abdicante y su consorte podrían llamarse Rey Don Juan Carlos y Reina Doña Sofía, sin el predicado «de España» y con el tratamiento de Majestad para ambos. Podría conservar alguno de los títulos históricos, como el de Conde de Barcelona, aunque no parece lógico que quien ha sido Rey ostente un título de menor rango. Prefiero el antedicho sistema belga –o el establecido en el Vaticano para el Papa Emérito Benedicto XVI, que no ha vuelto a ser cardenal–, y no el sistema holandés de revertir al estado anterior de princesas a las tres últimas monarcas titulares de los Países Bajos, aunque eso se haya convertido en costumbre en aquel país.

Las hijas de los futuros Reyes tendrán ambas el tratamiento de Alteza Real. La mayor, Doña Leonor, heredera del trono, ostentará el título de Princesa de Asturias, de Viana y de Gerona, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer. La menor, Doña Sofía, seguirá siendo Infanta de España, título que corresponde a los hijos de los Reyes y de los Príncipes de Asturias. Existen otras tres infantas: Doña Pilar, Duquesa de Badajoz, Doña Margarita, Duquesa de Soria, hermanas de Don Juan Carlos, y Doña Alicia de Borbón-Parma y Austria, madre del Infante Don Carlos.