Política

Errejón pide un gesto a Iglesias: pactar el sustituto de Pascual

El dos de Podemos está muy molesto y no aceptará que coloquen a un «pablista».. Quiere que el responsable de organización y su equipo sean de consenso.

El dos de Podemos está muy molesto y no aceptará que coloquen a un «pablista». Quiere que el responsable de organización y su equipo sean de consenso.

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Íñigo Errejón está profundamente dolido por la destitución de Sergio Pascual –hasta el martes, secretario de Organización de Podemos y su principal aliado en la Comisión Ejecutiva– y espera un gesto por parte de Pablo Iglesias para cerrar la crisis en la cúpula del partido y centrar las energías en cerrar un pacto de gobierno «a la valenciana» con el PSOE y el resto de fuerzas de izquierdas o, en caso de que no pueda llevarse a cabo, poner en marcha la maquinaria electoral y comenzar los preparativos de las nuevas elecciones generales. Así lo ha podido saber este diario de fuentes cercanas al número dos de Podemos. Las mismas fuentes apuntaron a cuál podría ser ese «gesto» capaz de hacer que las aguas volvieran a su cauce en la élite rectora de Podemos: la elección de una persona de consenso para la Secretaría de Organización de Podemos, un candidato que no sea una mera prolongación de Pablo Iglesias sino que pueda aglutinar a su alrededor un equipo de personas en el que estén representadas las distintas sensibilidades e inclinaciones ideológicas presentes en Podemos.

Si la dimisión en Madrid de diez miembros del Consejo Ciudadano fue grave precisamente porque impidió que se hablara del PSOE, de su viraje hacia la izquierda «arrastrado por Rivera» y del gobierno del cambio a la valenciana que quiere Podemos; lo cierto es que la sorprendente decisión de Iglesias de cesar a Sergio Pascual, más que solucionar el problema, lo ha multiplicado. Los secretarios generales de PSOE y Podemos hablaron por teléfono y quedaron para reunirse antes de Semana Santa, un primer paso en la formación de un gobierno «a la valenciana» que pasó casi desapercibido comparado con la purga de Pascual, que copó buena parte de la agenda política al ser interpretada generalmente como la más grave crisis interna de Podemos en sus dos años de historia.

Errejón permaneció en el más elocuente de los silencios durante todo el día de ayer. No se dejó ver por el Congreso ni realizó declaración alguna a los medios de comunicación. Su actividad en las redes sociales, ámbito en el que suele desplegar buena parte de su actividad de comunicación, fue nula.

«Errejón no está ausente. Está trabajando al frente de la Secretaría Política, y llevando a cabo sus tareas de la mejor manera». Son palabras de Pablo Iglesias pronunciadas a su llegada a una jornada sobre medio rural que Podemos celebró en el Congreso. Palabras que ya sonaron poco convincentes ayer pero que hoy, sencillamente, no podrá repetir si el mutismo de Errejón continúa. Y es que es difícil reconciliar las referencias al «brillo en los ojos» de la gente de Podemos, a «la belleza» del proyecto y a sus «abrazos y besos» con Monedero o Domènech –aspectos a los que hizo referencia en la carta a las bases– con la súbita decapitación política de Sergio Pascual y el gélido agradecimiento al trabajo de dos años de un compañero de trinchera desde los primeros días. Entre la conmovedora carta a las bases y el quirúrgico comunicado de destitución transcurrieron apenas unas horas. «Sigo trabajando con Íñigo como con todos los miembros de mi Ejecutiva con la intención de que podamos llegar a un acuerdo con el PSOE para que haya un gobierno de cambio a la valenciana», reiteró ayer Iglesias, intercalando un sigificativo matiz al referirse de «su» Ejecutiva.

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Si el miércoles fueron las voces de Bescansa y Monedero –fundadores, junto a Iglesias, de Podemos– las que defendieron la pertinencia de la decisión tomada por el líder, ayer fueron los encargados dar imagen de unidad y normalidad la jefa de gabinete del secretario general, Irene Montero, y Pablo Echenique, líder territorial en Aragón. Las caras cambiaron pero los argumentos esgrimidos, no. «Ayer mismo Errejón estuvo hablando con Iglesias, como parte normal del trabajo que estamos desarrollando en un momento en el que podemos retomar el contacto normalizado con el PSOE», afirmó Montero. Da una idea de la situación interna del partido el hecho de que sea noticia que ambos hablen. «No va a dimitir. No sé cuál es el motivo que podría suscitar esa pregunta. Está trabajando con normalidad», reiteró Montero. Por su parte, Pablo Echenique dijo con claridad que «le valen» los argumentos de Iglesias para destituir a Sergio Pascual. «Él es quien más datos tiene y si ha considerado que los errores en la gestión del área de organización han sobrepasado a los aciertos, me vale su juicio», dijo concretamente.

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De hecho, el número dos del partido morado no acudió el miércoles a la reunión de la Comisión de Hacienda del Congreso, de la que es miembro titular. Su puesto fue cubierto por otro compañero de grupo parlamentario, algo habitual en el Congreso, pero Podemos no dio a Europa Press ningún motivo concreto por el que el Errejón no había acudido a la sesión, en la que había votaciones de iniciativas. Este jueves, tanto Iglesias como Montero han asegurado que sigue trabajando "con normalidad".

Por su parte, el secretario de movimientos sociales, Rafael Mayoral, dice que está reflexionando y que saldrá fortalecido de esa reflexión. El que sí ha estado hoy en el Congreso es Pablo Iglesias aunque no se ha dejado ver ni ha querido hablar.