Inocencio Arias: «No pensemos que España va a liderar Europa. No tenemos el peso»

Testigo privilegiado de las relaciones internacionales de España en las últimas décadas (que ha plasmado en su libro «Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones», Plaza&Janés editores), Arias recurre a su diplomacia para relatar las incógnitas del nuevo orden mundial que nos viene.

Inocencio Arias
Inocencio Arias

Testigo privilegiado de las relaciones internacionales de España en las últimas décadas, Arias recurre a su diplomacia para relatar las incógnitas del nuevo orden mundial.

–¿Cambiará el orden mundial tras la llegada de Trump?

–Bastante. Ya estaba cambiando. Obama decidió replegarse internacionalmente, su «espantá» en Siria es una buena prueba, y Trump va a impulsar el aislacionismo yanqui de forma, tal vez, radical. Más proteccionismo, menos tratados comerciales, menos confianza en Naciones Unidas, más egocentrismo nacionalista de Estados Unidos. Veremos también si tendrá menos paciencia con Corea del Norte o Irak. La incógnita es si le mostrará verdaderamente los dientes a China.

–Otra de las incógnitas mundiales son los ciberataques...

–Estamos en las escaramuzas iniciales. Rusia ha resultado ser hábil en la batalla, interviniendo en las elecciones americanas, y está por ver si tratando de hacer lo mismo en las inminentes de varios países de Europa, aunque sólo sea por debilitar a Alemania, Francia... y sembrar dudas sobre la bondad de nuestras democracias. Pero Estados Unidos no se va a cruzar de brazos. También hará operaciones que fragilicen al adversario del momento. Con Trump aún más, pero seamos realistas, con cualquier presidente.

–La diplomacia ya no es lo que era...

–Trump es el mejor ejemplo de que no. Dice, a veces zafiamente, lo que le viene a la cabeza. Y se anda con escasas contemplaciones. México es un buen ejemplo. Hacer el muro puede ser normal, pero eso y otras cosas las anuncia de forma ofensiva. En otro aspecto, también ha cambiado la diplomacia. El desarrollo de las comunicaciones ha sido un mazazo para la autonomía de los embajadores.

–¿Puede España aprovechar el Brexit y tomar la delantera en Europa?

–La delantera, con Gran Bretaña fuera, la seguirá teniendo, de lejos, Alemania, seguida de Francia. Ellos se van a quedar solos en la Champions de la Unión. Nosotros, si seguimos haciendo los deberes, subiremos algo, nos necesitarán más los otros dos países para dar ejemplo, tirar del carro, eliminar dudas... podemos quedar mejor , ascender un peldaño, pero no pensemos que vamos a ser los líderes de Europa. Ni tenemos el peso ni España está en condiciones.

–Usted ha presidido el Comité Mundial contra el terrorismo. ¿Cómo enfrentar el yihadismo?

–En el plano interno, reforzar los servicios de inteligencia. Son buenos, pero cualquier extra será bienvenido. Nuestros servicios son buenos pero seguro que estamos en el punto de mira. Hay que reforzar la cooperación entre los países afectados. Leo que en estos días la UE ha decidido montar un equipo para contrarrestar la propaganda del ISIS. ¿Y se les ocurre ahora?

–¿Se puede frenar el independentismo catalán?

–Contener, quizás. Los actuales dirigentes catalanes tienen algún agravio que hay que oír y remediar, pero han fabricado una leyenda nefasta que, por su control de la enseñanza (no sé si los negociadores de la época debieron ceder todo el control sobre la enseñanza a las autonomías) y de varios medios de información poderosos, permea la sociedad catalana.

–Batimos récord en percepción de la corrupción a nivel mundial. ¿Somos demasiado duros con nosotros mismos o nos lo merecemos?

–En España hay más corrupción que en la época de Franco. Son una minoría los políticos que trincan o despilfarran, pero se da en diversos partidos y zonas. Los puros tampoco están exentos de travesuras fiscales, hay varios casos curiosos en los dirigentes podemitas, pecadillos por los que ellos fulminarían a la propia Madre Teresa. Pero no somos campeones ni mucho menos. En donde mire usted, Brasil, Italia, Venezuela, Corea del Sur, Francia, por no hablar de Rusia o de los países del antiguo Este de Europa... también cuecen habas.

–Las encuestas fallaron en 2016. ¿Vivimos en una irrealidad demoscópica?

–Teníamos demasiada confianza en ellas. Pero también esto no es privativo nuestro. Piense en el triunfo de Trump o en las primarias socialistas francesas, el Brexit...

–¿Podemos es un partido político efímero?

–No, no se muere, aunque creo que, a no ser que Pedro Sánchez logre dividir completamente al PSOE, Podemos no subirá más.

–La socialdemocracia vive horas bajas en Europa. ¿Saldrá reforzado el PSOE de sus primarias?

–La socialdemocracia no se ha ido, pero está fragilizada por doquier. Murió en Grecia, en Gran Bretaña escogen un líder poco agradable para el votante, y en Francia, las bases eligen al peor candidato que podía presentar el partido si quiere ganar. El PSOE puede caer en esa sima. Susana es quien conseguiría mayor número de votos. Si los sanchistas la demonizan, el PSOE va por mal camino, el de la división, el de la irrelevancia. Sería fatal.

Y SOBRE ESPAÑA...

–Un recuerdo: Di Stefano.

–Una palabra: belleza.

–Un deseo: paz y salud.

–Un tópico real: los españoles son limpios en la higiene personal y muy descuidados en la calle.

–Un tópico irreal: tenemos la generación mejor preparada de la historia (falso).