Javier Dorado: «Ser del PP y el Atleti es un título de sufridor»

Secretario general Nuevas Generaciones y diputado gallego

Leal, sincero, discreto, licenciado en Derecho y gallego. En una cafetería elegida al azar enciende su viejo portátil para consultar la última nota en el máster de dirección de negocios internacionales: un 8,8. Sonríe cuando le recuerdan que fue elegido como uno de los jóvenes políticos más atractivos. Acaba de llegar de Gdansk (Polonia), donde ha defendido la importancia de la industria naval gallega y ha compartido impresiones con jóvenes diputados del PPE. Dice que no piensa parar el ritmo de trabajo que lleva. Tiene tres móviles, alguno un poco destartalado. ¿Y si suenan a la vez? Pues suenan.

–Usted que de niño soñaba con ser astronauta, ¿a quién mandaría a Marte?

–Siempre a un gallego, porque estoy seguro de que haría de Marte un lugar paradisiaco.

–España está gobernada por un gallego. ¿Esto es el paraíso?

–Si nos guiamos por el clima y nuestros paisajes, no me queda ninguna duda. En materia de empleo y economía todavía se parece más a un infierno, pero estamos trabajando en ello.

–Usted es del Atlético de Madrid. ¿Eso ya le da un plus de sufridor?

–Ser del PP y del Atleti es un título de sufridor.

–¿Qué haría si fuera presidente?

– Trataría de parecerme lo más posible a quien soy. No porque esté encantado de mi mismo, sino porque tengo un contacto muy importante con la gente y no creo que haya que perder la perspectiva con la sociedad.

–¿Qué le dijeron en casa cuando dijo que se dedicada a la política?

–Que estaba loco. La primera vez que fui a un mitin me llevó mi padre y me dejó allí –porque yo era menor de edad– y él se fue. Con eso ya demuestro que ha sido una cosa personal en la que nada tuvo que ver mi familia. Luego vino a recogerme mi padre y me preguntó qué tal... Allí es donde descubrí que había mucha gente joven que participaba en política y empecé una más estrecha relación con el partido.

–¿Y cuándo se encontró con Rajoy?

–En la Vuelta a España. A los dos nos gusta mucho el ciclismo y fue en León, la primera vez que llegaba al alto del Angliru, donde me lo encontré. Yo tenía 9 años, él era ministro de Educación, y me acerqué a hacerme una foto con él. Tenía empatía.

–¿Ha pedaleado mucho con Rajoy?

–He pedaleado bastante como gregario y espero seguir haciéndolo. Lo he hecho en su equipo, a veces más lejos y, ahora, más cerca –en el comité ejecutivo–, pero siempre me he sentido muy identificado con él.

–¿Pesa mucho el maillot de líder siendo gallego, joven, del PP?

–Pesa porque no es fácil, y menos en los tiempos que corren, defender a un Gobierno que está sabiendo defender sus deberes, pero que lo hace a través de medidas impopulares. Cuando uno da la cara en los bares, centros sociales y pequeños corrillos es cuando realmente se hace la política. Nunca me ha costado dar la cara por Rajoy.

–¿No me diga que era de los que cambiaba los tebeos de Tintín por el ideario del PP?

–No, porque no estaba ni afiliado aún.

–¿Los partidos dan a los jóvenes zapatos de más leguas de las que les corresponden?

–Una época nos dieron «KeliFinder» para encontrar casa... Yo creo que hay partidos que dan más leguas y otros menos. En el PP estamos consiguiendo que cada vez se nos escuche más y que sean conscientes de que la generación que viene cada vez es más pujante y tenemos que ser escuchados.

–¿Los políticos del PP saben escuchar?

–Los hay que escuchan mucho y muy bien y otros que no hay manera de romper la muralla, pero predominan los que sí.

–¿Era de los que cateaban o era un empollón?

–En el medio. Siempre he sido una persona del medio, pero no significa que sea gris. He ido de menos a más. Soy un chico siete en materia académica.

–¿Eso cómo se lo tomaría Wert?

–Él pretende, y creo que no se está entendiendo, la excelencia en la educación. Hay que saber involucrar a los estudiantes en un proyecto común que tenemos como país y eso pasa por mejorar la educación, y mejorará si los estudiantes se esfuerzan más, si son más constantes.

–¿Un joven de 25 años de qué le asesora a un consejero o a un secretario de Estado?

–Yo sólo participé en el gabinete de un conselleiro, pero no como asesor, sino como ayudante. Hay muchas maneras de asesorar... La comunicación ha pegado un cambio brutal y sigo, sin estar en ningún gabinete, diciéndole a muchos cargos de mi partido que tienen que implicarse en las redes sociales e internet.

–¿Usted es de boina o de birrete?

–Me gusta mucho llevar sombrero de paja y me lo pongo cuando hace sol y estoy en mi pueblo, que se llama Casares de Arbas, en León. Yo siempre estoy en el medio.

–«Hay que aprender idiomas, sobre todo inglés. Fin de la cita». ¿Algo que añadir?

–Que tiene toda la razón del mundo. Rajoy fue víctima del sistema educativo de su tiempo, que no les enseñaba inglés. Igual dentro de 30 años nos encontramos que el chino es el inglés de hoy y, por tanto, yo no sabré chino. Yo soy bilingüe en gallego y castellano y me defiendo bastante bien con el inglés.

–¿Le ha dado algún consejo Feijóo?

–Me dio uno hace años; me dijo que acabara la carrera y lo hice en tiempo y forma. Ahora lo que me dice es que trabaje, trabaje y trabaje. Él predica con el ejemplo, de hecho, se ha casado con Galicia.

–Como gallego, ¿cree que Artur Mas está tocando ya mucho la gaita?

–Demasiado. Y creo que ya está desafinando. El enfrentamiento es algo malísimo y enfrentar esas partes de un mismo todo que es España es el mayor error. Espero que no nos pase factura en el futuro.

–Dicen en su tierra eso de brujas haberlas haylas... ¿Cree que hay un brujo que conjure contra la recuperación de España?

–Haberlos haylos... Y a veces vienen de diferentes direcciones, pero Rajoy, que es un buen gallego, seguramente tendrá lleno de ajos el despacho para que las brujas y las meigas no influyan en su buen gobierno.