La CUP presiona para votar ya la independencia en el Parlament

Los anticapitalistas abandonarán la Cámara si sus socios no alumbran ya la república.

Una soberanista, enfurecida tras escuchar el discurso de Puigdemont en el Pleno el pasado miércoles
Una soberanista, enfurecida tras escuchar el discurso de Puigdemont en el Pleno el pasado miércoles

Los anticapitalistas abandonarán la Cámara si sus socios no alumbran ya la república.

La CUP redobló ayer la presión sobre el independentismo y amenazó con abandonar el Parlament si esta semana no tiene lugar un Pleno en el que se declare la independencia. La formación anticapitalista, que también exige que la respuesta que dé hoy el president al requerimiento del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sea afirmativa nítidamente, se ha volcado ahora en conseguir que se celebre en los próximos días una sesión parlamentaria extraordinaria para alumbrar la república catalana. Para los cuperos, este paso supondría aplicar la Ley del referéndum: «El presidente de la Generalitat no tiene que declarar la república, la tiene que declarar el Parlament», aseguró ayer Gabriela Serra, una de las diputadas de la CUP.

De esta manera, la formación anticapitalista se centra en estos momentos en urgir la declaración de independencia e iniciar el proceso constituyente. La única condición, que a juicio de la CUP podría alterar este plan, debería darse en función de los pasos y las medidas que tome el Gobierno. En este sentido, para acompañar estos pasos o defenderse ante cualquier acción del Estado, llevan días manteniendo contactos con distintos actores sociales y entidades para volver a agitar la calle como en los momentos previos y posteriores al referéndum del 1 de octubre. Por lo pronto, ya han anunciado movilizaciones para esta semana, y hasta el momento, la Intersindical, sindicato independentista, ha preparado paros entre el 18 de octubre y el 23.

En este punto, todavía queda por ver el alcance de la colaboración que tendría la Generalitat, que fue el principal valedor del paro del 3 de octubre, al imponer los servicios más mínimos que se recuerdan en el transporte público e incentivó a los funcionarios a participar prometiendo que cobrarían esa jornada laboral. Asimismo, en los días previos al referéndum, nació también en el independentismo otro actor con gran capacidad de movilización, como son los Comités de Defensa del Referéndum, pequeñas asambleas vecinales que se encargaron de ocupar los colegios electorales para que se mantuvieran abiertos durante el 1-O. La mayoría de núclos han contado con el impulso de la CUP y organizaciones afines, y durante el referéndum actuaron bajo el mismo patrón –con la resistencia pacífica– pero lo cierto es que cuentan entre sus filas con gente muy diversa ideológicamente. El sábado celebraron un encuentro para coordinarse a nivel autonómico en los días venideros. Por el momento no se impulsó ninguna acción concreta, pero sí asomó con fuerza la convocatoria de una nueva huelga general, similar a la del 3-O, en la que ya tuvieron un papel determinante.

En todo caso, para lo que sí están preparados es para movilizarse y responder a cualquier medida, al igual que Universidades por la República, plataforma de universitarios que ya impulsó multiples paros en las facultades. El independentismo tiene claro que su campo de juego está en la calle: «La fuerza está en la calle. Para ganar batallas no tienes que tener mayoría parlamentaría», avanzó en el libro «Extremo Nordeste. Los últimos bolcheviques de Occidente» hace unos meses el portavoz de la CUP, Quim Arrufat.