El gobierno ultima la exhumación de Franco para el 21 de octubre

Los plazos que maneja el Gobierno para no hacer coincidir el traslado de Franco con el comienzo de la campaña sitúan la operación en torno al lunes 21.

El hueco de la tumba donde Franco lleva enterrado desde noviembre de 1975 será cubierto por seis losas de color negro. Foto: Jesús G. Feria

Los plazos que maneja el Gobierno para no hacer coincidir el traslado de Franco con el comienzo de la campaña sitúan la operación en torno al lunes 21.

Un lunes –con el Valle de los Caídos cerrado al público–, en la más absoluta intimidad y lejos del foco mediático. En solo unos días, previsiblemente el próximo 21 de octubre, Francisco Franco hará su último viaje, el que le llevará desde Cuelgamuros al cementerio de Mingorrubio, a solo unos pasos de la que fuera su residencia oficial en El Pardo.

Para esa fecha no habría impedimento alguno para que el Gobierno cumpla con la primera medida que anunció Pedro Sánchez tras llegar a La Moncloa en junio de 2018: la exhumación de Franco. El Tribunal Supremo acaba de dar vía libre al traslado ante el estupor de la familia no tanto por la salida de los restos –que de alguna manera esperaban– sino ante la negativa de la que era su elección para el nuevo lugar de enterramiento, la cripta de la madrileña catedral de la Almudena.

Una vez lo anuncie el Consejo de Ministros el próximo día 4 y el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Madrid haya reconsiderado la suspensión cautelar de la exhumación que acordó en febrero, el camino estará prácticamente despejado. El Gobierno espera que las consideraciones que el Supremo hará en su sentencia –apoyadas en un dictamen favorable de la Abogacía del Estado– llevarán al juez José Yusty Bastarreche a levantar la medida cautelarísima que dictó alegando que los trabajos carecían de licencia de obra mayor y suponían un peligro para los encargados de la tarea.

El otro impedimento es el del necesario permiso eclesiástico que, a la vista de los últimos acontecimientos, será finalmente concedido. El prior del Valle de los Caídos, Santiago Cantera, no podrá negar la entrada si se trata de cumplir una resolución judicial del Supremo. Cantera, que se ha opuesto ardientemente a la exhumación, dice estar a la espera de conocer la sentencia para pronunciarse. La comunidad benedictina alega que aún quedarían recursos por resolver, en referencia a los que presentará la familia. Y, por encima de todos está el Papa, al que han invocado los Franco como árbitro de una «última decisión».

«Autoridad competente»

El Papa Francisco no se ha pronunciado, pero desde el Vaticano se volvió a recalcar ayer mismo la postura expresada en febrero por el secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, a la vicepresidenta del Gobierno español, Carmen Calvo. El Vaticano no se opone a la exhumación de Franco «si así lo ha decidido la autoridad competente».

Por tanto, ese día 21 de octubre está en los plazos que maneja el Ejecutivo de Sánchez, que dice querer impedir que la exhumación llegue a coincidir con la campaña electoral que comienza el viernes 1 de noviembre. Con el exiguo calendario que hay a la vista, el lunes 21 está lo más lejos posible de esa fecha para evitar que Franco se cuele en los mítines de la nueva campaña, aunque es difícil pensar que no se vaya a hacer bandera de la «medida estrella» del PSOE en el poder.

Todo el proceso para la exhumación y reinhumación se puede completar en una mañana y harán falta 30 operarios para llevarlo a cabo. En primer lugar, tendrán que mover con una grúa portátil la losa de 1.500 kilos que cubre la sepultura de Franco y extraer con poleas el ataúd, que será llevado al exterior, donde se cargará en un furgón fúnebre que recorrerá los 50 kilómetros hasta Mingorrubio. Una vez en el cementerio local, el féretro se introducirá en el panteón y será ubicado en la cripta bajo la capilla, donde reposa desde hace 31 años Carmen Polo, la que fuera esposa del dictador.

En la basílica del Valle de los Caídos, el hueco que deje la fosa se rellenará con ladrillos y cemento y el pavimento se cubrirá con seis losas iguales a las existentes al lado. El coste de la exhumación será de 11.709,17 euros, a los que habrá que sumar otros 39.811,79 euros por el traslado y la inhumación. En total, 51.520,96 euros.

Mientras aguardan a conocer los detalles de la sentencia del Tribunal Supremo, los Franco tienen previsto presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional y, posteriormente, otro ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, según confirmó a este diario Luis Felipe Utrera-Molina, hijo de José Utrera Molina, ministro-secretario general del Movimiento.

Desde la Fundación Franco, su presidente, Juan Chicharro, confía en el amparo del Papa: «Se nos hace muy difícil pensar que vaya a desautorizar a nada menos que a Pío XII» [quien nombró a Franco caballero de la Orden Suprema de Cristo en 1954]. Y respecto a la sentencia del Supremo, considera que deben analizar «cómo ha valorado el no derecho de una familia a reinhumar a un familiar contraviniendo los artículos 18 y el 14 de la Constitución española, donde se dice que todos los españoles son iguales ante la ley».