La Policía investiga la cantera de Casares que expolió Gibraltar

Imágene del estado en que se encuentra la «Cueva del Gran Duque»
Imágene del estado en que se encuentra la «Cueva del Gran Duque»

Tras la denuncia del espeleólogo Jorge Luis Romo Villalba y LA RAZÓN sobre el estado actual en el que se encuentra el Karst de la Utrera, en Casares (Málaga), debido a la actividad extractiva de la cantera de áridos ubicada en él, la Policía Nacional ha decidido mover ficha. Según ha podido saber este periódico, agentes de ese cuerpo de seguridad se pusieron ayer en contacto tanto con Romo como con el biólogo Felipe Román Requena y miembros de Ecologistas en Acción como Rafael Yus para comunicarles que «elaboran un informe sobre la situación de la cantera» que pretenden elevar al fiscal de Medio Ambiente para que éste evalúe si en torno a ella «existe algo constitutivo de delito».

Cabe recordar que según advirtieron fuentes de la mencionada organización conservacionista a este diario, ese espacio de la sierra de la Utrera ha sido explotado durante años «sin informe de impacto ambiental ni plan de restauración alguno», para cubrir los pedidos de clientes como las autoridades de Gibraltar. Es más, el propio Román Requena sostuvo en un informe elaborado en 2002 para el Ayuntamiento malagueño de Casares que en el sector Sur del Karst existe «una actividad minera extractiva, carente del trámite de evaluación de impacto ambiental», lo que, en su opinión, la dejaba «al margen de la legislación».

Los policías se interesaron por los yacimientos arqueológicos que escondía la sierra vaciada y, en concreto, por el estado de la «Cueva del Gran Duque» que, según Romo Villalba, se encuentra a unos 50 metros de la excavación. Según el espeleólogo, quien además llevó durante años la contabilidad de una empresa que transportaba elementos de construcción hacia el Peñón, la cavidad, «cuya protección corresponde a la Junta de Andalucía», ha sido «expoliada». De hecho, asegura que se han recuperado piezas de ese yacimiento «en Burgos –depositadas en los museos arqueológicos de Casares y Estepona–, gracias a la Guardia Civil», sin que ello haya supuesto acción alguna por parte del Ejecutivo regional.

En ese periodo de letargo institucional, Ecologistas presentó en 2000 ante la Consejería de Medio Ambiente una propuesta de inclusión de un enclave que cuenta con 14 yacimientos arqueológicos y 52 cavidades, como Lugar de Interés Comunitario (LIC) dentro de la Red europea Natura 2000. Con posterioridad, en 2005, la organización «verde» planteó al Ejecutivo autonómico la inclusión del Karst en el catálogo regional de parajes naturales, según explicó Yus a este periódico. En ese sentido, los policías quisieron saber cuándo habían remitido las peticiones para que se preservara el paisaje, ya que, según indicaron, «a la Junta no le constan». Los ecologistas aseguran que éstas fueron convenientemente registradas. Es más, Yus recuerda que este año «ha partido de la propia Delegación de la Consejería en Málaga» la posibilidad de calificar la sierra de la Utrera como paisaje protegido. «Si han dado ese paso, será porque el lugar tiene una serie de valores que sí conocen, ¿no?», apunta.

Es más, apostilla que incluso «se editó una monografía» sobre las riquezas que alberga la zona próxima también a Manilva. El ecologista lamenta que años de inacción han permitido que «los daños ya estén hechos».

Romo Villalba, por su parte, quien trasladó a los agentes que las asociaciones de espeleología a las que pertenece remitieron sus hallazgos a las instituciones, confía en que se pueda poner fin a la «aberración» que supone vender piedras de ese enclave para que La Roca siga con sus rellenos.