La resistencia del empresariado a pagar el «impuesto revolucionario» redujo la extorsión de ETA

La resistencia del empresariado vasco a pagar el llamado "impuesto revolucionario"fue lo que principalmente causó una reducción de los ingresos de ETA a partir de mediados de los años 2000, explicó hoy el comandante de la policía antiterrorista francesa Stéphane Durey.

"Probablemente la resistencia del empresariado vasco"está detrás de la caída constatada en la recaudación de la organización terrorista a través del "impuesto revolucionario"a partir de 2004, señaló Durey en el juicio ante el Tribunal de lo Criminal de París contra tres presuntos etarras de la estructura de extorsión.

"Otra explicación posible"es una menor eficacia de la estructura "Gezi"tras el arresto en octubre de 2004 de la que era la jefa de las finanzas de la banda, María Soledad Iparraguirre, que había fijado como regla que "la extorsión necesitaba un gran rigor", indicó el investigador de la Subdirección Antiterrorista (Sdat).

Según los documentos requisados a la banda y citados por el policía francés, en 2002 ETA había conseguido "un poco más de 1,4 millones de euros"con el "impuesto revolucionario", un millón el año siguiente y 626.000 euros entre enero y septiembre de 2004, justo antes de la captura de Iparraguirre junto a su pareja, el entonces jefe político, Mikel Albisu en Salies de Béarn (suroeste).

En los años siguientes, la recaudación con la extorsión disminuyó de forma significativa: 600.000 euros en todo 2005 y "un poco más de 500.000 euros"en 2006.

Durey contó que el "impuesto revolucionario"suponía entre un 90 y un 95 % de los ingresos de la organización terrorista y dio cuenta de algunos atentados que se relacionan con la financiación.

Así, indicó que un documento de "Gezi"requisado en Salies de Béarn hablaba del "efecto Korta", en alusión al asesinato en 2000 del responsable de la patronal de Guipúzcoa, José María Korta, que se tradujo para la banda en "ingresos bien superiores"en los años siguientes.

También se refirió a la destrucción con explosivos en Irún, en octubre de 2003, de tres camiones de Olloquegui, y dijo que se encontró una revista interna de ETA ("Zutabe") fechada en enero de 2004 que incidía en cómo esa empresa de transportes se había negado a pagar los 48.000 euros que le exigían los terroristas.

El oficial de la SDAT igualmente comentó que los documentos aprehendidos a uno de los tres que se sientan ahora en el banquillo, Ekaitz Sirvent, arrestado en París el 10 de abril de 2009 "dejan pensar"que el asesinato el 3 de diciembre de 2008 del empresario Ignacio Uría Mendizábal pudo tener que ver con el "impuesto revolucionario".

En un primer momento, las fuerzas antiterroristas creyeron que este dirigente de Altuna y Uría "era un objetivo militar"porque su compañía trabajaba en las obras del tren de alta velocidad de la llamada "Y vasca"que ETA combatía, pero el nombre de Uría Mendizábal aparecía en las listas que tenía Sirvent de empresarios objeto de extorsión.

El comandante antiterrorista calculó que en 2004 ETA tenía "unos 120"activistas y detalló el número de detenciones que se han producido en Francia desde 1999 hasta la actualidad: 11 en 2012 y 10 en lo que llevamos de 2013.

Según sus cifras, en las cárceles francesas hay actualmente 127 etarras.

El juicio contra Sirvent, presentado como responsable de "Gezi", contra Ainhoa Ozaeta y contra Peio Sánchez Mendaza, continúa esta tarde con la declaración de otro policía de la SDAT.