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Lesmes acusa a Mas de traspasar los «límites de la honestidad democrática»

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, fue directo en su mensaje a las pretensiones independentistas de Mas y sus correligionarios en el discurso de apertura del nuevo Año Judicial que presidió Felipe VI. Acusó al todavía presidente de la Generalitat de «traspasar los límites de al honestidad democrática» por intentar llevar a cabo sus planes secesionistas al margen de la Ley y de provoca la «frustración» de los catalanes haciéndoles creer que puede alcanzar esos objetivos sin respetar la legalidad vigente. Sin mencionar en ningún momento a Mas, el destinatario estaba más que claro .

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Junto a ello, la lucha contra la corrupción, las «respuestas responsables» al drama de la inmigración, la necesidad de invertir más en Justicia, el huir de los «populismos»a la hora de poner en solfa las resoluciones judiciales, y, principalmente, un doble llamamiento a respetar la legalidad vigente: a los jueces, la obligación de garantizar su cumplimiento, «premisa que constituye una condición existencial de la propia democracia», y a los poderes públicos una clara advertencia de que no pueden anteponer «para la resolución de los conflictos el designio particular» lo que determine la Ley, fueron los ejes del discurso de Carlos Lesmes. Tal como adelantó ayer LA RAZÓN, Lesmes centró una parte importante a exigir a los poderes públicos que no pueden saltarse la ley para lograr sus objetivos, en lo que, sin citar a nadie de forma expresa, era un velado llamamiento a quienes abogan por una declaración unilateral de independencia de Cataluña, entre ellos y de forma destacada el actual presidente en funciones de la Generalitat, Artur Mas.Y, junto a ello, un aviso a los ciudadanos que pueden pensar que se pueden lograr esos objetivos al margen de la legalidad, ya que la realidad es todo lo contrario: al margen de la ley «no hay democracia, solo espejismos y, en definitiva, frustración». Por ello, destacó Lesmes, la ruptura unilateral de unos valores de convivencia - como los que pretende llevar a cabo Mas y los seguidores de sus planes independentistas- fraguados por todos, desde el consenso, «supone traspasar los límites de la honestidad democrática, consustancial al Estado de Derecho», por lo que «la idea de que la Ley sólo desde la Ley se cambia, es un legado de nuestra historia reciente que conviene no olvida».

También esgrimió la Ley como una de las principales armas para luchar contra la corrupción, un «remedio eficaz» frente a esa lacra, donde los jueces libran una «una verdadera batalla» con plena independencia, « sin más criterio rector u orientación que aquellos que la propia Ley establece, de manera que las críticas interesadas no va a conseguir debilitarla, ni a corroer la confianza de los ciudadanos en las instituciones judiciales»