El misterio de los diez votos nacionalistas

Rosa Romero (PP) obtuvo el apoyo extra de cinco diputados de Convergència y cinco del PNV. Los populares le hacen un guiño al PSOE y evitan arrebatarle a la socialista Micaela Navarro la Vicepresidencia segunda de la Mesa

Vista de la nueva Mesa del Congreso de los Diputados tras la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII Legislatura.
Vista de la nueva Mesa del Congreso de los Diputados tras la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII Legislatura.

CDC, PNV y ERC niegan que hayan sumado sus votos, o parte de ellos, a los que han permitido que Ignacio Prendes (Ciudadanos) y Rosa Romero (PP) sean los nuevos vicepresidentes primero y tercera de la Mesa del Congreso, respectivamente.

Desde ayer sabemos que en el Congreso hay diez diputados fantasma. De primera calidad y nada tienen que envidiar al fantasma de la ópera. Diez desconocidos, que no existen, pero votan. Diez diputados que ponen cara de fantasma –Francesc Homs (CDC) y Aitor Esteban (PNV) estuvieron sublimes– para ocultar que votaron en favor del pacto de C’s y PP. Eso sí, los fantasmas se esconden bajo sus sábanas, porque ¿cómo van a explicarlo en Cataluña y en el País Vasco si allí le ponen a «parir» al PP por español, retrógrado o rancio y en Madrid llegan a acuerdos?

De hecho, hace unos días se rasgaron las sábanas estos fantasmas cuando desde el PSOE le dijeron a Rajoy que buscara los acuerdos entre sus «afines ideológicos». Y eso ha hecho el PP, aunque los afines se escondan bajo sus vergüenzas y se nieguen a reconocer la realidad. Preguntan en el PSOE –Antonio Hernando dixit– que el PP explique «qué ha pactado» y «a cambio de qué». Señor Hernando, Rajoy tiene claro que el objetivo final «es el gobierno, estúpido» –remake de Bill Clinton «es la economía, estúpido»– y en esta línea hay que interpretar el cambio de cromos. Los restos de Convergència necesitan grupo para tener voz y «pela», y el PP quiere rehacer puentes porque la cosa en Cataluña se pondrá difícil. El PNV no es amigo del PP, pero lo puede necesitar en Euskadi tras las elecciones y el PP lo va a necesitar una vez Rajoy sea investido. Detallito: el PP cede un puesto al PNV en la Mesa del Senado. La queja de Hernando sonaba a voz engolada porque ni una palabra sobre el regalito del PP al PSOE en la Mesa. Son casos de asistencia mutua. Aunque, eso sí, los nacionalistas jamás reconocerán en público sus mimos con el PP. En Cataluña y en Euskadi contra el PP se vive mejor. Si se pacta, se «jode» el jueguecito de señalar al malo.

Lo que es de traca es el cabreo de Iglesias. Por fin ha descubierto que los nacionalistas catalanes y vascos son de derechas, liberales, neoliberales, democratacristianos y conservadores. Y no tienen ni «puñetera» gana de sumarse a la mayoría de izquierdas. Que un profesor de Ciencia Política se caiga así del guindo es motivo de preocupación. Para colmo, le han levantado la camisa los fantasmas. Si encuentran al niño de Bescansa, no cuenta como fantasma.