Málaga, la milla del arte

La inauguración ayer del Centro Pompidou convierte a la ciudad andaluza en un foco artístico de primer orden

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin,  destapan una placa conmemorativa durante la inauguración de este centro de arte
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, junto a la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin, destapan una placa conmemorativa durante la inauguración de este centro de arte

La inauguración ayer del Centro Pompidou convierte a la ciudad andaluza en un foco artístico de primer orden

Es la primera filial del Pompidou fuera de Francia. Málaga selló ayer su apuesta por el segmento cultural con la inaguruación de la primera sucursal del Museo George Pompidou de Francia (que se inauguró a finales de 1977, obra de los entonces jóvenes Renzo Piano y Richard Rodgers, que ya apuntaban maneras) en la capital de la Costa del Sol, infraestructura que la consolida como un referente en este ámbito de las artes, en el que comparten escenario otros museos de primer orden como el Picasso, el Carmen Thyssen, el recién inaugurado Hermitage de arte ruso o el Centro de Arte Contemporáneo, puntero en su género. Situado en el edificio El Cubo (que ahora luces un arco iris de vinilos de colores que lleva la firma de Daniel Buren), entre los muelles 1 y 2 del puerto, abre al visitante un apabullante recorrido por el arte de los siglos XX y XXI a través de más de 80 obras, sobre una superficie total de más de seis mil metros cuadrados, y que reúne obras de Picasso, que abre el recorrido y que está presente con tres lienzos («El sombrero de flores», 1940; «Cabeza de mujer», 1932 y «Pareja», 1971), Giacometti, Frida Kahlo, con una de sus obras más emblemáticas, «El marco», pintada en color rosa chicle vivo, en contraposición con el tema que refleja, el horro vivido por la artista en su vida a causa de un accidente, René Magritte (con dos piezas de primer orden, como son «La violación» y «Recuerdo de viaje»), Chagall, Rineke Dijkstra, Tony Oursler, siempre inquietante, Bacon, Max Ernst, Giorgio de Chirico y Sophie Calle, entre la larga nómina. Una de las piezas más fotografiadas ayer fue la soberbia instalación de Kader Attia «Ghost» (2007), que reúne 102 esculturas a tamaño natural moldeadas con papel de aluminio a partir del cuerpo de alumnas de Bellas Artes arrodilladas en posición de oración, orientadas todas ellas en la misma dirección y dispuestas en el suelo en 17 filas de seis piezas. Realmente impresionante. Cinco son las áreas temáticas en las que se ha dividido el recorrido: «Mertamorfosis», «Autorretratos», «El hombre sin rostro», «El cuerpo político» y «El cuerpo en pedazos».

Esta muestra, que permanecerá expuesta durante dos años y medio sobre un espacio de 2.000 metros cuadrados, representa un continuo encuentro y diálogo entre artistas del siglo XX y del XXI, que pretende, según la directora adjunta del Museo Nacional de Arte Moderno del Pompidou y comisaria de la exposición inaugural, Brigitte Leal, «girar el espejo de la imagen para orientarlo hacia el espectador y sumergirlo en el imaginario de su tiempo». Recorrer el espacio es trazar un breve pero intenso croquis mental de la historia del arte más reciente.

El Cubo, en danza

De forma paralela a la exposición permanente, el nuevo espacio ofrece una programación de dos a tres muestras temporales al año en un espacio de 363 metros cuadrados. Tendrán una duración que oscilará entre los tres y los seis meses y explorarán diversos segmentos artísticos, tales como la fotografía, el diseño, la arquitectura y el vídeo. La primera de ellas se titula «Vidéodanse», una apuesta que permanecerá expuesta en el Cubo hasta el 20 de abril, y con la que se comparte la riqueza del campo coreográfico moderno y contemporáneo, a través de la proyección de películas en pantallas gigantes en las que se muestra la danza en espacios museográficos enriquecido con obras. El consistorio efectuará para su mantenimiento una inversión de cuatro millones de euros, a los que se suman sumar los casi siete millones que ha supuesto acondicionar los 6.300 metros cuadrados de El Cubo para uso museístico.

Alain Seban, presidente del Pompidou de París, se mostró ayer orgulloso de poder ver cumplido uno de sus sueños, como es inaugurar la primera sucursal del buque insignia de los museos franceses fuera de suelo galo, justo antes de abandonar su puesto, pues dejará su despacho el próximo 2 de abril. Misión cumplida. La permanencia será, en principio, temporal, pues se prolongará por un periodo de cinco años prorrogables, de ahí que ya se haya bautizado al centro malagueño como el «Pompidou pop up».

Más de un millar de personas acudió a la puesta de largo de la infraestructura cultural, presidida por el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado por la ministra de Cultura francesa, Fleur Pellerin; el presidente del Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou, Alain Seban, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Rajoy aseguró que Málaga, que calificó como la zona turística «más importante del sur de Europa», con más de tres millones de visitantes en la ciudad y más de un millón de alojadas en la calidad, es todo un «referente turístico y cultural» gracias a «infraestructuras de referencia en toda» que vinculó al «empeño personal del alcalde de la ciudad, que ha ido dotando a Málaga de un equipamiento que está dinamizando su tejido social y empresarial» y conviertiendo a la capital en «ciudad del conocimiento e innovación». En su alocución, Rajoy afirmó que «el Gobierno adquiere hoy el compromiso de convertir este centro en un abanderado de la unión de dos países en pos de la difusión de nuestro incomparable tesoro cultural».

Lo mejor del arte

La ministra de gala de Cultura, Fleur Pellerin, calificó la pinacoteca como uno de los «símbolos» de la amistad franco-española hecho realidad en la ciudad natal de Picasso, a la que consideró «capital cultural del sur de la Península Ibérica». En este sentido subrayó que el centro supone una «travesía inolvidable» sobre el arte de los siglos XIX y XX y representa una «aventura» museística que situó como «audaz e innovadora» en su contexto.

Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quiso agradecer la confianza de los gestores del museo francés en la capital y evocar el «milagro» que ha supuesto, a su juicio, convertir un edificio en estructura –el pasado mes de agosto– en todo un referente cultural y expresó su deseo de que la ciudadanía responda a la oferta puesta sobre la mesa para que el lustro que permanecerá la filial en la capital se prorrogue de manera indefinida. El horario de apertura al público de la pinacoteca será de 09:30 a 20:00 horas, de lunes a domingo. Entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, la entrada será de 11:00 a 22:00 horas.

La oferta del Centro Pompidou, que se se puede ver ya en las guías turísticas y culturales de medio mundo, se suma a otras pinacotecas consolidadas en la capital de la Costa del Sol, que ahora, más que nunca, reivindica y homenajea la figura de uno de sus hijos universales, Picasso, que ya está triplemente representado desde el punto de vista artístico, con presencia en el Museo que lleva su nombre, en la casa natal y ahora en esta sucursal parisina. A ellos se suman, en el itinerario de esta nueva milla artística, el Museo Carmen Thyssen; el Centro de Arte Contemporáneo (CAC Málaga), el Centro Colecciones del Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, inaugurado el pasado miércoles; el Museo del Automóvil; el centro de creación cultural La Térmica, dependiente de la Diputación y el futuro Museo de Málaga, antiguo Bellas Artes en el Palacio de la Aduana.

Un millar de invitados

A pesar del sofocante calor, nadie quiso perderse ayer en Málaga la inauguración del Centro Pompidou. Entre el millar de invitados y además de las autoridades políticas, no quisieron perderse el momento el actor Antonio Banderas, que acudió acompañado de su novia, Nicole Kimpel (a la izquierda), así como la baronesa Carmen Thyssen, en la imagen intercambiando opiniones con Barulio Medel, presidente de Unicaja.