Manuel R. Torres: «En 2013 se registró el mayor número de amenazas yihadistas contra España»

Experto en terrorismo yihadista

Manuel Ricardo Torres es uno de los mayores expertos en terrorismo yihadista. Profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y miembro del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI) acaba de publicar el libro «Al Andalus 2.0. La ciber-yihad contra España», donde analiza la propaganda y amenazas yihadistas a través de las nuevas tecnologías.

–¿Cuál es la posición actual del yihadismo respecto a España?

–En el libro he incluido una recopilación de comunicados elaborados por grupos terroristas y el dato es que en 2013 se registró el mayor numero de menciones a España desde 2001. El grueso de todas estas menciones sigue teniendo como referente Al Andalus. Esa reivindicación agresiva sobre el carácter islámico de Al Andalus es algo que no desaparece. Es más, va ganado peso. Las nuevas tecnologías permiten que ese discurso se alimente, siga vivo y se convierte en un elemento más para que los radicales justifiquen su violencia.

–Habla usted de hasta 27 ocasiones en las que se cita a España. ¿De qué tipo de mensajes se trata?

–Al Andalus es la que más presencia tiene. Ha habido otros contenidos, como amenazas con algún tipo de acción terrorista contra intereses o ciudadanos españoles. En 2013 lo hemos tenido, por ejemplo, con las provenientes de Al Qaeda en el Magreb Islámico. España ha ganado peso en los discursos de este grupo, en parte por Ceuta y Melilla. Este grupo ha sido el que ha difundido por primera vez un comunicado elaborado en español. Era un mensaje amenazante contra Cataluña, porque la Generalitat estaba haciendo un censo de mujeres que usaban hiyab. Se llamaba «Los gestos nazis del Gobierno catalán» y era una denuncia de la política antiislámica. Amenazaba con atentar contra sus intereses dentro y fuera de Cataluña.

–¿Qué supone ese primer comunicado en español?

–Es una apuesta por llegar a audiencias mas amplias. También tiene que ver con sus reivindicaciones de Ceuta y Melilla, que van dirigidas a la población autóctona musulmana de esas ciudades, que tiene el español como idioma materno. Y va orientado también a esas segundas generaciones de inmigrantes, a los hijos de musulmanes emigrados. Son muy abundantes los contenidos en francés, en alemán y en inglés, y estamos llegando a la etapa en la que el español también tendrá su papel en el mensaje radical.

-¿Qué más grupos radicales hablan de España?

–Al Qaeda Central es la que ha tenido más actividad a la hora de elaborar ese discurso de recuperar Al Andalus. También a la hora de reivindicar el 11-M como ejemplo exitoso de lo que pueden conseguir. El 11-M no sólo no se ha evaporado con el tiempo, sino que va ganando protagonismo año tras año como un recurso retórico para animar a sus seguidores.

–¿Hay que preocuparse?

–A través de la actividad comunicativa podemos tener información sobre sus prioridades estratégicas. Pero también tiene importancia por el carácter desestructurado que tiene la amenaza terrorista. Es decir, aunque ese grupo no quiera llevar a cabo acciones para hacer realidad sus amenazas, al difundir el mensaje éste cobra su propia vida en el ciberespacio y está disponible para que una persona pueda emprender su propio proyecto terrorista. Alcanza un carácter preocupante porque se habla cada vez más de España por la capacidad que tienen esos mensajes de inspirar a individuos o grupos terroristas.

–¿Es España una prioridad?

–No somos el principal objeto de interés, pero tenemos algo que no tienen otros países y es para preocuparse: ese carácter de tierra islámica que ha sido arrebatada. Es decir, aunque España se contrayese del escenario internacional o saliese de la OTAN seguiríamos estando dentro de ese imaginario, porque seguiremos siendo Al Andalus.

–Que España apoye a EE UU permitiendo más presencia de sus militares, ¿aumenta el riesgo?

–Es otro de esos agravios que pueden usar. La pertenencia a la OTAN ha sido uno de esos argumentos, al igual que cuando hay operaciones contra terroristas en España. A medida que ese despliegue tenga protagonismo en intervenciones en países musulmanes puede ser interpretado como un apoyo para que esa agresión se lleve a cabo. Tiene todos los ingredientes para que sea otro recurso propagandístico.

–¿Podría producirse otro 11-M?

–El nivel de recursos que se dedican a vigilar a estos grupos es más elevado. No es que seamos inmunes, pero se ha aumentado el nivel de dificultad para que se lleve a cabo un atentado de cierta entidad.