Margallo: «Una secesión unilateral es imposible. A partir de ahí se puede hablar de todo»

El ministro de Asuntos Exteriores afirma que en Europa hay unanimidad «en que Cataluña tendrá que ponerse en la cola para entrar en la UE» y reconoce que ningún mandatario le ha llamado por el 9-N

¿Qué balance hace de su reciente viaje a Cuba?

–El protagonismo de España en el mundo y en concreto nuestras relaciones con Estados Unidos y Europa dependen del peso que tenemos en aquellas regiones donde podemos aportar más. Una de ellas es el norte de África. La otra, y más importante, es América Latina. Para que España tenga peso en América Latina tienes que tener contactos con todos los países y con todos los bloques y el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) no es el menos importante. Cuba tiene un apoyo muy importante en el ALBA, tiene el apoyo de Argentina y Brasil. Cuba está en una posición en América Latina que no tiene nada que ver con la de 1996. La prueba es que tuvieron la presidencia de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y que Panamá, dentro de unos días, va a invitar a Cuba a estar presente en la Cumbre de las Américas. Una vez que he dicho que España no podía tener una situación de incomunicación con Cuba como la que hemos tenido estos años, es obvio que nosotros tenemos que expresar cuáles son los valores y los principios en los que creemos. Y eso es exactamente lo que hemos hecho: estar en Cuba y decir lo que hay que decir.

–¿Hay malestar por no haber sido recibido por Raúl Castro?

–Lo importante era el gesto de estar y decir lo que había que decir. Y se ha estado y se ha dicho lo que había que decir. Todo lo demás es accesorio.

–¿Qué va a aportar al español medio que estemos en el Consejo de Seguridad de la ONU?

–El Consejo te da una enorme visibilidad y un enorme protagonismo en la escena internacional. Estamos en un momento en el que hay que tomar decisiones en temas extraordinariamente conflictivos. Yo pretendo que haya una coordinación muy estrecha entre los países de la UE que formamos parte en el Consejo de Seguridad, que seremos 4 en 2015 y 3 en 2016. Además, adquirimos un compromiso con muchos de los países que nos han votado de que habría una colaboración muy estrecha para canalizar sus preocupaciones, intereses y deseos. España va a honrar sus compromisos. Eso nos va a permitir un juego importante. Además esto tiene implicaciones en todos los ordenes de la vida. La imagen de un país es capital para atraer el ahorro que necesitamos para financiar la economía o la inversión que necesitamos para crear puestos de trabajo o favorecer nuestras exportaciones o la internacionalización de nuestras empresas. Es lo que se llama el «poder blando», que se traduce en ventajas para el español medio. Hasta ahora la política exterior ha sido una especie de ciencia oculta que sólo ocupaba la atención pública cuando había un problema. Decía Ortega que para que un español se entere de que hay cañonazos se los tienen que dar en el oído. Pero la política exterior tiene una enorme importancia en la salida de la crisis. Sólo dos cifras. Las exportaciones en España son un 36% del PIB que es el mejor de Europa salvo Alemania. Estamos por delante de Italia, Reino Unido y Francia. Otra cifra: las empresas españolas ganaron licitaciones por valor de 74.000 millones el año pasado. En el IBEX 35 casi un 70% de la cifra de negocio viene del exterior. Aunque parece que son cifras macroeconómicas ajenas eso se traduce en el bienestar de los españoles y en puestos de trabajo.

–¿Qué papel jugó Felipe VI en lograr sentar a España en el Consejo de Seguridad?

–Su papel ha sido absolutamente decisivo. No sé si eso se podrá contar pero me llamaba por teléfono y me decía: «Ministro, cuatro al saco». Ha sido muy activo, llamando por teléfono y consiguiendo el apoyo de países. No tengo más que palabras de agradecimiento al Rey. Lo mismo que para Don Juan Carlos. Fue muy emocionante ver cómo se implicaba todo el país. Ha sido fantástico.

–– Después de que se mantuviera la imputación a la Infanta, Zarzuela ha dejado en sus manos la decisión de abandonar sus derechos a la sucesión. ¿Cree usted que debería hacerlo?

– Si Zarzuela ha dejado en manos de la Infanta la decisión no soy yo quién para opinar sobre ese tema.

– Don Juan Carlos se ha ofrecido al Gobierno para todo lo que se necesite. ¿Desde su departamento se está echando mano de este gran activo que tiene España?

– Siempre en colaboración del Rey. Tengo un enorme cariño y un enorme agradecimiento a Don Juan Carlos y de vez en cuando hablamos, pero todas las peticiones oficiales son con el conocimiento y la aprobación del Rey.

–¿No le preocupa que los gestos de España a favor del reconocimiento del Estado palestino sean contestados por Israel con gestos a favor del nacionalismo en Cataluña?

–No es ningún secreto que no ha habido ni una sola palabra ni del Gobierno ni de la embajada de Israel. La resolución (del Congreso de los Diputados) tal y como ha sido aprobada es tremendamente equilibrada. En Oriente Medio sólo hay dos soluciones. O vamos a la solución de dos estados o a un Estado binacional. En el Estado binacional, si tenemos en cuenta Gaza y Cisjordania también, hay un 50% de población árabe israelí. Eso no es viable ni siquiera desde el punto de vista israelí. Sólo queda la solución de los dos estados. Israel no puede seguir pretendiendo establecer colonias en Cisjordania porque eso haría físicamente inviable la solución de los dos estados. Palestina tiene que evitar judicializar el conflicto yendo a la Corte Penal Internacional.

–¿Qué va a hacer España para hacer frente a la amenaza del Estado Islámico?

– El Estado Islámico es la amenaza más seria que ha tenido Occidente en mucho tiempo. El califato está intentando borrar las fronteras del (acuerdo de reparto de fronteras en Oriente Medio firmado entre Francia y Reino Unido en 1916) Sykes-Picot. Si esa idea del califato se extiende y llega a las zonas que son fronterizas con nosotros nos encontramos con un problema. Para nosotros el califato no es un tema abstracto. En Bogotá lo miran bastante lejos, pero para nosotros es un tema que afecta a la seguridad nacional. Por lo tanto España tiene que hacer el máximo posible para acabar con una amenaza que afecta a nuestros intereses directos. Y lo haremos siempre con el paraguas internacional, el consenso interno y la aprobación en las Cortes.

– ¿Qué mensaje manda a Europa que el PSOE esté actuando contra la última reforma de la Constitución?

– Las cosas que está haciendo el nuevo PSOE en Europa las entiendo todas mal. He estado 17 años en el Parlamento Europeo y es absolutamente inaudito que un partido que forma parte de los dos grupos no vote a la Comisión cuando es un acuerdo de los dos grandes grupos. Es inédito que un partido nacional vote en contra del candidato nacional. Cuando Pedro Solbes tuvo algún problema, le llame y le dije: «¿Quieres que haga una declaración?» Porque estaba convencido de su honradez. El número de intentar corregir el artículo 135, que fue patrocinado por el PSOE en cumplimiento del pacto fiscal que hemos adoptados todos en Europa sea cual sea su color político, no es una cosa fácil de entender. Aunque se derogase el artículo 135 España seguiría obligada por el Pacto Fiscal. Y además responde a un razonamiento económico muy firme: no se puede gastar permanentemente por encima de lo que se ingresa, porque si haces eso te castigan los mercados. Es muy difícil de entender. No sé a qué responde. En la UE llevamos muchos años y hay que tener posturas consistentes si uno quiere que le tomen en serio.

– ¿Qué le parece la postura del PSOE ante el desafío nacionalista en Cataluña?

– En una cuestión tan seria como la que estamos hablando, lo que no puedes creer es que la magia negra de las palabras va a solucionar los temas. Si uno quiere una reforma constitucional, tiene que decir en qué se concreta.

–¿Hemos bajado el volumen a nuestra reivindicación de soberanía en Gibraltar? ¿Qué fue del «Gibraltar español»?

–No sólo no se ha bajado sino que la sensación que tiene el Reino Unido es que la hemos aumentado. Siguen los controles para combatir el contrabando de tabaco y el blanqueo de dinero. Estamos intentando acabar con un régimen fiscal que es injusto, que distorsiona el mercado interior y que perjudica a nuestras empresas. Todo el panorama de Gibraltar es claro y se resume en que España quiere que se cumpla la legalidad internacional.

-¿Ha sido proporcionada la respuesta del Gobierno al 9-N?

– Lo que el Gobierno dijo es que no se iba a producir un referéndum sobre autodeterminación en Cataluña. Y no se ha producido. En mi opinión ha sido todo lo proporcionada que puede ser.

– Hay un sector del PP y de la sociedad que cree que se ha sentado un lamentable precedente al no poner el Gobierno los medios para que se respete la doble impugnación del Constitucional.

– Aquí el principio es que el Gobierno está obligado a cumplir la ley y todo el mundo está obligado a cumplir la Ley. Aquí se ha producido, en opinión del Gobierno, un desacato a la sentencia del Tribunal Constitucional y a partir de ahí, la Justicia, pues estamos en un Estado de Derecho con separación de poderes, y los fiscales han actuado.

– ¿Le ha llamado algún líder internacional en relación con el 9-N?

–No he recibido ninguna llamada específica. Cuando he tenido reuniones y me han preguntado por Cataluña he explicado la situación. La síntesis es: la Constitución no permite una secesión unilateral de un territorio. Una Cataluña escindida en función de una declaración unilateral de independencia no sería reconocida por Naciones Unidas. En cuanto a la UE, cualquier territorio que se escinda, por un procedimiento legal o ilegal, queda automáticamente excluido de la Unión Europea. No es que sea expulsado: es que queda excluido. Lo dijo Van Rompuy: los tratados no se aplican desde el minuto uno. A partir de ahí, tiene que ponerse a la cola y pedir el ingreso. Eso es lo que he intentado explicar.

– ¿Qué percepción existe en exterior del nacionalismo catalán?

– Que ese territorio quedaría fuera de la comunidad internacional y de la Unión Europea y que la secesión no es una solución realista. No hay mucho más que decir. En eso coincide todo el mundo.

– Tras la conferencia de Mas el pasado martes, ¿qué reflexión hace sobre el futuro político de Cataluña?

– En Cataluña lo que tenemos que hacer es descartar lo que no es posible. Una secesión unilateral no es posible y a partir de ahí se puede discutir. Lo que dice el presidente del Gobierno siempre es que se puede discutir todo dentro de la Ley y por los procedimientos legales.

– ¿Es el populismo de Podemos una amenaza real en España?

– Y no sólo en España. Basta mirar los resultados de las últimas europeas en Francia, Reino Unido, Italia y Grecia. ¿Por que ha pasado esto? Estamos en el sexto año de crisis. Hay muchos ciudadanos que perciben que no se solucionan sus necesidades y sus problemas. Esto es un problema muy serio. Tenemos que analizar lo que hemos hecho mal. No podemos resolver una crisis como la que hemos tenido, la más importante desde 1929, sin un periodo en que pedir sangre sudor y lágrimas. Pero las fórmulas alternativas, las «Alicias en el País de las Maravillas», no son realistas y conducen a una catastrofe económica y social.

– ¿Le preguntan por Podemos?

– Sí. Y le manifiesto que es muy difícil explicar a las instituciones europeas que hay movimientos que piden repudiar la deuda o luego que van a hacer una auditoría de la deuda no se sabe muy bien para qué y que no va a haber deshaucios... Si usted lee los programas de los partidos que triunfaron en el periodo de entreguerras son soluciones muy simplistas. Y no hay soluciones simples para problemas complejos.

– ¿Tenía que haber dimitido antes Ana Mato?

– Yo creo que lo que Ana Mato ha hecho la honra. El auto del juez Ruz dice que no tiene ninguna responsabilidad penal. Dimitir para no perjudicar al presidente del Gobierno es un gesto que honra a quien lo ha hecho.

– ¿Cree que el Gobierno ha tardado en reaccionar ante la corrupción?

–El Gobierno ha dicho desde el primer momento que aceptamos cualquier fórmula que parezca razonable para atajar la corrupción. Pero es importante recordar que la corrupción no se ha producido porque las leyes sean insuficientes. Que nadie puede robar ya se sabía y está en las leyes. Que nadie puede cobrar una comisión por adjudicar una obra ya estaba en la Ley. Lo que hay que hacer es poner los mecanismos para que cuando eso se produzca se detecte y se resuelva con rapidez porque aquí lo que estamos haciendo es producir un clima de sospecha generalizada de todo el que está en la cosa pública que está alejando a mucha gente de participar en la cosa pública. Muchos de nosotros podríamos estar en una situación económica infinitamente más brillante que fuera de la política, y resulta que uno viene a la política porque crees estar haciendo un servicio a tu país y encima de que estás en una situación peor eres un sospechoso en potencia. Lo que ha dicho el presidente es verdad. Vamos a distinguir dos cosas. Hay que tomar todas las medidas para atajar la corrupción en España. Y sobre todo los casos han de resolverse con celeridad porque no podemos estar todos bajo sospecha permanente.