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Más ataques de «lobos solitarios»

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El Estado Islámico, Daesh por sus iniciales en árabe, amenaza, en su última publicación, con extender los atentados cometidos por los «lobos solitarios» y, en concreto, asume la autoría de los perpetrados en los últimos tiempos en Australia, Francia, Canadá y Estados Unidos.

Anuncia, en contra de lo que se ha dicho hasta ahora, que Man Haron Monis, el pistolero de

la crisis de rehenes el 14 de diciembre de 2014 en Sidney, era un «muyahidín» del Daesh.

Asegura que respondió a la llamada del jeque del Estado Islámico Muhammad Al-Adnani a que se cometieran atentados en Occidente.

Acusa a los medios de comunicación de montar una campaña en su contra y que murió como un mártir. Haron Monis, un refugiado iraní radicalizado de unos 50 años, fue condenado en 2012 por enviar cartas amenazantes y ofensivas contra los familiares de ocho soldados australianos muertos en Afganistán. Durante el secuestro obligó a los rehenes a mostrar una bandera con el lema «No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta». Asimismo, se asume la autoría del ataque contra una comisaría de Policía el 20 de diciembre en Francia por Bertrand Nzohabonayo. Resultaron heridos tres policías. El agresor tenía en Facebook una bandera del Estado Islámico. En el caso de Canadá, el ataque al Parlamento se produjo en octubre del año pasado y su autor, que asesinó a un soldado, se llamaba Michael Zehaf Bibeau, un individuo de 32 años que actuó solo y disparó a sangre fría. Por lo que respecta a Estados Unidos, no queda claro a qué acción criminal se refieren los terroristas, salvo que conocieran que uno de sus militantes tenía previsto atacar el Capitolio. Detenido por el FBI, Christopher Lee Cornell, natural de Cincinnati (Ohio), planeaba detonar bombas caseras en el Congreso y abrir fuego contra quienes huyesen. En la misma publicación, el Estado Islámico reproduce el testimonio de un miembro de Al Qaeda, Abu Jarirash-Shamali, que se ha pasado al Daesh. Narra su experiencia en Waziristán y habla de que su desilusión le llevó a desertar. Describe los esfuerzos de Al Qaeda para socavar al Daesh y difundir su ideología en Waziristán. Termina con un rezo: «Oh Alá, pon fin a cualquier proyecto de librar una guerra contra el Daesh. Oh Alá, destroza cualquier tipo de proyectos y extermínalos».