Millo, un veterano diputado dialogante como delegado del Gobierno en Cataluña

El nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, saluda esta tarde al exministro de Interior Jorge Fernández Díaz
El nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, saluda esta tarde al exministro de Interior Jorge Fernández Díaz

Amante de los viajes y enamorado del silencio del Sahara, Enric Millo afronta ahora un nuevo reto como delegado del Gobierno en Cataluña, donde para reconstruir el diálogo con la Generalitat buscará aprovechar sus dos décadas de experiencia como diputado y su veteranía como portavoz parlamentario del PPC.

Millo ha sido nombrado por el Consejo de Ministros nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, en sustitución de Llanos de Luna, una decisión que empezaba a intuirse desde primera hora de la mañana, cuando ha registrado su renuncia al acta de diputado.

Su perfil moderado, dialogante e incluso altruista en algunos casos -le donó un riñón a su esposa- le invita a ser una de las personas que podrían ser claves como bisagra entre el Gobierno del PP y sectores nacionalistas para tender puentes en el conflicto catalán.

Trabajador incansable e hiperactivo, Josep Enric Millo i Rocher (Terrassa, Barcelona, 1960) es vicesecretario de Acción Política, Economía y Comunicación del PPC desde 2012, presidente provincial de los populares en Girona desde 2008 y portavoz popular en el Parlament desde 2010 hasta hoy.

Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), especializado en Economía de la Empresa, y diploma en Política y Gobierno por ESADE, la UAB, y la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Millo es uno de los hombres fuertes del PP Catalán, aunque inició su carrera en Unió y vistió los colores de CiU en la Cámara catalana durante dos legislaturas.

En 1994, Millo entró a formar parte del comité de gobierno y el comité ejecutivo de Unió, lo que le llevó a que en 1995 fuera elegido diputado de CiU en el Parlament: y en la siguiente legislatura, entre 1999 y 2003, fue portavoz democristiano en el hemiciclo, además de portavoz adjunto del grupo de CiU.

Pero las diferencias en el seno de Unió por su enfrentamiento con Josep Antoni Duran Lleida le llevó a dar el salto al PPC, fichado por su entonces presidente, Josep Piqué, que buscaba atraer a dirigentes democristianos a la formación popular y pescar en caladeros de votantes moderados.

Dejó Unió, de la cual admite guardar un "buen recuerdo", y entró a formar parte del comité ejecutivo del PPC desde 2004, año en el que fue número dos de la lista popular por Gerona en las elecciones generales, como independiente, aunque finalmente no salió elegido.

Pero en 2006 sí logró regresar al Parlament, donde ha sido cabeza de lista por Gerona en las elecciones autonómicas de 2006, 2010, 2012 y 2015 y destacando en áreas como Economía, Trabajo o Industria; desde 2010 ha sido además portavoz del grupo popular y ahora era el más veterano entre los portavoces de todos los grupos.

Nació en Terrassa (Barcelona), después de que sus padres, valencianos que emigraron a Andalucía y después a Cataluña, se afincaran en esa urbe industrial barcelonesa.

De sus padres reconoce haber aprendido "las cosas más importantes de la vida"y valores como la "educación, la estima, el sacrificio o el trabajo bien hecho".

Pero la ciudad que ha marcado realmente su vida ha sido Gerona, donde se desplazó hace más de veinte años por motivos profesionales y ha sido clave en su trayectoria política. Enamorado de Gerona, ha confesado sin embargo que en los últimos años tanto él como su familia lo han pasado mal por la presión por el proceso soberanista.

Millo, que se define como humanista y políticamente como democristiano, pero liberal desde la vertiente económica y social, tiene en su familia otro de sus pilares.

Padre de tres hijos -Montse, Alba e Ignasi-, uno de los momentos más duros y a la vez felices de su vida fue cuando donó un riñón a su mujer, Montse, que estaba en una situación terminal e irreversible de insuficiencia renal, de la que pudo recuperarse gracias a su marido.

Las motos eran su pasión de joven, cuando soñaba con ser ingeniero mecánico. Su otra debilidad es viajar por el mundo y, de esas travesías, le marcó especialmente cuando, viviendo en Túnez con 23 años, descubrió el desierto del Sahara y la "experiencia del silencio".

Alguna vez cuenta que el primer día que subió a la tribuna del Parlament como diputado tuvo que beberse toda la botella de agua porque era incapaz de empezar a hablar.

Ahora, dos décadas después, su experiencia, talante dialogante y buenas relaciones con todos los partidos políticos le han llevado a la delegación del Gobierno en Cataluña, en una nueva etapa de diálogo en que será uno de los enlaces clave de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la Generalitat.

Efe