Moncloa tutela el programa de Génova para que se pueda cumplir

Pese a estar casi terminado no se desvelarán las primeras medidas hasta noviembre

Rajoy salió ayer a correr con su equipo antes del acto que el partido tenía en Alicante
Rajoy salió ayer a correr con su equipo antes del acto que el partido tenía en Alicante

Moncloa está participando intensamente en la preparación del programa electoral con el que Mariano Rajoy se presentará a las próximas elecciones generales. Lleva haciéndolo desde el mes de julio. Esto no quita para que en Génova haya un equipo trabajando a las órdenes de la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, pero también lo hay en Moncloa, coordinado con el del partido. El principal punto de conexión es el director del Gabinete del presidente del Gobierno, Jorge Moragas, por su condición de jefe de la campaña electoral. Pero los trabajos implican también a Vicepresidencia, que es desde donde están coordinando a su vez la colaboración de todos los ministerios, a los que se les pidió aportaciones en sus respectivas áreas. El procedimiento que están siguiendo es muy parecido al que han utilizado en la preparación de los Debates del Estado de la Nación a los que se ha enfrentado Rajoy en esta Legislatura. Recopilan fichas y de ahí van cribando el material con el que están construyendo el programa.

De hecho, Moncloa y Génova están ya en la fase de «pasar a limpio» las propuestas. De decidir qué va y qué se queda fuera de un documento programático con el que necesitan aportar nuevas iniciativas que sirvan para consolidar la idea de que hay un proyecto de recuperación económica que aún no está concluido, además de hacer guiños a la acción más política, que en esta Legislatura ha quedado en un segundo plano por las exigencias de la crisis. En el último momento medirán hasta dónde llegan en capítulos como el de la regeneración democrática o el de la revisión de la democracia interna de los partidos.

Los ministerios han colaborado en la «tormenta de ideas» para sostener lo más posible ese hilo de continuidad y la viabilidad y credibilidad de las medidas que incorporen al programa. El PP es consciente de que en esta Legislatura la gestión de la crisis y algunas de las decisiones más impopulares adoptadas les han hecho un agujero en su credibilidad, como también lo tienen en su imagen de compromiso en la lucha contra la corrupción.

El trabajo, por tanto, lo tienen prácticamente hecho, pero no tienen intención de desvelar ya sus cartas. La estrategia electoral es coherente con la manera con la que el jefe del Ejecutivo maneja sus tiempos, y apuesta por apurar los plazos y acercar los principales anuncios lo más posible a la fecha electoral. A partir de noviembre empezará el baile de medidas, un goteo en el que el presidente se reservará las más importantes o con más capacidad de influir en el electorado. En la dirección popular sostienen que no les preocupa que el PSOE esté llevando ahora la iniciativa. Y justifican su estrategia en los argumentos de que «el camino es largo» y «no tiene sentido disparar antes de tiempo en un clima político y mediático en el que todo va tan deprisa que no tiene ninguna perdurabilidad en el tiempo». Aunque ésta sea la teoría, es un hecho que en la filas populares se palpan ciertos nervios y hay debate sobre por qué da la sensación de que los trabajos van retrasados. Y la respuesta oficial es que no lo van, sino que es intencionada la decisión de esperar y guardar sus principales bazas para la recta final de la batalla por el voto.

En paralelo, no obstante, la dirección popular sí está exigiendo un esfuerzo máximo de movilización. En el que se implica personalmente el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, con un despliegue territorial que esperan que sirva para agitar a las organizaciones regionales, que, en su mayoría, no atraviesan el mejor momento después de la fuerte pérdida de poder que sufrieron en las autonómicas y municipales de mayo. La idea con la que trabajan en Génova es una campaña presidencialista, en la que contesten al liderazgo y a la seducción de sus adversarios emergentes, como Albert Rivera, identificando a Rajoy con la solvencia, la experiencia de gestión y la estabilidad necesaria para que no vaya para atrás la recuperación económica. En este encuadre, Génova estudiará muy bien los debates a los que se enfrenta su candidato. Porque un «paso en falso» puede truncar la estrategia, advierten. «Rajoy no es un político de eslóganes, ni tampoco su punto fuerte es la comunicación. Tiene que ser el candidato de la gestión, y bajar a otros debates puede que no nos beneficie en nada», aclaran en la cúpula popular. Sin dejar de ser conscientes de que los tiempos están cambiando y de que están obligados a ajustarse a las nuevas demandas de la sociedad.

Rajoy promete 20 millones de personas trabajando para 2019

En su acto del Partido Popular en Finestrat, el presidente del Gobierno se ha marcado el objetivo en materia laboral de que para el año 2019 haya 20 millones de personas trabajando. Además, ha subrayado que España está «despegando» en materia económica y que se encuentra «a las puertas de sus mejores años». De este modo, el presidente se ha apoyado en los datos económicos para afirmar que la próxima legislatura «puede ser la mejor de la democracia». Asímismo, Rajoy ha hecho balance de sus cuatro años en el Gobierno, para afirmar que el futuro es el PP, y que el lema del PSOE es «el regreso al pasado». Por ello ha destacado que España terminará la legislatura «con menos personas en paro y más afiliadas a la Seguridad Social» que cuando los populares llegaron al Gobierno. También ha tenido palabras de agradecimiento para el PP valenciano destacando «la coherencia» de sus dirigentes y ha vaticinado un éxito en las próximas elecciones. También ha aprovechado para repasar los «esfuerzos» del ejecutivo desde inicios de la legislatura y ha añadido que gracias a esa labor, España es el país europeo con mayor crecimiento.