Objetivo: la calle contra Rajoy

Mariano Rajoy, en una foto de archivo
Mariano Rajoy, en una foto de archivo

La vuelta del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la arena política nada tenía que ver ayer con la de hace un año, el de los sobresaltos de la prima de riesgo. Sin embargo, cuando ese temporal ha amainado y con el Ejecutivo empeñado en seguir su senda reformista para despejar las dudas sobre el crecimiento, es la oposición la que parece empeñada en destruir, provocar y alentar la agitación en la calle antes que en bregar en la misma dirección.

Ajeno a la andanada que se urdía a su regreso, Rajoy madrugó ayer para incorporarse a su trabajo en su despacho de la primera planta del edificio del Consejo de Ministros del Palacio de la Moncloa. Era su primer día tras las vacaciones de verano que ha pasado entre la residencia oficial en el Parque de Doñana y una casa rural en Galicia. Pasó toda la mañana realizando gestiones en su mesa de trabajo, revisando papeles y atendiendo el teléfono. Todo con vistas a preparar la intensa agenda que tiene por delante en los próximos días. Mientras, el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, hacía lo propio en su despacho de la sede federal del partido, donde mantuvo una reunión de trabajo con los ajustes emprendidos por el ministro José Ignacio Wert como punto principal. El objetivo de Ferraz es «una gran ofensiva» contra las políticas del Gobierno respecto a la reforma educativa, la subida de tasas universitarias y el decreto de becas –que denunciará ante el Tribunal Supremo– del curso próximo, según explicó después en rueda de prensa el secretario de Organización del PSOE, Óscar López.

Aparte los socialistas, más beligerante respecto a la estrategia a seguir fue el coordinador federal de IU, Cayo Lara, dispuesto a calentar ya el otoño cuando media España sigue aún en traje de baño. En rueda de prensa, hizo un llamamiento al resto de fuerzas políticas y sociales –«los que consideran negativa las políticas de ajuste y recortes» del Gobierno del PP– para lograr una gran movilización unitaria en los próximos meses con la que pretende resucitar el espíritu del 15-M y seguir la estela de las recientes protestas de la llamada «marea blanca» por la sanidad.

Pero sólo será el comienzo, porque Lara explicó que ésta será una de las líneas estratégicas «a corto y medio plazo» de IU y del grupo parlamentario de la Izquierda Plural, además de diseñar la base de actuación para las elecciones europeas de 2014 y continuar con su política de oposición al Gobierno. El líder de IU insistió en que todo el Ejecutivo debe dimitir, empezando por su presidente, Mariano Rajoy, ya que «incumple» su programa electoral y ha ganado las elecciones de forma «fraudulenta», debido a que el PP lleva supuestamente «más de 20 años» financiándose de forma ilegal.

Respecto a la movilización, Cayo Lara señaló que IU no quiere «ningún tipo de protagonismo» y que de lo que se trata es de que han detectado «muchas movilizaciones atomizadas» y diversos «hechos puntuales», cuando el problema, «las políticas neoliberales del PP», afecta a todos, informa Efe.

Por ello, continuó, «hay que trabajar» con todo el tejido social, «como las "mareas", el 15-M o los sindicatos» y, a partir de ahí, aglutinar a los descontentos «para hacer la mayor de las movilizaciones posibles».Lara indicó que aún no hay fecha, ya que ésta deberá surgir de las reuniones que mantengan con el resto de implicados y sugirió que también podría servir para pedir la dimisión de Rajoy. Una renuncia que, tras la moción de censura que reclamó en julio, Alfredo Pérez Rubalcaba ha pedido nada menos que cinco veces en lo que llevamos de año –entre febrero y mayo– hasta desembocar –en uno de esos ya clásicos bandazos del líder socialista– en un pacto con el PP el pasado junio en el que dijo sentirse «razonablemente cómodo». Y ese matiz debió bastar para que, hace sólo una semana, el jefe de la oposición variara su táctica y, por medio de su portavoz en el Congreso, Soraya Rodríguez, anunciara que quiere cambiar el reglamento para poder reprobar al presidente del Gobierno por el «caso Bárcenas».

El fin último, para Rubalcaba como para Lara, es desgastar a Rajoy hasta verlo fuera de La Moncloa. Su ofensiva está lista.