Política

Órdago a Iglesias: más de 80 dimisiones en Podemos

Nueve miembros del Consejo Ciudadano de Madrid abandonan el cargo en protesta por la «deriva» del partido. El partido aún tiene abiertas crisis, además de en Madrid, en Cataluña, Galicia, Cantabria, La Rioja y País Vasco

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Junto cuando el partido se encuentra más estancado en las negociaciones para formar gobierno, la crisis territorial de Podemos aumentó ayer de temperatura al dimitir en bloque nueve miembros del Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid. Estas defecciones se suman a la del secretario de Organización del partido en esta comunidad, Emilio Delgado. Actualmente Podemos tiene seis conflictos territoriales abiertos en otras tantas comunidades autónomas, en las que se han producido más de ochenta dimisiones de miembros de Consejos Ciudadanos y otros cargos regionales.

Los nueve consejeros que han dimitido son Olga Abasolo, Loreto Arenillas, Jazmín Beirak, Sarah Bienzobas, Cristina Castillo, César Mendoza, Pablo Padilla, Leticia Sánchez y Clara Serra. Cuatro de ellos, al igual que Delgado, son diputados en la Asamblea de Madrid y dos –Serra y Beiral– son, además, responsables de Área en el Consejo Ciudadano Estatal

«Lamentamos profundamente tener que tomar la decisión más amarga de los últimos tiempos. Con este escrito, presentamos nuestra dimisión como consejeros y consejeras del Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid». Así anunciaban los compañeros de Delgado –todos ellos críticos con la gestión del secretario general autonómico de Madrid, Luis Alegre, una de las personas de mayor confianza de Pablo Iglesias–, su decision de abandonar este órgano, soberano en la toma de decisiones de Podemos en Madrid. «Algunos intentarán utilizar este acto y nuestras palabras para hablar de división en Podemos», continúa cándidamente el comunicado, «pero lo único cierto es que somos una organización democrática y plural donde toda discrepancia entre compañeros es pública y perfectamente normal». En este punto, la nota de los dimisionarios es indudablemente exacta: las discrepancias (y las dimisiones también) son moneda de uso corriente en la formación liderada por Iglesias. Concretamente son ya 81 las que han tenido lugar en el conjunto de crisis territoriales que actualmente siguen abiertas en otras tantas regiones.

En Galicia sucede lo contrario a lo que está pasando en Madrid: el secretario general al que se quiere hacer caer, Breogán Riobóo, mantiene una pugna con la cúpula central del partido y los dimisionarios son partidarios de Iglesias. Nueve dimisiones bastaron para que Riobóo fuera destituido. ¿Bastarán las nueve de ayer para que Iglesias destituya a Alegre? No parece probable.

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En Cantabria se produjeron 17 dimisiones y, además, la de Juanma Brun, secretario general del partido en Santander y miembro del Consejo Ciudano cántabro. En el País Vasco, Roberto Uriarte y 19 de sus compañeros en el Consejo dimitieron en bloque por las excesivas ingerencias de la dirección estatal del partido en cómo se hacían las cosas en Bilbao. Gemma Ubasart y siete miembros del Consejo catalán dimitieron por el excesivo protagonismo de Iglesias y Errejón en la política de Podem y la desastrosa estrategia de presentarse con ICV en las autonómicas de septiembre bajo la marca Catalunya Sí que es Pot. En La Rioja fueron 18 las dimisones después de que la cúpula del partido anulara la victoria de Raúl Ausejo en las primarias por un presunto fraude electoral del que el partido, a fecha de hoy, sigue sin presentar prueba alguna.

«Lamentamos y respetamos las dimisiones producidas en el Consejo Ciudadano. Lamentamos que se produzcan antes de la realización del debate político y organizativo que se aprobó en el último Consejo Ciudadano y que algunos consejeros hayan decidido desestimar esta opción», se leía en un comunicado hecho público por el Consejo de Coordinación de Podemos Madrid –controlado por el secretario general regional Luis Alegre– en el que también se dejaba claro que no se va a «favorecer la distraccion de atención de las necesarias negociaciones y debates sobre la conformación de Gobierno de cambio a nivel estatal».

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El humor de Monty Python para negar la evidencia

Pablo Iglesias estuvo ayer muy activo en Twitter. Su primera reacción cuando saltó la noticia de las nueve dimisones fue publicar un tuit en el que se incluía un enlace a una escena de la película «La vida de Brian», de los Monty Python, aquella en la que los humoristas ingleses ironizan sobre el cainismo interno entre las diversas facciones –cada cual más absurda– del ficticio «Frente Judaico Popular». También se hizo eco Iglesias de las informaciones surgidas en varios medios de comunicación que apuntaban a que su relación con Íñigo Errejón, su secretario de Política y mano derecha, no pasa por sus mejores momentos. «Hay algo que nunca nos perdonarán @ierrejon : no ser como ellos. Es un honor ser secretario general con vosotros a mi lado compañero», publicaba Iglesias.